Málaga Oficina de Información de los Obispos del Sur de España http://www.odisur.es Sun, 16 Jun 2019 15:36:06 +0000 Joomla! 1.5 - Open Source Content Management es-es En la clausura del 50 aniversario de Cáritas Diocesana http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50964-en-la-clausura-del-50-aniversario-de-cáritas-diocesana.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50964-en-la-clausura-del-50-aniversario-de-cáritas-diocesana.html En la clausura del 50 aniversario de Cáritas Diocesana

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la Eucaristía de Clausura del 50 aniversario de Cáritas Diocesana, celebrada en la Catedral el 8 de junio de 2019.

Lecturas: Hch 28,16-20.30-31; Sal 10,4-5.7; Lc 9,11-17.


1.- Tribulaciones de san Pablo por el Evangelio

El libro de los Hechos narra las tribulaciones de san Pablo por el Evangelio: sus correrías apostólicas por las ciudades de Asia y Grecia, su predicación a los paganos, las innumerables persecuciones sufridas por Cristo (cárceles, azotes, naufragios, difamaciones).

Acusado por los judíos, Pablo fue preso, pero hizo valer su condición de ciudadano romano y apeló al César (cf. Hch 28,19). Ya Roma convocó a los judíos principales y a otras personas para explicarles que, sin haber hecho nada contra su pueblo ni contra sus tradiciones religiosas, fue entregado en Jerusalén como prisionero en manos de los romanos (cf. Hch 28,17).

En Roma siguió predicando «el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos» (Hch 28,31). San Pablo es un testigo de Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación (cf. Ef 2,6). Él es un hermoso ejemplo para todos nosotros.

Hoy celebramos la clausura del cincuenta Aniversario de la institución de “Caritas diocesana”. “Caritas” es la misma Iglesia católica; “Caritas” somos todos los católicos, que, impulsados por el amor fraterno, atendemos las necesidades de los más pobres; “Caritas” es la expresión y la concreción de la fe, de la esperanza y del amor cristiano; estas virtudes teologales son inseparables. Como testigos de Cristo resucitado, al estilo de san Pablo, profesamos nuestro amor a Dios y a los hermanos. Esto puede acarrearnos persecuciones, incomprensiones, insultos, difamaciones; pero, no temáis, todo ello forma parte de nuestro testimonio y para ello se nos ha regalado el Espíritu Santo.

2.- Generosidad en el compartir

El evangelio de hoy nos narra la actitud de Jesús ante la gente: «Jesús los acogía, les hablaba del reino y sanaba a los que tenían necesidad de curación» (Lc 9,11). Esto es lo que hace la comunidad cristiana, fruto de su fe y de su amor a Dios: acoger, anunciar el evangelio, sanar, curar, socorrer las necesidades, físicas y espirituales. Ésta es la labor de “Caritas”.

El papa Benedicto decía que “el cristiano sabe cuándo es tiempo de hablar de Dios y cuando es oportuno callar sobre Él, dejando que hable sólo el amor. Sabe que Dios es amor (1 Jn 4, 8) y que se hace presente justo en los momentos en que no se hace más que amar” (cf. Deus caritas est, 31,c). Esto es importante para todas nuestras “caritas” parroquiales. Los voluntarios sabéis bien que es el amor quien os impele a realizar estos gestos.

El anuncio puede ser de muchos modos; a veces se hace en silencio, sobre todo a los hermanos procedentes de otras religiones; pero podemos anunciarles y ofrecerles con respeto el evangelio.

Ante una gran multitud, cansada y hambrienta, los apóstoles aconsejan a Jesús que los despida para que se busquen alojamiento y comida. Pero Él les responde: «Dadles vosotros de comer» Lc 9,13). La cortedad de miras y la poca generosidad de los discípulos no entienden cómo dar de comer a tanta gente con tan pocos medios; eran miles de personas hambrientas y solo tenían cinco panes y dos peces (cf. Lc 9,12-13). Pero Jesús, después de bendecir el alimento, mandó distribuirlo a la gente y todos comieron y se saciaron, sobrando gran cantidad (cf. Lc 9,16-17).

Cuántas veces, queridos voluntarios de “Caritas”, pensamos que no podemos resolver los problemas de quienes se acercan a nosotros pidiendo ayuda. Y nos quedamos mal; pero tal vez el Señor no nos pide que resolvamos sus problemas concretos, porque no tenemos los recursos necesarios. Nos pide que los escuchemos, que los acojamos, que les demos una palabra de ánimo, que les mostremos nuestra cercanía y afecto. Este ofrecimiento por nuestra parte obra milagros. Después el Señor ya se encarga de resolver el problema concreto, que nosotros no podemos ni sabemos resolver.

3.- Cincuentenario de “Caritas” diocesana

Hoy damos gracias a Dios por el Cincuenta Aniversario de “Caritas Diocesana” de Málaga, instituida por el Obispo D. Emilio Benavent en 1968, y apoyada por todos los obispos que vinieron después. Hoy clausuramos este año especial y damos gracias a Dios por este acontecimiento de nuestra Iglesia particular.

Desde “Caritas Diocesana” se coordinan las “caritas parroquiales” y se asumen las necesidades más importantes de la Diócesis; y también las de aquellas comunidades cristianas que no pueden afrontar las necesidades que tienen.

A lo largo de este aniversario “Cáritas diocesana” ha realizado un buen programa de actos, para celebrar los cincuenta años de servicio a los pobres, agradeciendo a todas las personas que han hecho posible la ingente labor desarrollada desde las “caritas parroquiales”, los centros de atención socio-sanitaria, los servicios generales, los programas de formación y empleo y otras muchas actividades, como las exposiciones. Se ha realizado un buen programa de actividades, por el que podemos felicitarnos todos y damos gracias a Dios por ello.

4.- El lema de la celebración

El lema de la celebración es: “Pon en marcha tu compromiso para transformar el mundo”. Los cristianos hemos recibido en nuestro bautismo la misión de anunciar el Evangelio, de iluminar las realidades temporales a la luz de Cristo y de transformar el mundo con el amor de Dios.

Este compromiso bautismal debe estar permanentemente en marcha, actuando sobre toda la realidad humana y cambiando el mundo según los planes de Dios (cf. Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 36; Gaudium et spes, 44).

Además de esta Eucaristía, “Cáritas diocesana” se une hoy a la Marcha Solidaria Mundial de Cáritas Internacional, en el marco de la iniciativa pro migrantes y refugiados “Compartiendo el Viaje”. Unidos a esta iniciativa se ha realizado esta mañana una marcha en Málaga, desde la Plaza de la Merced hasta la Catedral, en la que muchos de vosotros habéis participado.

5.- Compromiso de futuro

Esta celebración del cincuentenario de “Caritas diocesana” es una ocasión providencial para dar gracias al Señor por su gran amor para con nosotros, cuya bondad infinita nos ofrece lo que necesitamos y nos permite compartir con quienes carecen de los más elemental.

Es una hermosa ocasión para agradecer a muchas personas su generosidad, su tiempo, su ilusión y su vida en la dedicación a los más pobres.

Pedimos al Señor que la Eucaristía siga siendo el centro de nuestra vida cristiana, donde podamos sacar fuerzas para la acción caritativa y social; que “Caritas” sea verdadera expresión de amor al hermano, a ejemplo del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (cf. Rm 8,39); que el Espíritu Santo siga abriendo los ojos de nuestro corazón, para ver y acudir a las nuevas necesidades de nuestros hermanos; que crezcamos en el compromiso personal y eclesial con los más necesitados; y que se renueve el voluntariado de “Cáritas”, porque hemos de apostar por el futuro e incorporar nuevos colaboradores en esta hermosa tarea. No somos eternos y conviene ir cediendo responsabilidades a las generaciones más jóvenes, como hicieron con nosotros nuestros mayores.

Dando gracias a Dios por la andadura de estos cincuenta años de “Caritas diocesana”, deseo agradecer a todos los que han colaborado en los años pasados y a los que ahora colaboráis en las caritas parroquiales, en los diversos servicios y en todo tipo de voluntariado, que manifiesta el amor de Dios a los hermanos más necesitados. ¡Muchas gracias! Pero quien os lo agradece infinitamente es Dios.

Que Santa María de la Victoria, Patrona de la Diócesis de Málaga, siga acompañándonos en nuestro camino de esperanza y de amor a más los necesitados. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Fri, 14 Jun 2019 11:04:47 +0000
Pentecostés Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50914-pentecostés-día-de-la-acción-católica-y-del-apostolado-seglar-asociado.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50914-pentecostés-día-de-la-acción-católica-y-del-apostolado-seglar-asociado.html Pentecostés Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la celebración de la solemnidad de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar Asociado, en la Catedral de Málaga.

PENTECOSTÉS.

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA

Y DEL APOSTOLADO SEGLAR ASOCIADO

(Catedral-Málaga, 9 junio 2019)

Lecturas: Hch 2,1-11; Sal 103,1.24.29-31.34; 1 Co 12,3b-7.12-13; Jn 14,15-16.23b-26.

Bautizados y enviados

1.- En la solemnidad de Pentecostés celebramos el “Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar”, subrayando que cada fiel cristiano, animado por la fuerza del Espíritu Santo, está llamado a desempeñar su misión, recibida en el bautismo; cada uno de nosotros ha recibido una misión en las aguas bautismales. El lema de este año es “Somos misión”.

Queridos fieles, somos «bautizados y enviados». Como nos ha recordado san Pablo: «Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu» (1 Co 12,13).

La conciencia de la identidad y de la misión del laico en la Iglesia ha ido creciendo poco a poco, gracias a Dios. En virtud del bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador (cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium [EG], 120); es un enviado a realizar la misión.

2.- San Ireneo, usando la imagen del agua que fecunda la semilla, dice: “Del mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, así también nosotros, que somos muchos, no podíamos convertirnos en una sola cosa en Cristo Jesús, sin esta agua que baja del cielo” (Contra los herejes 3,17,1-3). Jesús resucitado, al aparecerse a sus apóstoles, les dijo que Juan Bautista bautizaba solo con agua, porque era un bautismo de penitencia; pero ellos serían bautizados con Espíritu Santo (cf. Hch 3,5). Los cristianos hemos sido bautizados con agua y Espíritu Santo, que es considerado como el agua y el rocío que penetra en la tierra y la hace fecunda.

Queridos laicos, dejad que el agua del Espíritu impregne vuestra vida desde dentro; dejaos transformar y renovar por el Espíritu, para realizar la misión que se os ha encomendado y transformar el mundo.

Dice el papa Pablo VI que evangelizar es “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad” (EG, 19). ¡Hermosa tarea, que tiene el laicado!

3.- Los cristianos somos hijos adoptivos de Dios; somos amados de Dios; existimos por amor y vivimos para amar. Como Jesucristo, entregamos nuestra vida por amor, para que otros también puedan vivir. Por eso los cristianos no tenemos una misión como si se tratase de una tarea más entre otras muchas; sino que somos misión (cf. Gaudete et exsultate [GE], 27); la Iglesia es misión y existe para evangelizar; nuestra misión es vivir al estilo de Cristo. Nuestra misión es nuestra vida, ofrecida para la comunión y para la evangelización.

Como dice el papa Francisco: “La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser, si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar” (EG, 273).

4.- El fundamento para realizar la misión evangelizadora se halla en el encuentro personal con Jesucristo. No se trata de una teoría, o de una doctrina o de un moralismo. El cristiano se encuentra con la persona de Cristo, muerto y resucitado. La Iglesia es un misterio de comunión, donde la diversidad de miembros está en función de la complementariedad y de la unidad; el cristiano se encuentra con el Señor resucitado y con los hermanos, que formamos una sola y única familia de hijos de Dios. Para construir la comunión en la Iglesia es necesario desarrollar la “sinodalidad” (cf. Documento Final de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, 118). Hemos de caminar juntos, remar juntos, convivir juntos, trabajar y colaborar juntos

En Pentecostés el Espíritu Santo llena el corazón de los fieles y los capacita para entenderse, para hablar el mismo lenguaje (cf. Hch 2,8-11) y para vivir la comunión. Cada cual recibe los dones y carismas que el Espíritu regala a la Iglesia para el bien común (cf. 1 Co 12,7).

Cada asociación a la que pertenecéis, cada movimiento, cada hermandad o cofradía, cada grupo tiene su estilo y su espiritualidad propia; y tiene también su propia misión; tiene un proceso y un camino propios. Pero todos necesitamos caminar juntos. Nadie debe realizar su tarea separado de los demás de manera totalmente autónoma; porque su tarea sería estéril. Es necesario formar Iglesia, formar familia de hijos de Dios; es necesario conocernos, colaborar y convivir juntos; y, juntos, afrontar la tarea, cada cual en su puesto. Os invito, como desea el Apostolado seglar, a tener cada día una actitud más eclesial: sentirnos más Iglesia, vivir como Iglesia y trabajar

juntos como Iglesia. Esta fiesta de Pentecostés es una ocasión excelente para revisar cómo realizamos cada uno la misión que se nos encomienda; y cómo estamos vinculados a la Iglesia-comunión.

5.- En medio de la secularización y de la indiferencia religiosa, los laicos estáis llamados a llevar a cabo la misión de llegar a todas las personas de todas las edades (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos) y a todos los ambientes (familia, trabajo, educación, cultura, acción socio-caritativo, tiempo libre). Todo debe quedar permeado por la luz del Evangelio.

Debemos entender nuestra vida, animada por el Espíritu Santo, como una misión. Dice el papa Francisco: “Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia un aspecto del Evangelio” (GE, 19). Hay que preguntarle al Señor qué desea él de mí, para discernir cuál es mi propia misión (cf. GE, 23). Estamos acostumbrados a preguntar a los jóvenes qué desean hacer en su vida; qué desean ser profesionalmente. Desde el punto de vista de la fe no es una pregunta correcta; porque deberíamos preguntarle al Señor qué quiere de nosotros; y animar los demás a que le hagan al Señor esa misma pregunta: “Señor, ¿qué quieres de mí?”; “¿qué misión me confías?”; “¿para qué me has puesto en el mundo?”. Y después intentar descubrirlo en la oración, para poner manos a la obra.

El evangelista Juan nos ha recordado las palabras de Jesús a sus discípulos: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14,26). Acoged al Espíritu en vuestro corazón, para que pueda inhabitar dentro de vosotros y convertiros en templos de la gloria de Dios y en testigos veraces y valientes del Evangelio.

6.- Nos estamos preparando para el Congreso de Laicos, que se celebrará en Madrid en los días 14-16 de febrero de 2020. “Este Congreso, que lleva por lema «Pueblo de Dios en salida», pretende escuchar al laicado y reflexionar sobre la dimensión misionera de nuestra fe cristiana, tomando como pilares fundamentales la vocación, la comunión (sinodalidad) y la misión” (Obispos de la Comisión de Apostolado Seglar, Mensaje “Somos misión” para el día de la Acción Católica y del Apostolado seglar 2019).

Os animamos a todos a participar en dicho congreso, desde su fase de preparación hasta la etapa del post-congreso. El sábado pasado la Delegación diocesana de Apostolado seglar promovió una jornada de encuentro y reflexión para iniciar la preparación al congreso.

Agradecemos el trabajo de la Delegación diocesana de Apostolado Seglar, que coordina el apostolado seglar asociado y promueve la participación de los seglares en nuestra diócesis. Y damos gracias a Dios por vuestro compromiso bautismal, por vuestra fe y por vuestro testimonio en la misión que se os confía.

En esta fiesta que es también de la Acción Católica General os animo a ir entrando a todos en el proceso de crecimiento en la fe, de maduración, de formación para ser cristianos adultos, maduros, bien formados y buenos testigos.

Que la Virgen María, Reina de los Apóstoles, nos acompañe en la misión encomendada; y que el Espíritu Santo siga animando un laicado comprometido en su misión en la Iglesia y en el mundo. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 11 Jun 2019 13:01:52 +0000
125 aniversario de los Salesianos en Málaga http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50576-125-aniversario-de-los-salesianos-en-málaga.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/50576-125-aniversario-de-los-salesianos-en-málaga.html 125 aniversario de los Salesianos en Málaga

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el 125 aniversario de los salesianos en Málaga.

125 ANIVERSARIO DE LOS SALESIANOS EN MÁLAGA

(Santuario de María Auxiliadora-Málaga, 24 mayo 2019)

Lecturas: Ap 12,1-3a.7-12a.17; Sal (Ap 15,3b-4); Gal 4, 4-7; Jn 2, 1-11.

1.- La mujer vestida del sol

El libro del Apocalipsis presenta la figura de una mujer como un gran signo en el cielo: «Una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12,1).

Su vestido de sol hace referencia a Cristo, Sol que nace de lo alto (cf. Lc 1,78) y que nunca se pone; Él es la Luz del mundo, que ilumina a todo hombre (cf. Jn 1,9).

La imagen de la luna bajo sus pies hace referencia a la Iglesia, que refleja la luz del sol, pero no tiene luz propia. Los santos padres consideran a la Iglesia como la luna, que cuanto más limpia y transparente es, mejor refleja la luz del sol. Los cristianos podemos aplicarnos esta imagen: podemos ser luz del mundo en la medida en que transmitimos la luz de Cristo a nuestros contemporáneos.

Y las estrellas sobre su cabeza de la mujer expresan la centralidad de la misma en conjunto de los doce apóstoles.

Esta mujer es María Auxiliadora, portadora de Jesús en sus brazos; Virgen coronada y con un cetro de justicia y de poder al servicio de sus hijos y devotos.

Contemplemos la imagen de María Auxiliadora, iluminada por el sol radiante del Hijo de Dios, que disipa las tinieblas del pecado y vence las cadenas de la muerte. Ella participa de esta victoria de su Hijo y nos auxilia y nos protege contra todo mal.

2.- El linaje de la mujer

El libro del Apocalipsis continúa describiendo esta hermosa figura de la Mujer, que «está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz» (Ap 12,2). Porque María Auxiliadora de la Madre del Redentor.

San Pablo nos ha recordado en su carta a los Gálatas: «Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer» (Gal 4,4). Esta espléndida mujer es “Madre” del Hijo de Dios.

Y Ella nos ha sido regalada como madre nuestra, tal como su Hijo Jesús le dijo al discípulo amado: «Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: ahí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27). El intercambio fue muy desequilibrado, porque María pierde a su Hijo, que muere en la cruz; y el discípulo Juan recibe como Madre a María; y en ese discípulo estamos todos nosotros representados. Salimos ganando nosotros como hijos de esta tierna y dulce Madre.

Somos, pues, del linaje de Dios por adopción; y somos hijos de María Auxiliadora por concesión de su Hijo.

Hemos sido rescatados de la ley de muerte y hemos recibido la adopción filial (cf. Gal 4,5), que libera y diviniza. Por eso podemos llamar “Padre” a Dios (cf. Gal 4,6) y “Madre” a la Virgen.

3.- El 125 Aniversario de la presencia de los Salesianos en Málaga

La mujer de la que habla el libro del Apocalipsis tiene una concreción en la espiritualidad y en la devoción mariana de la familia salesiana, bajo la advocación de María Auxiliadora.

Hoy queremos agradecer esta devoción, que muchos fieles profesáis gracias a la presencia de los hermanos Salesianos.

Hoy damos gracias, en primer lugar, a Dios por la presencia de los Salesianos en Málaga y por la gran labor docente, cultural y religiosa que han realizado en estos 125 años.

El lema del Aniversario, como bien sabéis, es: “125 Años abrazando la vida. Soñamos juntos”. Ciertamente Málaga ha soñado en estos años junto con los salesianos; ha compartido esperanzas, proyectos, ideales y sueños, que se han hecho realidad. Es propio de los jóvenes soñar y proyectar su futuro; y los salesianos habéis acompañado de la mano a muchas generaciones de jóvenes, que han podido llevar a cabo las ilusiones de su vida.

¡Muchas gracias, queridos hermanos salesianos, por vuestro carisma de educadores de jóvenes, por vuestra ilusión y por vuestra generosidad! Queremos agradecer en vosotros a tantos salesianos que han gastado su vida en nuestra querida ciudad de Málaga a lo largo de estos 125 años.

¡Seguid abrazando la vida, seguid poniendo esperanza e ilusión en el corazón de los jóvenes, seguid acompañándoles, seguid hablándonos de María Auxiliadora, la Mujer vestida del sol! ¡La Madre del Redentor y madre nuestra!

Vuestro santo Fundador, Don Bosco, os trasmitió el carisma de educadores y de formar: “Honrados ciudadanos y buenos cristianos”. ¡Ayudad a vuestros alumnos y a los fieles a vivir con coherencia la fe y la vida! Ambas no pueden ir separadas. No se puede ser un buen ciudadano sin ser un buen cristiano; y no es un buen cristiano, si no transforma la sociedad como ciudadano. Enseñadles que es necesario transformar todas las dimensiones: familiares, sociales, educativas, culturales, económicas y políticas a la luz del evangelio.

Vuestro carisma salesiano, como ya os he dicho en otras ocasiones, tiene mucho futuro. Al celebrar este 125 Aniversario, deseamos que podáis permanecer entre nosotros otros centenarios más.

4.- La abundancia de vino en las bodas de Caná

Y el evangelio de hoy nos presenta la escena de las Bodas en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba allí (cf. Jn 2,1); y Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda (cf. Jn 2,2).

Ella sabe, como buena Madre, apreciar los detalles de la vida, descubre las necesidades de los demás, está atenta de manera delicada y femenina a las situaciones que puedan ser embarazosas. Ella está atenta a cada uno de nosotros en la situación en que nos encontremos. Una buena madre está siempre atenta a cada uno de sus hijos, aunque tengan necesidades distintas. La Virgen nos auxilia en lo que más necesitamos.

Descubrió que faltaba el vino en la boda, y le dice a su Hijo: «No tienen vino» (Jn 2,3). Ella no le pidió un milagro, ni le ordenó nada; de modo delicado le hace ver la necesidad. Y Jesús le responde con una cierta evasiva, como si quisiera desinteresarse de la situación: «Todavía no ha llegado mi hora» (Jn 2,4).

Pero Ella insiste y dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Y Jesús convierte el agua abundante, unos seiscientos litros, en un vino generoso, bueno y sabroso (Jn 2,6-7).

5. Aprender a rezar como María

Queridos fieles y devotos de María Auxiliadora, Ella sabe estar y conoce bien lo que necesitamos. ¡Dejemos que el Señor haga en cada uno de nosotros lo que Él quiera hacer! Si la Virgen no le pidió a su Hijo lo que tenía que hacer, y solamente le insinuó la necesidad, con ello nos enseña que acudamos a Jesús con delicadeza, sin presionar y sin exigir. Podemos decirle: “María Auxiliadora, estoy necesitado, pero tú sabes mejor lo que necesito de veras". Porque a veces nuestra oración es demasiado pedigüeña: “Dame esto, concédeme lo otro”. Debemos aprender a rezar de la Madre.

Podemos dirigirnos a Dios para exponer nuestras necesidades, a la espera de que Él haga en nosotros su voluntad. El Señor nos llenará de vino sabroso, que ni siquiera habíamos probado antes; nos colmará de felicidad, nos dará lo que necesitamos verdaderamente. Porque puede suceder que pidamos al Señor cosas que no nos convienen para nuestra salvación; y por eso Él no lo concede, con el consiguiente enfado por nuestra parte. Hemos de ser tiernos, como es tierna la Madre; hemos de aprender de Ella cómo hemos de pedir.

¡Queridos hermanos salesianos, muchas gracias por todo lo que habéis hecho por las generaciones de jóvenes que habéis educado en estos años! Y por el bien que habéis hecho a nuestros fieles en este tiempo.

Siguiendo el ejemplo de Jesús en las Bodas de Caná os pedimos que compartáis con nosotros el buen vino del evangelio, que seáis testigos de la luz de Cristo, y que, con vuestro ejemplo, podamos amar cada día más a nuestra Madre, la Virgen, a quien llamáis “María Auxiliadora”. Le pedimos a Ella que nos acompañe siempre en nuestra vida, que nos cuide con su solicitud maternal y nos ayude a ser buenos hijos suyos y buenos hermanos en su Hijo Jesús. Amén

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Mon, 27 May 2019 12:45:51 +0000
Mensaje de Pascua de Resurrección http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49968-mensaje-de-pascua-de-resurrección.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49968-mensaje-de-pascua-de-resurrección.html Mensaje de Pascua de Resurrección

Mensaje del Obispo, Mons. Jesús Catalá, con motivo de Pascua de Resurrección.

MENSAJE DEL OBISPO, MONS. JESÚS CATALÁ
CON MOTIVO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN
(Málaga, 21 abril 2019)


Mantener el espíritu pascual

La gran noticia de la Pascua es la Resurrección de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Fue un acontecimiento único, que marcó la historia de la humanidad. Y sigue siendo hoy una buena y hermosa noticia el hecho histórico de la resurrección de Jesús de Nazaret, el galileo crucificado en Jerusalén.

En pleno siglo XXI los cristianos seguimos siendo testigos de este hecho y proclamamos que el Señor Jesús está vivo y reina glorioso por los siglos por su victoria sobre el pecado y sobre la muerte. Hemos heredado esa fe de los primeros discípulos, que fueron testigos oculares de este evangelio.

¡Alegrémonos y regocijémonos, porque Cristo ha resucitado!

Nos toca hoy mantener el espíritu pascual; es decir, el triunfo del amor sobre el odio, el poder de la luz sobre la tiniebla, la fuerza de Dios sobre los poderes del mal, la supremacía de la alegría sobre la tristeza y el desánimo.

La presencia del Resucitado en medio de sus discípulos les llenaba de alegría (cf. Jn 20,20) y les daba la fuerza para dar testimonio de la victoria de Cristo sobre la muerte (cf. Hch 10,39-41).

El espíritu pascual cambia la vida de toda persona, haciéndola más pacífica, más vital, más alegre, más obediente a Dios, más serena espiritualmente, más dinámica; y, en definitiva, más humana.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Wed, 24 Apr 2019 12:56:12 +0000
Domingo de Pascua de Resurrección http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49967-domingo-de-pascua-de-resurrección.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49967-domingo-de-pascua-de-resurrección.html Domingo de Pascua de Resurrección

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la celebración del Domingo de Pascua de Resurrección en la Catedral de Málaga, el 21 de abril de 2019.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

(Catedral-Málaga, 21 abril 2019)

Lecturas: Hch 10,34.37-43; Sal 117,1-2.16-17.22-23; Col 3,1-4; Jn 20,1-9.


La resurrección, expresión de la divinidad de Cristo

1.- Tras la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret los apóstoles se convierten en testigos de este acontecimiento histórico singular, único. El discurso del apóstol Pedro en casa de Cornelio, centurión romano, constituye una exposición completa de la predicación kerigmática, que comprende la confesión de fe en Jesucristo como Hijo de Dios y Mesías: «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien» (Hch 10, 38).

El anuncio kerigmático implica asimismo la profesión de fe de la muerte de Cristo en la cruz y de su resurrección: «A éste lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse» (Hch 10, 39-40). La resurrección es expresión de la divinidad de Jesús.

Los apóstoles son testigos de estos hechos y se convierten en anunciadores de la buena nueva: «Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos» (Hch 10, 42).

Queridos hermanos, la Iglesia celebra hoy con gran alegría la resurrección del Señor Jesús, nuestro Salvador. “Aleluya” es el canto pascual. ¡Unámonos a este gozo pascual y, como los apóstoles, seamos también nosotros testigos de este único y singular acontecimiento histórico!

2.- El hecho objetivo, real e histórico, de la resurrección del Señor nos lleva a reflexionar sobre su divinidad. El dogma de la Iglesia tuvo que enfrentarse en los primeros siglos a la mentalidad de las culturas judía y griega, reacias a aceptar tanto la muerte de Cristo como su resurrección. Para los judíos era un escándalo y para los griegos una necedad: «Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles» (1 Co 1,22-23).

Para los griegos era impensable aceptar la divinidad de Jesús, pues ellos definían la esencia divina con el término “no engendrado” y, por tanto, creado en el tiempo; mientras que para la fe cristiana Jesús es verdaderamente “Hijo de Dios” y, por ello, “engendrado” desde toda la eternidad y “no creado”, como recitamos en el Credo.

3.- En la actualidad, ¿cómo perciben nuestros contemporáneos la fiesta de la resurrección de los cristianos y cómo damos testimonio nosotros de nuestra fe?

Los que rechazan a Cristo propagan la “cultura de la muerte” (Juan Pablo II, Centesimus annus [1991], 39), en sus diversas manifestaciones (aborto, eutanasia, manipulación y explotación de personas y otras formas ideológicas contrarias al ser humano); quienes rechazan a Dios son incapaces de aceptar que Jesucristo ha muerto por la humanidad y la ha salvado; y difícilmente apoyarán al hombre en su integridad; más bien intentarán manipularlo. Este es un criterio que los cristianos debemos tener en cuenta.

Para los cristianos el ser humano ha sido redimido y salvado en Cristo Jesús. La vida humana es sagrada desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, porque ha sido creada por Dios a su imagen y semejanza; y porque Cristo la ha redimido con su preciosa sangre.

Creer en la resurrección del Señor conlleva buscar los bienes de la vida eterna, como nos ha dicho san Pablo: «Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios» (Col 3, 1). La vida del cristiano, para ser fecunda y dar testimonio de la resurrección, debe estar unida a Cristo (cf. Col 3, 3).

Pedimos al Señor resucitado que nos conceda la valentía necesaria para proclamar en nuestra sociedad la fe en la resurrección y la altísima dignidad de la persona humana.

4.- Otro obstáculo cultural para el pleno reconocimiento de la divinidad de Jesucristo en los primeros siglos era la doctrina de un “dios intermedio”, un “semidiós”, ligado a la creación del mundo material. Desde el filósofo Platón en adelante, esta concepción se había convertido en un lugar común para muchos sistemas religiosos y filosóficos de la antigüedad. La tentación de asimilar al Hijo de Dios a esta entidad intermedia había ido deslizándose incluso en la reflexión teológica cristiana.

La fe cristiana, sin embargo, confiesa que Jesús de Nazaret es Dios, consustancial al Padre, y ha sido engendrado desde toda la eternidad (cf. Jn 1,1.18). Con ello se elimina para siempre el principal obstáculo del helenismo para el reconocimiento de la plena divinidad de Cristo (cf. R. Cantalamessa, ofm.cap, San Atanasio y la fe en la divinidad de Cristo. Primera predicación cuaresmal. Vaticano, 2012).

Queridos fieles, en nuestro tiempo son muchas las figuras que intentan suplantar la fe en la divinidad de Jesucristo. La ciencia y la técnica parecen haberse convertido en “diosas” que todo lo resuelven, que producen felicidad y que hacen creer que ofrecen la inmortalidad. Pero el ser humano tiene que pasar por la muerte temporal. Nuestra sociedad cultiva el “cuerpo”, que necesariamente tendrá que pudrirse en la tierra. La esperanza del cristiano es que resucitará en Cristo; y la resurrección afecta a la persona, alma y cuerpo.

5.- Algunos líderes, políticos, mediáticos o empresariales, creyéndose “semidioses”, ofrecen también unos productos, programas y ofertas, que no satisfacen realmente al ser humano, sino que lo dejan peor que estaba antes.

No os dejéis seducir, queridos fieles que creéis en la resurrección de Jesucristo, por promesas de felicidad y de libertad, que prometen los agoreros de hoy, porque son más bien cadenas de esclavitud. No os dejéis engañar por los destellos de felicidad, aparentemente mágicos, que brillan en nuestra sociedad. Más bien, «aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra» (Col 3, 2). Estos bienes de la tierra los hemos de usar en consonancia con la fe, para obtener los bienes del cielo. Lógicamente, los bienes terrenales son necesarios para vivir; pero haciendo un uso adecuado.

Queridos fieles, a ejemplo de María Magdalena (cf. Jn 20, 1) y los apóstoles Pedro y Juan (cf. Jn 20, 3-6), que se acercaron al sepulcro vacío y creyeron en la resurrección, celebremos la resurrección del Señor y demos testimonio de ella con valentía y ardor.

Y que María Santísima, la Madre del Resucitado, nos acompañe en este tiempo pascual, para que vivamos con alegría la presencia entre nosotros de su Hijo glorioso y resucitado. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Wed, 24 Apr 2019 12:55:13 +0000
Año Jubilar de los Hemanos de La Salle con motivo del III Centenario de la muerte de san Juan Bautista de la Salle http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49781-año-jubilar-de-los-hemanos-de-la-salle-con-motivo-del-iii-centenario-de-la-muerte-de-san-juan-bautista-de-la-salle.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49781-año-jubilar-de-los-hemanos-de-la-salle-con-motivo-del-iii-centenario-de-la-muerte-de-san-juan-bautista-de-la-salle.html Año Jubilar de los Hemanos de La Salle con motivo del III Centenario de la muerte de san Juan Bautista de la Salle

Homilía del obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá

(Parroquia de San Sebastián-Antequera, 7 abril 2019)

Lecturas: Is 43,16-21; Sal 125,1-6; Flp 3,8-14; Jn 8,1-11.

(Domingo Cuaresma V-C)


1.- Dios continúa hace maravillas por su pueblo

El Señor hizo maravillas con el antiguo pueblo de Israel: «abrió camino en el mar y una senda en las aguas impetuosas» (Is 43,16); venció a los egipcios, que iban bien equipados con carros y caballos, y los arrojó en el mar (cf. Is 43,17), permitiendo a su pueblo seguir el camino de la tierra prometida.

Dios concede hoy a su pueblo de la nueva alianza, formado por sus hijos adoptivos, renacer del agua y del Espíritu. También en esta época el Señor transforma el desierto en corrientes de agua «para dar de beber a mi pueblo elegido» (Is 43,20), que debe proclamar su alabanza (cf. Is 43,21).

En la historia de la Iglesia ha habido muchas corrientes de agua, promovidas por el Espíritu del Señor, que han fertilizado los desiertos de la vida de los fieles. Una de esas corrientes de agua, que fertilizan hoy el desierto de la sociedad es el carisma de san Juan Bautista de la Salle, encarnado en sus hijos, los Hermanos de la Salle.

2.- El carisma de san Juan Bautista de la Salle

San Juan Bautista de La Salle nació en Reims (Francia) el día 30 de abril de 1651. Era el primogénito de una numerosa prole de una familia bien estante; su padre era magistrado.

Destacó por su particular atención a la formación humana y cristiana de los niños y adolescentes, fundando para ello la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas; por estas obras tuvo que sufrir muchas pruebas. La vida del cristiano no es fácil, porque dar testimonio de Cristo no resulta fácil ni cómodo.

Murió el día 7 de abril de 1719 en Rouen (Normandía-Francia). El papa León XIII lo declaró Beato en 1888 y en 1900 lo inscribió en el catálogo de los Santos. El 15 de mayo de 1950, el papa Pio XII lo declaró patrono de los educadores cristianos de los jóvenes.

Siguiendo con la imagen del desierto fecundado del profeta Isaías, desde la fundación de la Congregación el carisma lasaliano ha recorrido muchos desiertos de ignorancia, de analfabetismo, de incredulidad, de pobreza material y espiritual, de oscuridad, de ideas y concepciones sobre el hombre que van en contra del mismo hombre. En esos desiertos ha ido poniendo sabiduría donde había ignorancia, formación donde había analfabetismo, anuncio del Evangelio donde no había fe, riqueza material y espiritual ayudando a niños pobres, luz evangélica, claridad de ideas en momentos de confusión. El carisma lasaliano ha sido un regalo de Dios en estos trescientos años, que ha ido fecundando muchos tipos de desierto.

Animamos al conocimiento de la vida de este santo Fundador y a invocar su intercesión.

3.- Año Jubilar de los Hermanos de la Salle

Con motivo del tercer centenario de la muerte del fundador, el Superior General de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Robert Schieler, dirigió una carta al papa Francisco pidiendo un Año Jubilar, que fue otorgado desde noviembre de 2018, aniversario de la dedicación del santuario de San Juan Bautista de La Salle en la Casa generalicia de Roma, hasta el 31 de diciembre de 2019. Estamos en pleno año jubilar, año de gracia, año de recuerdo agradecido, año que nos invita a convertirnos al Señor.

Queremos hoy dar gracias al Dios por la presencia en la Iglesia universal y de modo particular en Antequera de estos Hermanos nuestros, que siguen haciendo presente el carisma de san Juan Bautista de la Salle. Para ello celebramos el Año Jubilar con el lema: “Un corazón, un compromiso, una vida”.

Cada uno de los Hermanos ofrece su vida y su corazón para regar y hacer fecundo el mundo actual, que tan necesitado está. Su compromiso es transformar nuestra sociedad haciéndola pasar de desierto a jardín, de la aridez a la fecundidad.

Su dedicación es sobre todo a los niños y jóvenes en el campo de la enseñanza. Este campo es muy importante; por eso los que quieren dominar la sociedad siempre intentan controlar la enseñanza reglada y tienen la tentación de quitar ese derecho a los padres. Algunos gobiernos quieren quitar a los padres el derecho a educar a sus hijos según sus propias convicciones, sean religiosas, culturales o ideológicas. No le corresponde al Estado esta misión, sino que es un derecho de los padres. Los Hermanos de la Salle y otras instituciones de iniciativa social lo que hacen es facilitar a los padres su derecho, para que puedan elegir el tipo de educación quieren para sus hijos.

Deseo agradecer, pues, queridos Hermanos de la Salle, vuestra presencia y vuestro trabajo educativo y evangelizador en nuestra Diócesis. En Melilla celebramos en el año 2012 el centenario del colegio de La Salle.

4.- Algunas aportaciones de los Hermanos de La Salle a la pedagogía

Los Hermanos de la Salle, expertos en el campo de la educación y de la pedagogía, han realizado algunas aportaciones, como el ordenamiento de los alumnos por grupos de nivel, el horario definido para las clases.

Utilizaron desde el principio en la enseñanza la lengua vernácula, que hasta entonces solía utilizarse el latín.

Fueron pioneros en abrir la primera Escuela de formación para maestros. Hoy comparten con la Congregación de Franciscanas de los Sagrados Corazones de Madre Carmen y con la Diócesis de Málaga la tarea de la Escuela de Magisterio en Antequera.

Una obra suya, titulada “Conducta de las Escuelas” fue el manual pedagógico básico para los educadores católicos y muchos otros desde el siglo XVIII hasta principios del XX.

En su sistema educativo propusieron, como una gran novedad, la cortesía y la amabilidad como formas de caridad; y desarrollaron una teología de la educación.

Fueron precursores de la actual escuela Secundaria; y abrieron la primera casa correccional en Francia.

Todas esas iniciativas y muchas más provienen del carisma lasaliano, que ha fecundado el campo de la enseñanza hasta nuestros días; y deseamos que siga fecundando el desierto de nuestra sociedad. No os canséis, queridos Hermanos de la Salle, de trabajar en el desierto para convertirlo en jardín; no os canséis de ser manantiales de vida y de iluminar nuestra realidad social con la luz del Evangelio. Hoy damos gracias a Dios por esta larga fecundidad.

5.- Dios sigue haciendo maravillas en nosotros

El Señor sigue haciendo maravillas en nosotros y nos dice en palabras del profeta Isaías: «Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?» (Is 43,18). Cada uno de nosotros ha sido objeto de la benevolencia de Dios, objeto de su amor y de su elección; nos ha llamado a ser hijos suyos en el bautismo; nos ha cuidado para que creciéramos bien; nos ha elegido para ser sus testigos.

Damos gracias a Dios por las maravillas que hace cada día en nosotros, ofreciéndonos su Palabra, su Cuerpo sacramentado, su perdón y su misericordia como la mujer adúltera y a todos los pecadores. Dios está siempre abierto al perdón; y su Hijo Jesús, “rostro de la misericordia de Dios-Padre” es quien nos lo ha enseñado. Y perdona a la mujer pecadora y a cada uno de nosotros, para que nos convirtamos.

Damos, pues, gracias a Dios por las maravillas que obra en nosotros. Dios es capaz de obrar en nosotros algo grande, si se lo permitimos. La profecía de Isaías debe resonar en nuestro corazón: «Abriré un camino en el desierto, corrientes en el yermo» (Is 43,19). El Señor quiere transformarnos; y aunque nuestro corazón esté seco y estéril como el desierto, Dios es capaz de convertirlo en un gran manantial de aguas frescas y abundantes.

Como nos ha dicho san Pablo, aún no hemos conseguido ser perfectos; pero seguimos a Jesucristo, considerando todo lo que nuestra sociedad valora (riquezas, honores, poder) como pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, nuestro Señor (cf. Flp 3,8). Ojalá podamos decir como Pablo: «Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo» (Ibid.).

Podemos cantar con el Salmo: el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres (cf. Sal 125,1-6). El Señor ha estado grande al regalar el carisma lasaliano a la Iglesia; ha estado grande y misericordioso al transformar nuestro corazón. No nos cansemos de dar gracias a Dios.

Y pedimos a la Santísima Virgen María que nos siga acompañando en nuestra tarea y que, a vosotros queridos Hermanos de La Salle, os acompañe de modo especial en la misión que Dios confió a vuestro fundador y os confía a vosotros como portadores de ese carisma. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Fri, 12 Apr 2019 08:30:03 +0000
Saludo en la inauguración de la exposición "Pedro de Mena. Granatensis Malacae" http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49471-saludo-en-la-inauguración-de-la-exposición-pedro-de-mena-granatensis-malacae.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49471-saludo-en-la-inauguración-de-la-exposición-pedro-de-mena-granatensis-malacae.html Saludo en la inauguración de la exposición

Saludo de Mons. Jesús Catalá, obispo de Málaga, en el acto de inauguración de la exposición "Pedro de Mena. Granatensis Malacae"

EXPOSICIÓN SOBRE PEDRO DE MENA

Saludo de Mons. Jesús Catalá

en el Acto de la Inauguración

(Málaga, 16 marzo 2019)

El Palacio Episcopal de Málaga ha sido durante varias décadas un ámbito cultural de referencia en nuestra Ciudad. Como espacio cultural-expositivo fue re-abierto en marzo de 2014 por iniciativa y gestión de la propia Diócesis de Málaga.

En estos primeros cinco años de su nueva andadura ha albergado más de quince exposiciones sobre diversos temas y ha desarrollado un amplio programa de conciertos, presentaciones de diverso tipo y programas educativos.

Para celebrar este intenso lustro de actividades, ofrecemos ahora una gran exposición sobre Pedro de Mena y Medrano, uno de los grandes escultores del siglo XVII, que, oriundo de Granada, trabajó en nuestra ciudad. Por ello la exposición se titula: “Pedro de Mena. Granatensis malacae”, es decir, un granadino en Málaga, como él mismo firma alguna de sus obras. Podremos contemplar una amplia producción de este gran autor de arte sacro.

La Iglesia católica ha apostado siempre por el arte y por la cultura como expresión de la fe y manifestación de la bondad y hermosura de la creación, salida hermosa de las manos de Dios.

San Gregorio Nisseno decía: “Quien ha purificado el ojo de su alma y es capaz de ver las cosas bellas, se sirve de lo visible como de un trampolín para alzarse hacia contemplación de lo espiritual” (La verginità, en Patrología Griega, 46, 364).

Las obras de Pedro de Mena, aquí expuestas, no están hechas para una exposición, sino para iglesias y oratorios con el fin de ayudar a la piedad cristiana a elevar la mente a Dios y glorificarle por el don de la fe, por la salvación eterna y por el ejemplo de los santos. Se ofrecen aquí imágenes de Cristo, de la Inmaculada y de diversos santos.

Si la hermosura de estas imágenes puede dejarnos extasiados, cuán grande será la belleza divina que estas obras reflejan. Os invito a recorrer la exposición con ánimo abierto a la transcendencia y el corazón dispuesto para elevar una oración al Señor.

Deseo hacer mención de las imágenes de Cristo y de la Inmaculada. La imagen restaurada del Cristo, perteneciente a la Catedral de Málaga, podemos llamarla desde ahora “El Cristo de Mena”, cuya textura y facciones presentan un alto grado de realismo, y, al decir de santa Teresa de Ávila, expresan el “Cristo muy humanado y llagado”. Esta talla es reproducción exacta del pequeño crucifijo que la Magdalena sostiene en sus manos.

Y las imágenes de la Inmaculada, expuestas en una misma sala, muestran una finura, una delicadeza y una profunda espiritualidad, que nos ayuda a percibir mejor la grandeza de la Madre de Dios y madre nuestra.

Solo me resta agradecer a todas las personas e instituciones que han colaborado para hacer posible esta hermosa y significativa exposición de la obra de Pedro de Mena.

Os deseo un recorrido espiritual fecundo, que nos ayude a vivir la Cuaresma, ya iniciada, y celebrar con gran alegría la Pascua de resurrección.

Como signo de que la exposición quiere ayudar a un encuentro personal con la Divina Belleza, rezamos juntos el Padrenuestro. Y os imparto mi bendición.


+ Jesús Catalá

Obispo de Málaga

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Thu, 28 Mar 2019 15:04:18 +0000
Anunciación del Señor http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49455-anunciación-del-señor.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49455-anunciación-del-señor.html Anunciación del Señor

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, en la solemnidad de la Anunciación del Señor, en la Catedral de Málaga, el 25 de marzo de 2019.

ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

(Catedral-Málaga, 25 marzo 2019)

Lecturas: Is 7, 10-14; 8, 10; Sal 39, 7-11; Hb 10, 4-10; Lc 1, 26-38.

1.- Los signos amorosos y salvadores de Dios

El Señor le dijo al rey Ajaz que pidiera un signo (cf. Is 7, 11), pero no quiso (cf. Is 7, 12). Entonces Isaías profetizó: «El Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel» (Is 7, 14).

Dios ama a su pueblo y quiere que se salve y que viva; por ello realiza signos amorosos que traen la salvación a sus fieles. Dios se acerca a los hombres y se interesa por ellos. «Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16); los cristianos estamos llamados a manifestar ese amor, porque «hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (Ibid.).

Nosotros, queridos hermanos, pedimos a veces signos al Señor, para que él realice nuestra voluntad y nuestros deseos. Pero Dios no suele hacer lo que le pedimos, y por eso nos enfadamos con él; sin embargo, él nos muestra su amor de manera diferente al modo con que nosotros desearíamos. Dios nos envía a su Hijo, nacido de mujer, que se ofrece por nosotros en oblación al Padre. Dios actúa de modo distinto a lo que nosotros deseamos.

Hoy contemplamos el momento de la Anunciación del ángel a la Virgen, en el que se opera la Encarnación del Hijo de Dios. Ese momento ha sido de silencio, de intimidad, de sencillez, sin expectacularidad, desconocido por los hombres. Solo estaban como protagonistas María y el ángel. Hoy celebramos este gran acontecimiento de la venida del Hijo de Dios al mundo, que ha cambiado radicalmente la historia de la humanidad; este evento marca un hito en la humanidad. Hoy estamos un pequeño grupito de personas en la Catedral celebrando esta maravillosa obra de Dios; y también puede marcar un hito importante en nuestra vida, en nuestra historia personal y de relación con el Señor. Podemos contemplar a María aceptando la voluntad de Dios y abandonando sus propios planes.

2.- Hacer la voluntad de Dios

La carta a los Hebreos afirma que los sacrificios de la antigua alianza, ofrecidos según la ley mosaica, no quitan los pecados (cf. Hb 10, 4); mientras que la Encarnación de Jesús, que viene a hacer la voluntad del Padre (cf. Hb 10,7.9), y su oblación es fuente de santificación y salvación (Hb 10,10).

Cristo, al venir al mundo para realizar su misión, asume el dolor y la debilidad humana; se encarna, asumiendo todo lo humano. Conocer esta verdad nos obliga a reconocer que: “La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia (…). La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo” (Papa Francisco, Misericordiae vultus, 10).

Creer en el amor de Cristo nos lleva a una «lógica nueva», como dice el papa Francisco, que cambia nuestro modo de relacionarnos con Dios y entre nosotros y de ver el mundo (cf. Lumen fidei, 27). ¡Ojalá entremos en la lógica de Dios, en la que la Virgen entró y a nosotros nos cuesta!

“La universalidad de la experiencia del amor requiere un aprendizaje. En esto observamos grandes carencias en nuestra cultura actual, que inunda a las personas de reclamos emotivos, pero no las acompaña en ese camino de crecimiento en el amor verdadero” (Obispos de la Sub-Comisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, Nota para la Jornada por la vida, 2019). Nuestra sociedad valora mucho el sentimiento, la emoción y los afectos; pero eso no se puede confundir con el amor verdadero; si se confunde, tiene consecuencias negativas, porque no se sostiene una relación basada en sentimientos. Una relación humana, matrimonial o de otra forma, no se sostiene con el puro afecto.

3.- La vida humana es un don de Dios, que hay que cuidar

En el pasaje bíblico de la anunciación el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen de Nazaret llamada María (cf. Lc 1,27), para comunicarle que iba a ser la Madre del Salvador. Éste es el misterio que hoy contemplamos: «Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (Lc 1, 31). Todo esto es obra del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 35), «porque para Dios nada hay imposible» (Lc 1,37).

La vida ha nacido del amor de Dios y exige ser acogida y reconocida como digna de ser amada. No hay vidas humanas desechables o indignas, que puedan ser eliminadas sin más. Dios es el garante de la vida, porque es el creador de la misma. Reconocer la dignidad de la vida humana implica empeñarse en conducirla a su plenitud, para vivir una alianza de amor con Dios.

Los Obispos de la Sub-Comisión episcopal para la Familia y la Defensa de la vida en su mensaje para la Jornada por la Vida, nos dicen: “Hemos de esmerarnos especialmente con «los pequeños», es decir, los más necesitados por tener una vida más vulnerable, débil o marginada. Aquellos que están por nacer y necesitan todo de la madre gestante, aquellos que nacen en situaciones de máxima debilidad, ya sea por enfermedad o por abandono, aquellos que tienen condiciones de vida indignas y miserables, aquellos aquejados de amarga soledad, que es una auténtica enfermedad de nuestra sociedad, los ancianos a los que se les desprecia como inútiles, a los enfermos desahuciados o en estado de demencia o inconsciencia, a los que experimentan un dolor que parece insufrible, a los angustiados y sin futuro aparente. La Iglesia está llamada a acompañarlos en su situación, para que llegue hasta ellos el cuidado debido que brota de la llamada a amar de Cristo: «haz tú lo mismo» (Lc 10, 37)”, tal como dijo Jesús al maestro de la ley al narrarle la parábola del buen samaritano. ¡Cuida a tu hermano! ¡Cuida a tu prójimo, sobre todo al más necesitado!

Los cristianos debemos empeñarnos en construir una sociedad, que proteja la vida humana en todas sus manifestaciones y en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural; que valore y ame de verdad la vida, que proclame el evangelio de la vida, que celebre su nacimiento, que cuide de su crecimiento. El amor a la vida es la respuesta al don que todos hemos recibido en nuestra existencia.

Y también hemos de denunciar todo aquello que la desprotege, la abandona y la considera sin valor. Como nos han invitado los últimos papas, hemos de luchar contra la «cultura de la muerte» (Juan Pablo II, Evangelium vitae, 12) y de romper con una «cultura del descarte», tan perniciosa para la vida de los hombres (Francisco, Evangelii gaudium, 53).

María, la Virgen de Nazaret, respondió al ángel que aceptaba la voluntad de Dios y acogía la nueva vida que se iniciaba en su seno: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Estas pueden ser también nuestras palabras y nuestra oración en esta solemnidad de la Anunciación del Señor, que es el título de nuestra Catedral.

Quiero agradecer al Cabildo catedralicio el cuidado de nuestro primer templo, así como a todas las personas que colaboráis aquí. Es un templo precioso que necesita cuidados y que requiere ser rehabilitado porque está enfermo de algunas patologías arquitectónicas. Hemos de mantener nuestro empeño de cuidarlo. ¡Gracias, pues, querido Cabildo y quienes colaboráis aquí!

¡Que la fiesta litúrgica de la Encarnación cambie también nuestra vida, como cambió la historia de la humanidad!

Le pedimos a ella que nos ayude a defender la vida humana en todas sus etapas y a protegerla en todas las condiciones, sobre todo en las más difíciles. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 26 Mar 2019 13:08:19 +0000
Profesión solemne de Sor Lucía Koki Mutinda (Monasterio de Clarisas-Antequera) http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49057-profesión-solemne-de-sor-lucía-koki-mutinda-monasterio-de-clarisas-antequera.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/49057-profesión-solemne-de-sor-lucía-koki-mutinda-monasterio-de-clarisas-antequera.html Profesión solemne de Sor Lucía Koki Mutinda (Monasterio de Clarisas-Antequera)

Homilía pronunciada por D. Jesús Catalá en la profesión solemne de Sor Lucía Koki Mutinda celebrada en el Monasterio de Clarisas, de Antequera, el 2 de marzo de 2019.

PROFESIÓN SOLEMNE DE SOR LUCÍA KOKI MUTINDA

(Monasterio de Clarisas-Antequera, 2 marzo 2019)

Lecturas: Os 2,14.19-20; Sal 125,1-6; Flp 3,8-14; Mt 11,25-30.

1.- Proceso vocacional

Celebramos la profesión solemne de Sor Lucía. El Señor te ha llamado desde el bautismo y te ha invitado a su seguimiento en la vida consagrada monástica. Él desea ser tu Maestro y te ha invitado a entrar en la escuela del discipulado, en su seguimiento.

Has hecho vida tuya el mensaje de san Pablo, que hemos escuchado: «Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo» (Flp 3,8). Estas palabras expresan la entrega total de tu vida, que hoy quieres hacer de manera solemne y definitiva al Señor. Todo lo demás no tiene valor para ti, comparado con el amor de Cristo. Y eso es lo que ha cautivado tu corazón, porque Él te llena el corazón más que nada ni nadie.

Hoy damos gracias a Dios por la llamada que ha dirigido a Sor Lucía; y le pedimos que la ayude en el camino de su vida consagrada.

2.- Camino de perfección

Estamos en camino de perfección, como diría santa Teresa de Ávila. Jesús, el Señor, espera tu respuesta personal a la llamada que te ha hecho. Estás en camino de perfección. Hoy no es el final de tu vida, ni el final gozoso de haber alcanzado una meta definitiva; hoy es el inicio de una nueva etapa, porque ya has realizado otras etapas anteriores en tu respuesta al Señor. La profesión perpetua y solemne es una etapa definitiva en tu vida, tal como has manifestado en tu consagración. Quieres entregarte al Señor para toda tu vida, para siempre. Y hoy comienzas la etapa de tu entrega definitiva al Señor; Él te desposa para siempre.

San Pablo nos recuerda que estamos en camino: «No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo» (Flp 3,12). Querida Lucía, estás en camino; no lo has conseguido definitivamente, ni eres “perfecta”, pero el Señor te quiere como eres. Y lo importante es responder a la llamada del Señor: «Corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús» (Flp 3,14). Corremos hacia la meta definitiva de nuestra vida. Corres hacia el encuentro definitivo con el Señor, tu Esposo. Correr implica tener deseos de estar con Él, de vivir con Él, de compenetrarse, de llegar a tener los mismos sentimientos de Cristo y de vivir a su estilo, como dice san Pablo: «Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20); es Cristo quien piensa, siente, habla, actúa y viene en mí. Esa es la meta.

En ese camino, damos gracias a Dios por las maravillas que obra en nosotros, como hemos rezado en el Salmo 125: «Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares» (Sal 125,1-2). «El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (Sal 125,3). El Señor ha estado grande contigo, Lucía, y estás muy alegre; pero no una alegría superficial, sino profunda que toca hasta el fondo del corazón.

«Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas» (Sal 125,5-6). Es una imagen preciosa de lo que es la siembra de la vida: se siembra con dolor echando la simiente en la tierra con la esperanza de que germinará; pero hay que ser generosos para echar la simiente, que tiene que pudrirse y desaparecer, para que nazca fruto abundante. Sin esperanza y sin fe no se echa simiente; sin esperanza y sin fe no se entrega la vida propia, sin saber si valdrá la pena o si se podrá recuperar. Cuando entrego mi vida al Señor, me la devuelve enriquecida, divinizada, iluminada. Vas a salir ganando, querida Lucia, al entregar tu vida al Señor.

3.- Profesión de los votos evangélicos

Sor Lucía hace hoy Profesión solemne de los votos de castidad, pobreza y obediencia en este Monasterio según la regla de las Hermanas Pobres de Santa Clara, confirmada por el papa Inocencio IV y por las Constituciones de esta Orden, aprobadas por la Sede Apostólica. Tu entrega al Señor se realiza dentro de la familia de clarisas con un carisma propio. Es importante la pertenencia a la comunidad de referencia; porque no se vive la entrega al Señor de manera individual y desarraigada. Los miembros de la propia comunidad son ayuda para el camino de perfección. Cuentan que un obispo fue a visitar a una comunidad de religiosos; al presentarse el superior dijo que los otros dos hermanos, que componían la comunidad eran su “máxima penitencia”. La vida de comunidad no es fácil.

Mediante la castidad te entregas a Dios con corazón indiviso (cf. 1 Co 7, 32-34), reflejo del amor infinito que une a las tres Personas divinas en la misteriosa vida trinitaria; amor testimoniado por el Verbo encarnado hasta la entrega total de su vida; amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm 5, 5), que anima a una respuesta de amor total hacia Dios y hacia los hermanos (cf. Juan Pablo II, Vita consecrata, 21). Cristo te desposa, te adorna con sus gracias, te cuida y te alimenta. ¡Déjate querer por tan dulce y amado Esposo! ¡Déjate querer y ámalo! Es tu Esposo y nadie más debe llenar tu corazón.

A través de la pobreza se manifiesta que Dios es la única riqueza verdadera del hombre. Por Él lo has perdido todo, para tenerlo a Él, como decía san Pablo. La pobreza es vivida según el ejemplo de Cristo, quien «siendo rico, se hizo pobre» (2 Co 8, 9); es expresión de la entrega total de sí que las tres Personas divinas se hacen recíprocamente. Es reflejo de la vida trinitaria; es don que brota en la creación y se manifiesta plenamente en la Encarnación del Verbo y en su muerte redentora. Vuestros santos fundadores, Francisco de Asís y Clara, hicieron de la hermana pobreza el emblema de su vida.

Y “la obediencia, practicada a imitación de Cristo, cuyo alimento era hacer la voluntad del Padre (cf. Jn 4, 34), manifiesta la belleza liberadora de una dependencia filial y no servil, rica de sentido de responsabilidad y animada por la confianza recíproca, que es reflejo en la historia de la amorosa correspondencia propia de las tres Personas divinas” (Ibid.). La obediencia no es una losa. “Obedecer” a Dios significa escucharle y llevarlo a la práctica (“ob-audiencia”). La obediencia no es una esclavitud, sino un camino de libertad.

La vida fraterna en la comunidad monástica se propone como elocuente manifestación de la vida trinitaria. La Trinidad es modelo de vida para todas las familias y comunidades.

4.- Los pequeños son los preferidos del Señor

En el evangelio, que ha sido proclamado, el Señor Jesús da gracias al Padre por haber revelado las cosas divinas a los pequeños (cf. Mt 11,26-27), escondiéndolas a los sabios y entendidos.

Pedimos a Dios que ilumine a Sor Lucía con la luz de la fe, del amor y de la esperanza cristianas. ¡Que la Palabra de Dios y el Pan de la Eucaristía sean su alimento cotidiano!

El Señor quiere que descarguemos nuestras cargas en su hombro: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).

El yugo del Señor es suave y ligero: «Mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (Mt 11,30). «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29). ¡Vividlo así, queridos hermanos! Cristo es nuestro descanso; siendo “Señor” es nuestra vida.

Pedimos a la Santísima Virgen María que proteja a esta comunidad monástica de clarisas y que acompañe a Sor Lucía en la fidelidad a la profesión solemne de los votos evangélicos. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Thu, 07 Mar 2019 12:51:49 +0000
Congreso andaluz de Cofradías de la Pollinica http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/48776-congreso-andaluz-de-cofradías-de-la-pollinica.html http://www.odisur.es/diocesis/malaga/documentos/item/48776-congreso-andaluz-de-cofradías-de-la-pollinica.html Congreso andaluz de Cofradías de la Pollinica

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la celebración del Congreso Andaluz de Cofradías de la Pollinica, en la parroquia de la Encarnación (Marbella), el 9 de febrereo de 2019.

CONGRESO ANDALUZ DE COFRADÍAS DE LA POLLINICA

(Parroquia de la Encarnación-Marbella, 9 febrero 2019)

Lecturas: Is 6,1-8; Sal 137,1-8; 1 Co 15,1-11; Lc 5,1-11.

(Domingo Ordinario V-C)

1.- Las lecturas de este domingo nos presentan la actitud de algunos personajes ante la llamada de Dios en sus vidas. Veamos cómo responden estos personajes bíblicos y pongámonos nosotros a la escucha de la llamada de Dios en nuestras vidas.

En primer lugar, el profeta Isaías, al contemplar la visión del trono de Dios teme una desgracia y exclama: «¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!» (Is 6,5).

Pero el poder del Señor supera toda debilidad humana. El ángel con una brasa de fuego en la mano purifica al profeta y le asegura el perdón: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado» (Is 6,7).

Cuando el profeta escucha la voz del Señor, que pregunta a quién enviará de su parte, responde: «Heme aquí: envíame» (Is 6,8). Una purificado el profeta es capaz de proclamar después la buena nueva de parte de Dios.

Los cristianos, y por ende los cofrades, reconocemos que somos pecadores y que no somos capaces de dar testimonio con nuestras propias fuerzas; pero el Señor, como al profeta, nos purifica y nos capacita para anunciar su Reino de amor y de paz. Si un cristiano, un cofrade o un sacerdote tuviéramos que ser primero santos para poder proclamar la Palabra de Dios, no lo haríamos nunca, porque la Palabra nos sobrepasa; y al predicar a los demás, nos lo aplicamos también a nosotros, porque todos necesitamos conversión.

2.- Queridos cofrades, celebramos el XVIII Congreso Andaluz de Cofradías de la Entrada de Jesús en Jerusalén, llamadas cariñosamente “de la Pollinica”. Vuestro titular es un Rey, aclamado por el pueblo como Mesías o Ungido de Dios. Pero es un Rey divino que se humilla y que elige un pollino para hacer su Entrada triunfal en Jerusalén como Rey (cf. Mt 21, 5); un Rey que se rebaja de su dignidad para vivir entre los más pobres. Este es un gran ejemplo.

Su actitud humilde nos invita a servir al necesitado, a estar a favor de los más pobres. ¡Cuidad siempre la dimensión socio-caritativa de vuestras cofradías! Forma parte de vuestro ser cofrade; y me consta que las cofradías potenciáis esta dimensión caritativa. Ya se ha dicho en la monición de entrada que hoy es la Jornada de “Manos Unidas” y que nuestra colecta irá destinada a esta institución eclesial, que pretende paliar el hambre en el mundo.

Los que aclamaban a Jesús en su entrada en Jerusalén extendían sus mantos por el camino y cortaban ramas de los árboles para tenderlas a su paso (cf. Mt 21, 8). Vosotros, en cambio, no habéis puesto mantos, ni habéis cortado ramas de árboles; pero vosotros habéis tendido vuestros corazones ante este Rey divino, que paseáis las calles de nuestras ciudades. Él es nuestro Rey y lo aclamamos como tal, aunque tenga la apariencia de un hombre cualquiera.

La celebración del Domingo de Ramos, que solemnizáis con vuestras procesiones, es el “Pórtico” de la Semana Santa. Es una celebración festiva y alegre, que tiene el sabor agridulce de la pasión inmediata de Nuestro Señor.

Celebrar la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén implica estar dispuestos a acompañarlo hasta la cruz y esperar su resurrección. No podemos quedarnos en el Domingo de Ramos, ni en el Viernes Santo; hemos de llegar hasta el Domingo de Pascua.

3.- En el evangelio del presente domingo aparece Simón Pedro, quien, después de haber estado pescando toda la noche sin coger nada, se fía del Maestro y echa de nuevo las redes (cf. Lc 5,5). Su gesto de confianza trae un buen fruto, pescando «gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse» (Lc 5,6).

Ante este hecho Pedro queda sobrecogido, lleno de asombro y de estupor y cae de rodillas ante Jesús, diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador» (Lc 5,8).

Pedro confiesa su falta de fe y su debilidad, como confesará su pecado de haber renegado de Cristo, su Maestro, en la noche de la pasión, cuando el gallo cantó por segunda vez (cf. Mc 14,72).

4.- Dios construye su Iglesia, contando con la vulnerabilidad de personas débiles. La Iglesia es “santa” y “pecadora” a la vez, por estar formada por personas santas que viven ya en la eternidad y por personas pecadoras que aún vivimos en este mundo.

Los cristianos y los cofrades somos tan pecadores como cualquier otro. Si Jesús nos preguntara: “El que esté libre de pecado, que lance el primer insulto”. ¿Cuántos podríamos hacerlo? Nadie; empezando por mí.

No debemos escandalizarnos de los pecados, porque el Señor ha entregado su vida para perdonarnos y salvarnos. Los cristianos, los cofrades, los religiosos, los sacerdotes, todos somos personas pecadoras, pero redimidas y salvadas por Cristo, como dice el Papa. ¡Que nadie se rasgue las vestiduras a causa de nuestros pecados!

Desde hace tiempo aparecen en los medios de comunicación noticias sobre sacerdotes o religiosos, acusados de actos graves. Eso nos apena y condenamos enérgicamente toda conducta reprobable. Pero también hemos de ser objetivos y verificar que esas conductas impropias se dan en otros muchos ámbitos de nuestra sociedad: familia, educación, deportes, actividad

cultural. El ámbito eclesial es el menos contaminado y donde menos casos se dan, aunque no aparezca así en los medios. Según los datos publicados, los casos ya juzgados en España son más de 45 mil; y los casos de sacerdotes y religiosos unos cuarenta. Y con esto no se quiere justificar ni siquiera un solo caso. Pero los católicos, ante el ataque de los medios de comunicación, tenemos que decir al menos una palabra al respecto.

Al igual que el apóstol Pedro podemos exclamar ante Jesús: «Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador» (Lc 5,8). A pesar de nuestros pecados y traiciones al Señor, él nos llama para ser testigos de su amor y de su Evangelio; nos llama para hacernos “pescadores de hombres” (cf. Lc 5,10), evangelizadores, que compartimos la fe y la alegría de sentirse salvados y perdonados por Jesús, quien, entrando solemnemente en Jerusalén entrega su vida en la cruz el Viernes Santo por toda la humanidad y resucita el Domingo de Pascua.

Los apóstoles «llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron» (Lc 5,11). Hagamos como ellos y sigamos a Cristo. Hagamos como ellos y sigamos a Cristo.

5. Queridos cofrades, no dejéis de proclamar que Jesús es el Señor de la vida y vencedor de la muerte, dando siempre testimonio de esta fe de la Iglesia. Cantad, como los hebreos al paso de Jesús: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» (Mt 21, 9).

Anunciad la Buena Noticia a todo el mundo, como nos enseña san Pablo: «Que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras. Que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras» (1 Co 15,3-4). No dejéis de anunciar esta noticia de salvación y apropiaros de ella. Al celebrar en el Domingo de Ramos la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, recordad que al domingo siguiente celebramos la Pascua de Resurrección. ¡Que Cristo llene siempre vuestro corazón!

La vida y la muerte del hombre están asociadas al misterio pascual de Cristo. El vivir o el morir no debe marcar nuestro rumbo, ni nuestra preocupación; no es importante vivir o morir, sino, como dice san Pablo, vivir en Cristo y morir en Cristo; tener los mismos sentimientos de Cristo (cf. Flp 2,5). Muchos de nuestros contemporáneos están muy preocupados por vivir a toda costa en este mundo y no querer morir, porque no creen en la resurrección, ni esperan en la otra vida. Pero nosotros, queridos fieles y cofrades, debemos ser testigos de esta fe en la resurrección.

Pedimos a la Santísima Virgen María que nos acompañe, nos proteja y nos cuide, para que no desfallezcamos en la misión que Cristo nos ha confiado de ser testigos valientes de su Evangelio y de vivir como buenos cofrades el misterio pascual. Amén.

]]>
no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Málaga Tue, 19 Feb 2019 14:53:54 +0000