Inicio Blog

Proceso de implementación del Sínodo

0

Noticia

Publicado: 26/01/2026: 14

<!–

–>

FECHAS

Conoce las fechas claves de la continuación del camino sinodal en Málaga. Este itinerario, diseñado conjuntamente por el Centro Superior de Estudios Teológicos CESET Málaga y la Permanente del Consejo Pastoral Diocesano, nos dispondrá para la elaboración de un Plan Pastoral para los próximos años

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Hermandad de la Paz recibe la bendición del Papa

0

El obispo emérito de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, ha presidido el Triduo en honor a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza Coronada

La Hermandad de la Paz y Esperanza ha celebrado esta semana los Solemnes Cultos en honor a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza Coronada, del 22 al 24 de enero, culminando con la Solemne Función Principal el domingo 25 de enero, presidida por el presbítero de la Archidiócesis Primada de Toledo, oficial de la Santa Sede y consultor del Dicasterio para las Iglesias Orientales, Rvdmo. Mons. D. Salvador Aguilera López.

Éste ha querido entregar al Hermano Mayor de la corporación, Julio Mifsut Ferrer de Couto, una bendición apostólica del Santo Padre, el Papa León XIV, quien les pide a los hermanos que “continúen manteniendo vivo en sus corazones el deseo de proseguir en el camino hacia la santidad, como testigos fieles de Cristo y mensajeros valientes del Evangelio”.

Durante esta ceremonia se realizó también la imposición de medallas a los hermanos que así lo solicitaron a través de Tesorería, fortaleciendo la vinculación de los fieles con la Hermandad y su compromiso devocional.

Presencia de Mons. Demetrio Fernández

Estas celebraciones, que representan uno de los momentos más importantes de la vida espiritual y devocional de la corporación del Miércoles Santo, han contado también con la presencia del obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, que ha presidido el Triduo en honor a la Virgen Coronada.

Además, el viernes 23 de enero, en el marco del Triduo, se procedió a la entrega de diplomas a los hermanos que cumplen 50 años de pertenencia a la Hermandad, un gesto que reconoce la fidelidad y el compromiso mantenido a lo largo de décadas. Por otra parte, al término de los cultos del sábado 24 de enero, se llevó a cabo un Concierto de la Banda Municipal de Arahal.








La entrada La Hermandad de la Paz recibe la bendición del Papa apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Dios estaba allí, en los mismos vagones accidentados”

0

El obispo de Córdoba ha presidido la misa esta mañana en Adamuz, en la Caseta Municipal, donde se han concentrado más de setecientas personas

Adamuz vuelve a tener en el centro de su corazón a las 45 personas que perdieron la vida en el trágico accidente de tren ocurrido hace justo una semana, así como sus familiares, al celebrar la misa funeral por las víctimas en esta mañana de domingo, en la Caseta Municipal de la localidad.

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha presidido la santa misa ante más de setecientas personas y en la que, de manera excepcional, ha estado la imagen de la Virgen del Sol, patrona de Adamuz en el altar. Junto a él, el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, y el párroco de la localidad, Rafael Prados, han concelebrado la Eucaristía junto a un buen número de sacerdotes, autoridades civiles, militares y académicas, además de personas que vivieron en primera persona el accidente, también voluntarios y efectivos de Protección Civil que prestaron un servicio en la noche del 18 de enero y días posteriores. Guardia Civil y Policía Local de Adamuz han estado representadas en esta misa para  rezar por los fallecidos y sus familiares.

El Obispo ha recordado esa noche “oscura y trágica” en la que varios cientos de personas emprendieron un viaje en direcciones opuestas. “Cuarenta y cinco de ellas, nunca llegaron al destino buscado. Su trágica muerte llenó de dolor a sus familias y de consternación a toda España. Otras resultaron heridas de distinta gravedad. La preocupación por su recuperación, continúa. Abramos ahora nuestros oídos y nuestros corazones a la Palabra de Dios que nos acerca al que es la luz: Jesucristo, nuestro Señor”, ha comenzado diciendo en su homilía recordando así a las personas que han visto truncadas sus vidas tras el accidente ferroviario.

Monseñor Jesús Fernández ha aludido al autor del Libro de las Lamentaciones cuando expresa su dolor con palabras trágicas: “Me han arrancado la paz, se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor” y se muestra incapaz de olvidar lo sucedido hasta que decide echar mano de algo que tiene en la memoria y le da esperanza: “que la misericordia de Dios no termina y no se acaba su compasión”. Al hilo de esto, el prelado ha manifestado cómo el domingo pasado “se apagaron las luces de los dos trenes y las vidas de cuarenta y cinco hermanos nuestros”. “Hemos escuchado el lamento de sus familias y allegados. También su corazón se vio privado de la paz y sus labios llegaron a dar por agotada la esperanza. Incluso la fe de algunos se tambaleó brotando más preguntas que respuestas: ¿Cómo Dios permitió esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Cómo siendo una persona tan buena le pudo pasar lo que le pasó?”, ha expresado el Obispo recordando a tantas familias y al pueblo de Adamuz que quedó sumido en la tristeza.

“Aunque nos resulta imposible vivir plenamente el gran dolor causado por el trágico accidente, tampoco somos capaces de apartar de nuestra mente y de nuestro corazón la impresión de tristeza y perplejidad que nos embargan”, ha dicho el prelado planteando la siguiente pregunta: ¿Qué hacer, pues, para recuperar la esperanza? El pastor de la Diócesis ha instado a los fieles a hacer un esfuerzo por apartar nuestros pensamientos de la dirección de lo trágico para recordar, “para volver a pasar por el corazón los regalos que nos fueron proporcionando, no sólo a su familia, sino a todos, en su condición de abuelos, padres y madres, hijos, nietos, vecinos, feligreses”. “Recordemos sobre todo su generosidad, su apertura social, su fe y piedad y volvamos nuestro pensamiento a Dios”, ha aclamado.

“Él no nos ha ahorrado a nadie pasar este trago amargo de muerte y dolor, ni siquiera a su propio Hijo Jesucristo, pero no olvidemos que el amor de Dios Padre hacia nosotros fue tan grande que nos entregó a su propio Hijo al que no le ahorró la muerte con el fin de que “no se pierda ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna”, ha subrayado.

Lo acontecido hace una semana en Adamuz ha planteado a muchos preguntar: ¿Dónde estaba Dios cuando esto sucedió? El Obispo ha respondido que a la pregunta inicial “dolorida y hasta escéptica, podemos responder que sí, que Dios estaba allí, en los mismos vagones accidentados. Estaba allí porque muchos lo invocaron al ver el inminente peligro. Y, estamos seguros, a cuarenta y cinco se los llevó en paz, a otros les curó sus heridas y los trasladó a la posada, es decir, al hospital. Se sirvió para ello de buenos samaritanos, alguno muy joven, llegados de Adamuz, de Villafranca y de otros lugares, buenos samaritanos que rescataron a los heridos de los vagones, ofrecieron los primeros auxilios, los trasladaron, organizaron el operativo…”. Recordando que Dios estaba también allí, en los hospitales, en el hogar de jubilados de Adamuz y en el Centro cívico de poniente en Córdoba, ha concluido pidiendo a todos llenarse de fe y esperanza “para levantarnos y seguir caminando”.

Visita a la zona cero

Tras la celebración eucarística, el Obispo y el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, han depositado una corona en la zona cero del accidente junto al párroco y una representación de la Guardia Civil.

De esta forma, la diócesis de Córdoba ha querido recordar y rendir un sentido homenaje a las víctimas del trágico suceso, así como a todas aquellas personas que han estado al frente para atender, ayudar y colaborar en todo lo que ha sido necesario estos días.

















































La entrada “Dios estaba allí, en los mismos vagones accidentados” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Hay que alzar la mirada por los muertos”

0

El obispo de Córdoba recuerda que a la Iglesia le toca una tarea: pedir al Señor que les acoja en su seno

Momentos antes de comenzar la santa misa por las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz, el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha comparecido ante los medios de comunicación para recordar que “fue un momento realmente duro, todos intentamos acompañar a los familiares, pero hay que alzar la mirada por los muertos y hoy queremos que sea ese día en que el sol brille fuerte, un día para recordarles y pedir al Señor que les acoja como estamos seguros que ha sido ya en su seno”.

El prelado ha alabado la labor del cura de Adamuz, Rafael Prados, y de todas las personas que han colaborado estos días. “Tanto la parroquia como todos los vecinos de este pueblo han hecho un despliegue impresionante y ahora es momento de abrazar a las familias, mirar al cielo con la memoria de los fallecidos y continuar. Para continuar necesitamos fe, comunión y fraternidad”, ha dicho el Obispo quien ha enviado a todos un deseo: “Ánimo, esperanza y fortaleza, especialmente a aquellos que todavía sienten el peso de la noche y la oscuridad”.

La entrada “Hay que alzar la mirada por los muertos” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

“Hoy venimos a rezar y pedir por las familias y las víctimas”

0

El alcalde de Córdoba, José Mª Bellido, hace balance de una dura semana en la ciudad y de la situación vivida

 

Adamuz se prepara hoy para celebrar la misa funeral en recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido hace justo una semana en la localidad. Hasta allí se han desplazado familiares y autoridades para rezar junto al obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, que será el encargado de presidir la santa misa.

Entre ellas, el alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha comparecido ante la prensa explicando que “hoy venimos a rezar y a pedir por las familias y por las víctimas”.

Bellido ha recordado que tras una semana muy difícil para todos, ahora es tiempo de venir a rezar y a pedir por las familias, “con la que tanto hemos convivido para que se puedan recuperar lo antes posible”.

Tras una dura semana, el edil ha recordado que “tenemos que seguir adelante las labores cotidianas de la ciudad de Córdoba cogiendo aire e impulso” y ha ofrecido ayuda y disposición para continuar atendiendo a las víctimas y a las familias que lo necesiten. “Me sorprendió gratamente el interés y la humanidad con la que se hacía todo”, ha dicho el alcalde recordando el trato humano ofrecido por todos ante la catástrofe.

 

 

La entrada “Hoy venimos a rezar y pedir por las familias y las víctimas” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Hoy es el Domingo de la Palabra de Dios

0

Hoy es el Domingo de la Palabra de Dios

 

Este 25 de enero, la Iglesia celebra el VII Domingo de la Palabra de Dios. El Dicasterio para la Evangelización ha elegido título para esta edición el lema: “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16). Esta Jornada tiene como objetivo mostrar la importancia de la Palabra de Dios en la vida cotidiana de la Iglesia. Ella es una Palabra que permanece siempre viva y se hace signo concreto y tangible.

Contexto del Domingo de la Palabra de Dios

Esta Jornada la instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, a través de la carta apostólica en forma de motu proprio Aperuit illis, con el fin de promover y animar la lectura de la Palabra de Dios entre los fieles y en la pastoral ordinaria.

Esta iniciativa del Santo Padre supone una invitación a toda la Iglesia a dedicar un domingo completamente a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios «para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo».

Para ayudarnos en nuestro acercamiento a la Palabra de Dios, con motivo de esta jornada, se han elaborado unos materiales muy útiles, que se pueden descargar aquí.

También disponemos de este vídeo -que se puede ver más abajo- en el que Juan Carlos García Domene, director de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), habla sobre la Jornada, la importancia de la Palabra de Dios para los cristianos y la última edición de la Biblia: ‘La Biblia. Escrutad las Escrituras’. Esta versión cuenta con el texto oficial de la Conferencia Episcopal Española y con un índice para escrutar la Palabra, entre otras novedades

(Tomado de www.conferenciaepiscopal.es )

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Domingo III del Tiempo ordinario. Ciclo A. 25 de enero de 2026

0

Domingo III del Tiempo ordinario. Ciclo A. 25 de enero de 2026

Jesús comienza su ministerio de anuncio del Reino de Dios en el contexto trágico del arresto de Juan el Bautista. Este hecho histórico y ejemplarizante se convierte en un aviso para navegantes y requería una actitud de prudencia. Por eso sorprende que Jesús, en vez de esperar a tiempos mejores, se lance a la misión en un momento de conflicto y que pone en riesgo su vida y su proyecto.

Jesús toma la iniciativa haciendo cambios considerables en su vida: deja el grupo de Juan el Bautista y forma su propio grupo de seguidores; abandona su hogar de Nazaret y se instala en Cafarnaún. Esta decisión, desde la visión religiosa del momento, supuso todo un escándalo porque el centro del judaísmo era Jerusalén mientras que Cafarnaún era un lugar despreciado y de paganos (pecadores por no ser judíos), lo que nos advierte del interés de Jesús, desde el comienzo de su misión, por los marginados y por ofrecer la salvación de manera universal, sin fronteras.

La misión de Jesús se va a centrar en el anuncio de la llegada del Reino de Dios y en una invitación constante a la conversión, llevándolo a cabo junto a un grupo de discípulos que escoge y a los que invita a seguirle. Un grupo de hombres, con nombre e historia propia, pescadores de oficio que serán a partir de ahora “pescadores de hombres”.

Jesús nos sigue llamando a todos los bautizados, hombres y mujeres, para continuar su labor evangelizadora. ¿Cuál es tu respuesta a esa llamada?

Emilio J., sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

Ver este artículo en la web de la diócesis

La gracia se nos dio a cada uno de nosotros: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 7

0

La gracia se nos dio a cada uno de nosotros: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 7

DÍA 7

La gracia se nos dio a cada uno de nosotros

 

Versículo del día

Pero a cada uno de nosotros se nos dio gracia según la medida del don de Cristo (Ef 4,7).

Otros pasajes de la Escritura

Jeremías 1,4-9

Salmo 131

Mateo 25,14-18

Reflexión

Las Iglesias y todas las comunidades locales son diversas en su unidad dada por Dios, con la gracia concedida según el don de Cristo que edifica el reino de Dios. Estos dones espirituales son concedidos por un solo Señor, en un solo bautismo, con una sola finalidad. Diversidad en la unidad: esta es la riqueza única centrada en Cristo y el poder de la Iglesia en el movimiento del Espíritu Santo.

Una pregunta para reflexionar

¿Cómo cambiarían nuestras relaciones si aceptamos que la diversidad de dones no es motivo de oposición y competencia, sino de fortalecimiento mutuo y de compartir?

Oración

Señor Jesucristo, por la acción del Espíritu Santo en el único bautismo, nos has concedido gracias maravillosas y múltiples dones para la edificación de tu cuerpo, la Iglesia. Concédenos ahora la voluntad de apreciar plenamente la riqueza de su diversidad y utilizarla plenamente para promover la difusión del Evangelio. Te lo pedimos en tu nombre. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Satué: «Aunque el dolor nos encoja el alma, podemos mirar el futuro con confianza»

0

Más de un millar de fieles se ha unido este domingo en oración en torno a la Eucaristía que ha presidido el obispo de Málaga Mons. José Antonio Satué y que han concelebrado Mons. Catalá y un nutrido grupo de sacerdotes en la Catedral de Málaga por todas las víctimas del accidente de trenes ocurrido el pasado domingo en Adamuz, provincia de Córdoba.

Audio de la homilía de Mons. Satué: 

En la Misa se pidió por el alma de los 45 fallecidos, por la pronta recuperación de las personas que aún se encuentran hospitalizadas así como por el restablecimiento del resto de los heridos y afectados por el trágico accidente.

Entre los numerosos asistentes, destacaron los familiares de las dos víctimas mortales naturales o residentes en Málaga: el doctor Jesús Saldaña y el policia nacional Samuel Ramos. Se mencionó especialmente a los heridos malagueños: Raquel García (abogada, embarazada, en la UCI) y su hermana Ana; Isabel Mateo (legionaria rondeña, en la UCI) y Emil Jonsson (ciudadano sueco residente en Benalmádena, herido leve).

Presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, concelebraron la Eucaristía el obispo emérito, D. Jesús Catalá; el deán, José Manuel Ferrary, y numerosos miembros del cabildo y del clero diocesano. La animación del canto litúrgico corrió a cargo del Coro de la Catedral de Málaga con la participación de algunos niños de la Escolanía Pueri Cantores.

Distintas autoridades y representantes de instituciones malagueñas quisieron hacerse presentes en una celebración en la que toda la ciudad quiso acompañar en su dolor a las víctimas orando por ellas. Entre ellos, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre; la consejera de Economía Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España; el consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Carlos Arturo Bernal; la delegada provincial de la Junta de Andalucía, Patricia Navarro; y el presidente de la Diputación Provincial de Málaga, Francisco Salado.

En su homilía, el obispo de Málaga invitó a los presentes a reflexionar sobre este trágico acontecimiento que ha sobrecogido a toda España esta última semana, abriéndose «a la luz que la Palabra de Dios nos ofrece. Aunque el corazón esté lleno de tristeza o de rabia, aunque algunos os sintáis enfadados con Dios, Él quiere iluminarnos con su Palabra», señaló. 

En primer lugar, con la llamada de san Pablo en su Epístola a los Corintios: “Estad bien unidos”. «Esta llamada a la unidad, a la comunión, –afirmó Mons. Satué– está inscrita en lo más hondo de nuestro ser. En este trágico accidente se ha manifestado con una claridad admirable: la generosidad y creatividad de los vecinos de Adamuz, que han dado un ejemplo extraordinario de solidaridad; el esfuerzo de los propios pasajeros por ayudar a otros pasajeros; el trabajo incansable de los cuerpos de seguridad, los servicios de rescate, los bomberos y el personal sanitario; la cercanía de los familiares y amigos que han acompañado a las familias que más están sufriendo; la oración de tantas personas de buena voluntad que, sin poder hacer otra cosa, se han acercado a sus parroquias para rezar».

Asimismo, el obispo animó a los asistentes a acoger «esta llamada a la unidad de la Palabra de Dios para no dejarnos contagiar por la epidemia de crispación y sectarismo que tantas veces asola nuestra sociedad, donde algunos solo exigen responsabilidades cuando el gobernante competente no pertenece a su partido, o justifican cualquier tropelía cuando el cargo público comparte su ideología. La unidad no excluye, por supuesto, que se depuren responsabilidades, pero no en función de intereses particulares o espurios, sino basándose en la verdad».

Y en segundo lugar, con el anuncio proclamado en el Evangelio: “Está cerca el reino de los cielos”. En este sentido, el Obispo de Málaga explicó dirigiéndose a los familiares de las víctimas presentes en la ceremonia:

«Dios está cerca de vosotros, Francisco, Concepción, Natalia y Elena. Dios está cerca de vosotros, Laura, Susana y Pablo. Dios está cerca de Jesús, de Samuel y de todas las personas fallecidas. Dios está cerca de Raquel y Ana, de Isabel, de Emil y de todos los heridos. Por eso, aunque el dolor nos encoja el alma, aunque sepamos que hará falta mucho tiempo para sanar esta herida, podemos mirar al futuro con confianza. Porque este Dios cercano en el que creemos sabe cumplir su oficio: resucitará a nuestros hermanos difuntos y nos resucitará también a nosotros a una vida más auténtica, más solidaria, más centrada en Él, fuente y origen de todo bien. Por eso, podemos hacer nuestra esa otra oración de Jesús en la cruz: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46)».

D. José Antonio Satué concluyó su homilía invitando a los presentes a rezar «unos por otros para que la luz grande de la que habla Isaías ilumine nuestra oscuridad y que la llamada a la unidad de san Pablo nos mantenga dispuestos a ayudarnos y a dejarnos ayudar».

Ver este artículo en la web de la diócesis

Misa por las víctimas del accidente ferroviario

0

MISA POR LAS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE DE ADAMUZ

Hoy nos reunimos con el corazón herido. Venimos cargados de preguntas, de tristeza, de nombres y rostros amados que ya no están entre nosotros o que luchan por recobrar la salud.

Ante esta dura realidad, la Palabra de Dios que acabamos de escuchar no nos ofrece explicaciones fáciles a nuestros interrogantes, pero sí nos regala algo muy necesario: una luz.

Isaías anuncia una luz para un pueblo golpeado, confundido, que experimenta su fragilidad y la opresión de una potencia extranjera. En medio de esa oscuridad, el profeta proclama una luz que no nace de ellos mismos, sino de Dios. Hoy también nosotros caminamos en tinieblas: por la muerte repentina e inesperada de 45 personas, por el dolor de sus familias, por el sufrimiento de los heridos.

Por eso, queridos hermanos y hermanas, os invito a abrirnos a la luz que la Palabra de Dios nos ofrece. Aunque el corazón esté lleno de tristeza o incluso de rabia, aunque algunos os sintáis enfadados con Dios, Él quiere iluminarnos con su Palabra. Permitidme destacar dos caminos que pueden ayudarnos –ojalá– en este momento.

1º. «Estad bien unidos», dice San Pablo a los Corintios.

La vida cotidiana se vuelve insoportable sin cercanía, sin amistad, sin amor. Y cuando llega una desgracia, la presencia de los demás se vuelve aún más necesaria para poder seguir adelante. Abramos, pues, el corazón tanto para ayudar como para dejarnos acompañar.

Esta llamada a la unidad, a la comunión, está inscrita en lo más hondo de nuestro ser, pues no en vano estamos creados a imagen y semejanza de Dios, del Dios Trinidad, del Dios comunidad. En este trágico accidente se ha manifestado con una claridad admirable en:

  • la generosidad y creatividad de los vecinos de Adamuz, que han dado un ejemplo extraordinario de solidaridad;
  • el esfuerzo de los propios pasajeros por ayudar a sus compañeros de vagón;
  • el trabajo incansable de los cuerpos de seguridad, los servicios de rescate, los bomberos y el personal sanitario;
  • la cercanía de los familiares y amigos que han acompañado a las familias que más están –estáis– sufriendo;
  • la oración de tantas personas de buena voluntad que, sin poder hacer otra cosa, se han acercado a sus parroquias para rezar.

«Estad bien unidos», insiste el apóstol. Y, sin embargo, desde que el mundo es mundo, no siempre escuchamos esta llamada que llevamos grabada en el corazón. La prisa, los intereses particulares, el miedo a mostrar nuestra fragilidad o a que otros abusen de nuestra generosidad… todo ello puede encerrarnos, a veces en nuestra comodidad, en otras ocasiones en nuestra tristeza.

No caigamos, queridos hermanos y hermanas, en la tentación de aislarnos. A pesar de nuestras cruces, todos tenemos algo que ofrecer. Y aun con nuestras muchas capacidades, todos necesitamos ser ayudados.

«Estad bien unidos». Acojamos esta llamada de la Palabra de Dios para no dejarnos contagiar por la epidemia de crispación y sectarismo que tantas veces asola nuestra sociedad, donde algunos solo exigen responsabilidades cuando el gobernante competente no pertenece a su partido, o justifican cualquier tropelía cuando el cargo público comparte su ideología. La unidad no excluye, por supuesto, que se depuren responsabilidades, pero no en función de intereses particulares o espurios, sino basándose en la verdad.

2º. Segunda llamada: Dios está cerca.

Jesús mismo lo afirma en el Evangelio: «Está cerca el reino de los cielos». Dios está cerca siempre. Dios está cerca de todas las personas. Siempre cerca de todos, todos, todos; sea cual sea la situación de cada cual.

Digo estas palabras con temor y temblor, porque sé que algunos de vosotros, envueltos en tanto dolor, tenéis dificultades para sentir esa cercanía o para acoger estas palabras. Es comprensible. Incluso Jesús, en la cruz, gritó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46).

Lo digo con respeto profundo hacia vuestros sentimientos, pero también lo afirmo con absoluta convicción, nacida de la experiencia propia y de la de tantos creyentes que, antes o después del zarpazo de la desgracia, hemos experimentado la cercanía de Dios: un Dios que no actúa a modo de pararrayos que evita el sufrimiento, un Dios que permite cosas incomprensibles —es verdad—, pero un Dios que nunca nos deja solos, que nos sostiene desde dentro y a través de tanta buena gente que nos quiere.

Estad bien unidos, porque a través del amor de las personas más cercanas podemos experimentar la cercanía de Dios.

Dios está cerca de vosotros, Francisco, Concepción, Natalia y Elena. Dios está cerca de vosotros, Laura, Susana y Pablo. Dios está cerca de Jesús, de Samuel y de todas las personas fallecidas. Dios está cerca de Raquel y Ana, de Isabel, de Emil y de todos los heridos.

Por eso, aunque el dolor nos encoja el alma, aunque sepamos que hará falta mucho tiempo para sanar esta herida, podemos mirar al futuro con confianza. Porque este Dios cercano en el que creemos sabe cumplir su oficio: resucitará a nuestros hermanos difuntos y – a poco que se lo permitamos– nos resucitará también a nosotros a una vida más auténtica, más solidaria, más centrada en Él, fuente y origen de todo bien. Por eso, podemos hacer nuestra esa otra oración de Jesús en la cruz: «En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46). En tus manos encomendamos a nuestros hermanos fallecidos y heridos. En tus manos depositamos nuestro dolor.

Conclusión

Hermanas y hermanos, recemos unos por otros para que la luz grande de la que habla Isaías ilumine nuestra oscuridad, aunque no responda a nuestros interrogantes. Que la llamada a la unidad de san Pablo nos mantenga dispuestos a ayudarnos y a dejarnos ayudar. Que nuestros hermanos difuntos descansen en la paz de Dios. Y que Él, nuestra luz y salvación, nos sostenga y nos acompañe con su amor. Que así sea. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.