“En los momentos de nuestros dolores, siempre está el Señor”

Reflexión y oración ante la Sagrada Imagen del Huerto de los Olivos, en la estación de penitencia de su hermandad en la S.I Catedral el Lunes Santo.

Según una tradición judía, a Adán en el Paraíso le servían los ángeles. Y esa tradición está manifestada en muchos textos y anécdotas, y es una tradición riquísima de sentido. Incluso se llegaba a decir que el “non serviant”, el “no serviré”, de Satán, de Lucifer, que lo arrojó al abismo, fue su negación a servir a alguien que era mucho más pequeño que él, que era el hombre.

Curiosamente, en el Evangelio aparecen por dos veces los ángeles acompañando a Jesús, sirviendo a Jesús. Una, después de las tentaciones. El evangelista San Marcos dice que, después de vencer la tentación, los ángeles Le servían en el desierto. El desierto se convertía así, porque Jesús estaba allí, en un Paraíso. Y la otra, en este momento, en el momento de la agonía, en el momento de la angustia más feroz, alguien me decía hace mucho poco tiempo: “No tengo miedo a morir, porque no tengo miedo a Dios. Lo que me da miedo es lo que viene justo antes de la muerte”. Era un chico enfermo. En la angustia de Jesús, el día antes de su muerte vuelve a aparecer el ángel.

Señor, en el momento de la soledad más tremenda, de la angustia, del desierto donde uno está solo, casi en el silencio y casi en la ausencia de Dios, también el Señor recrea el Paraíso, se vuelve a hacer un momento de gracia.

En los momentos de nuestros dolores, después de aquella agonía de Getsemaní, en el Huerto de los Olivos, siempre, siempre, está el Señor; y siempre, siempre, nos acompaña su Gracia, mediante sus ángeles, que, a veces, tienen la forma de un ser querido, de un familiar. Pero, aunque no hubiera nadie, Cristo está con nosotros, Él está con nosotros, y el dolor más grande vuelve a recrear el Paraíso, en esta tierra de dolor y de muerte.


ORACIÓN:

Padre Nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén.


+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

Plaza de las Pasiegas (Granada)

15 de abril de 2019