La confianza de la Virgen María

Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca

Comenzamos otra etapa en el año litúrgico, acabado ya el tiempo de la Navidad. Ahora iniciamos el Tiempo Ordinario, el día a día en la vida de un cristiano que va viendo cómo Dios actúa de una manera eficaz en nuestra vida ordinaria y así, tendremos oportunidad de dar cobijo a la Palabra en el interior del corazón de una manera reposada, interiorizándola y revisando sus respuestas, actualizando nuestra manera de vivir la vida y acomodándola al Misterio del amor de Dios, porque en lo ordinario es donde acontece lo extraordinario. Nos prepararemos para contar a todos los pueblos las maravillas del Señor, como escuchamos en el salmo de este domingo.

El relato del Evangelio es un ejemplo para ver cómo la Palabra se acerca a la realidad de cada día y nos muestra que las cosas son distintas cuando Dios está en medio de nosotros. El evangelista San Juan, relata un acontecimiento de la vida ordinaria, una boda en Caná de Galilea a la que asisten María, Jesús y sus discípulos. ¿Quién no conoce este texto y quién no ha hecho referencia a él? Dentro de la sencillez de la narración se cuentan muchos detalles, que nos ayudan a comprender mejor la enseñanza, para casi todos podría pasar desapercibida, la falta de vino, que no es el centro de la atención. Tampoco hay que quedarse en los diálogos cortos entre Jesús y su Madre, o entre el mayordomo y el novio, aunque tienen su importancia. A mí me parece muy interesante el papel de la Virgen, que no duda en acudir a su Hijo presentándole el sufrimiento de estos jóvenes recién casados; es muy importante fijarse en la convicción de María de que su Hijo puede resolver ese sufrimiento, aunque no le haya dicho de qué forma va a hacerlo. Ella sabe que lo hará, aunque ignore cómo. Muestra confianza en la soberanía de Jesús. Nuestro Señor está en la boda, pero quiere pasar desapercibido, porque no ha llegado su hora, como le dice a su Madre.

En Caná, Jesús comenzó sus signos y manifestó su gloria, por la fuerte confianza que manifestó la Virgen María en Él, mérito de Ella ha sido abrir el camino para acercarnos a Jesús siempre, aunque parezca que los acontecimientos sean adversos. Ya sabemos que el Plan de Salvación lo lleva Dios, que la iniciativa es de Dios, pero nuestra Madre sabe acercarse a Jesús y presentarle los problemas y súplicas de todos nosotros y ante sus ruegos el Señor no se puede resistir, no quiere resistirse. La importancia de este día está en que en la vida ordinaria comenzó la revelación de la persona de Jesús. Lo que brilló a través del milagro de la conversión del agua en vino, fue su gloria, y en lo que se insiste es en la fe de sus discípulos en Él, todo lo demás, pasa rápido. A San Juan le interesó destacar que la fe de los discípulos creció y que seguir a Jesús es un proceso que termina en una firme fe.

Tenemos tantas cosas que aprender… los maestros de la fe nos ayudan a acercarnos al Señor. La liturgia de hoy nos pide que pongamos nuestros ojos en la Virgen María, la que parecía estar en un segundo plano, pero no le pasó desapercibido el dolor de estos jóvenes esposos, ni pasó por alto al que tenía la solución, a Jesús, por eso nos dice también hoy: “Haced lo que Él os diga”. María nos invita a caminar y a confiar.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena