Jesús sostiene la fe de sus discípulos

Escrito del Obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, para el III Domingo de Pascua.

III Domingo de Pascua. C. 2019

Las palabras del evangelio son de esperanza y vida, son la lección que el Maestro da a sus discípulos para sostenerles en la fe en esos momentos tan delicados por los que pasaron como testigos de la pasión y muerte del Señor. Ahora Dios les está preparando para que descubran el feliz acontecimiento de la resurrección, van a ser protagonistas de la victoria sobre la muerte, están viendo a Cristo vivo, victorioso, que se acerca a ellos y no es un sueño, sino realidad, porque ha salido de pesca con los testigos, les ha señalado a los que trabajaron sin éxito durante toda la noche dónde están los peces y, para colmo, les ha preparado la comida. Por otra parte, el evangelio señala que estos acontecimientos sucedieron al amanecer. ¿No será esta otra lección que han de saber bien? Seguro que tendrán oportunidad de grabarse en su memoria que Cristo les está diciendo que está amaneciendo una realidad nueva, que estén preparados, porque les va a necesitar con la fortaleza de su condición de testigos en primera línea para otro tipo de pesca. Efectivamente, los discípulos están adquiriendo certezas, reconociendo a Jesús y comprobando que la Palabra se está cumpliendo, que la victoria sobre la muerte es ya un hecho y que ellos son testigos de todo esto que están viendo y oyendo.

Jesús los está preparando para la misión, para el anuncio de la seguridad de la fe, porque le han reconocido resucitado y presente en medio de ellos, en su vida ordinaria, los está confirmando en la fe y abriendo su corazón para que le conozcan bien. La elección de Pedro fue especial y su intencionalidad evidente: Jesús rehabilita a Pedro delante de sus discípulos y, como le negó tres veces, le pide que se afirme en la fidelidad otras tres. El servicio de Pedro será confirmar a los hermanos en la fe y ayudarles a desarrollarla, para cuando vengan las pruebas. A Pedro se le encarga apacentar a los hermanos (Lc 22, 32). Jesús es muy consciente de las dificultades de la fase histórica de la Iglesia, llamada a seguir el mismo camino de la cruz, que Él recorrió. El cometido de Pedro, como cabeza de los Apóstoles, consistirá en sostener en la fe a sus hermanos y a toda la Iglesia. Y, dado que la fe no se puede conservar sin lucha, Pedro deberá ayudar a los fieles en la lucha por vencer todo lo que haga perder o debilitar su fe. Esta es, pues, la finalidad a la que Pedro debe orientar su misión de confirmar y sostener en la fe: la comunión fraterna en virtud de la fe.

En este momento histórico, los cristianos católicos estamos viendo cómo son las persecuciones y los caminos que recorren, cuando se pretende poner en el punto de mira al Santo Padre. Que sepa todo el mundo que nosotros reconocemos hoy, en la persona del Papa Francisco, al elegido por el Señor para pastorear a la Iglesia y cuando lo miramos decimos: ¡ahí está Pedro!, fortalecido con la oración de Jesús, que lo libra de sus enemigos. Reconocemos que le queremos y que su Magisterio nos ayuda a crecer en la fe y nos anima a consolidar la comunión entre todos los hermanos. Hoy es un momento especial para orar al Señor Resucitado por el Papa, hombre de Dios, hombre de paz, para que sienta en su ministerio petrino cómo le necesitamos. El Papa nos lo pide muchas veces, “rezad por mí”, pues, Santo Padre, cuente con ello, hoy y siempre, porque somos hijos de la Iglesia y agradecemos que esté gastando y desgastando su vida por todos.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena