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Constitución de la Comisión Histórica y Archivística de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla

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Constitución de la Comisión Histórica y Archivística de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla

Constitución de la Comisión Histórica y Archivística de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla

En la jornada de este viernes, 11 de septiembre, los miembros de la comisión se han reunido con el Sr. Obispo, acompañados por el director del Secretariado Diocesano para la Causa de los Santos, D. Rubén Sánchez Arancibia y el párroco de Nerva, D. Juan José Travé.

Por Decreto Episcopal de fecha 2 de septiembre, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, ha nombrado a los miembros de la Comisión Histórica y Archivística de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla, que estará integrada por los siguientes miembros:

María Cinta Reglado Ortega

Aquilino Delgado Domínguez

Encarnación María Domínguez Durán

Julio Andrés Gutiérrez García

Hna. Inmaculada Florencio Pérez

Durante el encuentro, Mons. Gómez Sierra ha animado a los miembros de la comisión a ejercer con responsabilidad y fidelidad las funciones que les han sido encomendadas, conforme a las normas canónicas que regulan el desarrollo de las causas de beatificación.

Los miembros de la Comisión Histórica y Archivística se han presentado personalmente ante el Obispo y han expresado su deseo de cumplir fielmente con la misión que les ha sido confiada, poniendo su trabajo al servicio de la Iglesia y del adecuado desarrollo de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla.

Posteriormente, el acto ha continuado en la capilla del Obispado, donde los miembros de la comisión han prestado juramento de sus respectivos cargos ante el Sr. Obispo. El Canciller de la Diócesis ha dado fe de este acto.

La jornada ha concluido con el rezo del Ángelus. A continuación, Mons. Santiago Gómez Sierra ha impartido su bendición a los miembros de la comisión, encomendando al Señor los trabajos que ahora comienzan en el marco de esta causa de beatificación.

Con la constitución de esta comisión se da un nuevo paso en el camino de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre Luisa Sosa Fontenla, confiando estos trabajos a la guía del Señor y al servicio de la Iglesia.

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El lunes comenzarán las primeras perforaciones e inyecciones para mejorar el terreno de la iglesia del Sagrario 

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El lunes comenzarán las primeras perforaciones e inyecciones para mejorar el terreno de la iglesia del Sagrario 

El pasado miércoles, 9 de septiembre, comenzaron los trabajos preparatorios para la ejecución de la intervención de mejora y consolidación del terreno bajo la iglesia del Sagrario de Málaga, mediante un sistema de inyecciones armadas. Está previsto que, si los trabajos preparatorios se desarrollan conforme a lo programado, las primeras perforaciones e inyecciones comiencen el próximo lunes, 14 de septiembre. 

El lunes comenzarán las primeras perforaciones e inyecciones para mejorar el terreno de la iglesia del Sagrario 
Espacio ya acotado para los trabajos en Calle Santa María, junto a la Puerta del Perdón

Esta actuación constituye una nueva fase dentro del proceso de intervención iniciado en 2016, a raíz de la aparición de una importante grieta en el edificio. Los distintos estudios realizados desde entonces han permitido determinar la necesidad de actuar sobre el terreno de cimentación con el objetivo de mejorar sus características geomecánicas, aumentar su capacidad portante, homogeneizar su comportamiento y reducir los posibles asientos que pudieran afectar al monumento.

La solución adoptada consiste en la realización de inyecciones armadas de lechada de cemento, ejecutadas mediante perforaciones de pequeño diámetro en las que se introducen tubos de acero provistos de válvulas. A través de ellos se inyecta de manera controlada la lechada de cemento a diferentes profundidades, consiguiendo impregnar y consolidar progresivamente el terreno. 

La intervención supondrá la ejecución de numerosas perforaciones e inyecciones, en torno a 150 operaciones de tratamiento, distribuidas tanto en el exterior como en el interior del edificio. Las perforaciones podrán alcanzar cotas próximas a los 19 metros de profundidad y presentan diferentes inclinaciones, determinadas específicamente en proyecto para adaptarse tanto a las necesidades estructurales como a las condiciones del subsuelo.

Uno de los principales condicionantes de la actuación ha sido la presencia de restos arqueológicos bajo la iglesia del Sagrario y en su entorno inmediato. Durante los últimos años se han llevado a cabo distintas intervenciones y trabajos arqueológicos destinados a conocer con mayor precisión estos restos y su relación con las zonas en las que estaba previsto actuar.

Para ello se han estudiado individualmente las diferentes perforaciones, elaborándose secciones específicas que han permitido comprobar sus trayectorias y modificar su posición allí donde se ha detectado una posible interferencia con restos arqueológicos.

La disposición finalmente adoptada es, por tanto, el resultado de un trabajo coordinado entre la dirección arqueológica, la ingeniería responsable de la intervención, los técnicos de la Delegación de Cultura y los arquitectos redactores y directores del proyecto, buscando compatibilizar la eficacia de la consolidación del terreno con la mínima afección posible a los restos arqueológicos existentes.

Con carácter general, las inyecciones propiamente dichas comenzarán a partir de la cota aproximada de –8,40 metros, reduciendo de este modo la incidencia del tratamiento sobre los niveles arqueológicos más superficiales. Además, durante toda la ejecución se llevará a cabo un seguimiento arqueológico específico, que permitirá controlar el desarrollo de las perforaciones y adoptar las medidas necesarias ante cualquier circunstancia no prevista.

FASES DE EJECUCIÓN DE LOS TRABAJOS

La ejecución se desarrollará por fases, comenzando por las inyecciones exteriores y realizando posteriormente las situadas en el interior del edificio.

Los primeros trabajos se efectuarán en la fachada de la iglesia del Sagrario a calle Santa María, comenzando en la zona situada frente a la Puerta del Perdón. Durante estas operaciones, la portada será convenientemente protegida mediante lonas para evitar posibles manchas o salpicaduras derivadas de los trabajos.

Desde este punto, los trabajos avanzarán progresivamente de oeste a este a lo largo de la fachada de calle Santa María, en dirección hacia la Puerta de las Cadenas. Una vez completada esta zona, la intervención continuará en el Patio de las Cadenas. Finalmente, se ejecutarán las perforaciones previstas en el interior, correspondientes a la zona de la cripta de la iglesia del Sagrario.

Las perforaciones e inyecciones se realizarán de manera secuencial y controlada, evitando trabajar simultáneamente sobre puntos excesivamente próximos y registrando durante el proceso parámetros como la presión, el caudal y el volumen de lechada introducido.

El ritmo previsto de ejecución será de aproximadamente una o dos inyecciones diarias, aunque dependerá de las condiciones que se vayan encontrando durante los trabajos y de la respuesta del terreno en cada punto de intervención.

De acuerdo con esta previsión, la duración estimada de esta fase de la obra es de unos nueve meses. No obstante, se trata de una actuación especialmente minuciosa, en la que cada perforación debe ejecutarse y controlarse de forma individualizada, por lo que los plazos podrán ajustarse en función del desarrollo real de los trabajos.

El comienzo de esta fase supone un hito significativo dentro de un proceso iniciado hace ya una década, en el que el conocimiento progresivo del edificio, de su cimentación y de las condiciones de su subsuelo ha permitido definir con precisión la intervención. El objetivo final es mejorar la estabilidad de la iglesia del Sagrario mediante una actuación compatible con la conservación del monumento y con la presencia de los restos arqueológicos existentes en el subsuelo.

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La Basílica de las Angustias y la parroquia de Corpus Christi, en “El Espejo”

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La Basílica de las Angustias y la parroquia de Corpus Christi, en “El Espejo”

Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 11 de septiembre de 2026, dedicada a conocer la situación de dos templos tras los terremotos.

Disponible el programa “El Espejo de la Iglesia de Granada”, emitido hoy viernes 11 de septiembre. Hemos querido conocer cuál es la situación actual de dos templos destacados en nuestra diócesis, cerrados con motivo de los terremotos del pasado mes de agosto: la basílica de Nuestra Señora de las Angustias y la parroquia de Corpus Christi, en el barrio del Zaidín, que ha anunciado su reapertura para mañana sábado 12 de septiembre.

Hemos hablado con sus párrocos que han compartido con nosotros cómo vivieron los momentos en que tuvieron que anunciar el cierre del templo y cómo ha estado presente la Iglesia entre sus fieles, acompañando y sosteniendo en la esperanza ante el miedo y la incertidumbre. Una actividad pastoral que no ha cesado pese al cierre temporal.

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Celebrada la Eucaristía de inicio de curso con la UGR

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Celebrada la Eucaristía de inicio de curso con la UGR

En la parroquia de los Santos Mártires Justo y Pastor, con la asistencia del Rector de la Universidad de Granada y otras autoridades académicas, así como profesores, alumnos, personal laboral y cuantos fieles quisieron sumarse.

La Universidad de Granada ha inaugurado hoy viernes oficialmente el nuevo curso académico 2026-27, con la Eucaristía de inicio de curso en la parroquia de los Santos Mártires Justo y Pastor y, posteriormente, su acto académico.

La Eucaristía fue oficiada por nuestro arzobispo D. José María Gil Tamayo, que agradecía a la comunidad universitaria y directivos académicos de a UGR, entre ellos su rector, Pedro Mercado, por la tarea educativa que desarrollan a lo largo del curso.

Entre los asistentes de la comunidad educativa, también se encontraban los responsables académicos y profesores de la Escuela de Magisterio “La Inmaculada”.

Concelebraron el Delegado y subdelegado de la Pastoral Universitaria, D. Luis Miguel Muñoz e Israel Castillo, designados para estas responsabilidades en los últimos nombramientos realizados este verano por el arzobispo; el delegado episcopal de Educación Católica y Enseñanza Religiosa, D. Ildefonso Fernández-Fígares, así como el párroco de los Santos Mártires Justo y Pastor, D. Miguel Ángel Con.

RETO DEL SIGLO XXI
En sus palabras durante la homilía, Mons. Gil Tamayo reconoció el reto que afrontan los profesores con alumnos cuyos lenguajes han cambiado por ser habitual en ellos el uso de pantallas como medio de conocimiento. No obstante, nuestro arzobispo apelaba a la recuperación de la humanidad en el ámbito universitario y a un conocimiento que trasciende la acumulación de saberes porque es sabiduría de Dios, que ayuda a comprender el sentido último de lo que somos y hacemos.

En este sentido, recordó las palabras del Papa Francisco que hablaba de un “cambio de época y no de una época de cambios” e invitaba a los asistentes a leer la encíclica de León XIV sobre inteligencia artificial “Magnifica humanitas”.

“Nuestra universidad tiene una responsabilidad única. Una universidad que es de las mejores del mundo en la investigación, en el trabajo de esta realidad humana que nos sale al paso en la civilización de las nuevas tecnologías. Esto va a conformar nuestra vida, porque en ella se juegan el resto de los haberes y, sobre todo, el ser humano”, señaló nuestro arzobispo en sus palabras durante la homilía, que puede escucharse EN ESTE ENLACE.

“Nuestra universidad tiene un papel importantísimo. Vosotros profesores, también en un sentido profundo, profesáis aquello que enseñáis. Y, sobre todo, profesáis con una coherencia que debe ser un estilo de vida en un profesor, pero, sobre todo, en un maestro”, concluyó nuestro arzobispo.

Tras la Santa Misa, las autoridades académicas, profesores y alumnos se dirigieron hacia el Hospital Real de la Universidad de Granada para celebrar el acto institucional civil.  

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“Rogativas al Cristo de San Agustín”

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Número de esta semana, correspondiente al 13 de septiembre de 2026.

En este número del Semanario Fiesta Digital de Granada y Guadix, dedicamos el tema principal a la procesión de rogativas al Cristo de San Agustín que tendrá lugar el próximo lunes, 14 de septiembre.

También os ofrecemos otros contenidos, como las noticias de las reaperturas tras los terremotos, la Ofrenda Floral de nuestra patrona y la devoción en Baza a la Virgen de la Piedad. 

Pueden leer más contenidos EN ESTE ENLACE  

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Mons. Ramón Valdivia presidirá la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz

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El próximo lunes, 14 de septiembre, la Iglesia celebra la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, Titular de la Catedral de Cádiz. Con tal motivo, a las 09.30 horas el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, presidirá la ceremonia, concelebrada junto a miembros del Cabildo Catedral, en el Coro de la seo gaditana.

Durante todo el día estarán encendidas 12 velas que indican las 12 cruces donde fue ungida por el Santo Crisma la Catedral de Cádiz, en 1838 por el obispo Fray Domingo de Silos Moreno.

Esta fiesta, de gran tradición litúrgica, ya se celebraba en Jerusalén en el siglo V. Según las crónicas , la Santa Cruz fue hallada por Santa Helena el 14 de septiembre del año 320, y en la misma fecha, del año 335, fue bendecida y dedicada a la basílica de la Santa Resurrección, también conocida como el Santo Sepulcro, en Jerusalén. Más tarde en 1262, el día 14 de septiembre, Alfonso X el Sabio, Rey de Castilla y León, entró en Cádiz devolviéndola a la cristiandad. Como recuerdo de este hecho, mandó a construir una iglesia en honor de la Santa Cruz, que el Papa Urbano IV elevó a Catedral cuando trasladó la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz.

Educar personas capaces de salir al encuentro

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El comienzo de un nuevo curso académico y escolar nos sitúa ante una de las tareas más decisivas: educar. No se trata solamente de transmitir conocimientos, adquirir competencias o preparar buenos profesionales. Educar significa ayudar a cada persona a descubrir quién es, para qué vive y cómo puede poner los dones recibidos al servicio de los demás. El pasado 5 de septiembre, en la Misa del Espíritu Santo con la que la Universidad de Sevilla inauguraba el curso 2026-2027, recordaba que la Universidad nació históricamente de una pasión: buscar la verdad. Cuando una institución educativa renuncia a las grandes preguntas —qué es el hombre, cuál es el sentido de la vida, dónde se fundamenta la dignidad humana, qué sociedad queremos construir— comienza a perder su alma. Educar exige mantener vivas esas preguntas y enseñar a afrontarlas.

Precisamente un día antes, el papa León XIV, al recibir a una delegación del Oriel College de Oxford, evocaba el pensamiento de san John Henry Newman y proponía una educación cristiana que abrace a la persona entera. El Santo Padre señalaba tres criterios para medir el verdadero valor de la educación: la dignidad humana, la justicia y la capacidad de servir al bien común. Y añadía una invitación que debemos escuchar: buscar con valentía la verdad y promover una visión antropológica integral. La educación cristiana no puede fragmentar a la persona. Ha de formar la inteligencia, pero también la libertad y la conciencia; ha de cultivar la sensibilidad, la responsabilidad, la capacidad de relación y la apertura a la trascendencia. La persona no puede reducirse a su rendimiento, a sus capacidades o a su utilidad. Su dignidad es anterior a todo éxito y reconocimiento, porque cada ser humano es querido por Dios, llamado a la comunión y destinatario de una vocación.

Por eso fe y razón no pueden presentarse como mundos enfrentados. La fe auténtica no teme a la inteligencia, y una razón abierta no debe cerrarse de antemano a la trascendencia. Educar cristianamente significa enseñar a pensar sin miedo, a preguntar sin prejuicios y a reconocer que la verdad es mayor que nosotros. Este desafío adquiere hoy una urgencia especial. Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial ofrecen posibilidades extraordinarias, pero también nos obligan a crecer en discernimiento. Nunca ha sido tan fácil acceder a información y, al mismo tiempo, tan necesario aprender a verificar, interpretar y asumir personalmente la responsabilidad de nuestras decisiones. La verdadera educación no puede limitarse a proporcionar respuestas; debe enseñar a formular buenas preguntas.

En esta misión, el profesor es mucho más que un transmisor de contenidos. Es maestro cuando despierta interrogantes, acompaña procesos de maduración, cultiva el rigor intelectual y comunica el amor por la verdad. Y el alumno no está llamado simplemente a aprobar, sino a crecer como persona libre, madura, responsable y capaz de servir. Aquí aparece el núcleo más profundo del mensaje de León XIV. El trabajo académico, afirma el Papa, debe favorecer un encuentro “corazón a corazón” con los hermanos y, especialmente, con Jesucristo. Educar no consiste solamente en formar inteligencias; educamos personas capaces de encuentro. El verdadero saber abre al otro, hace posible el diálogo y termina convirtiéndose en servicio.

Por eso la sabiduría verdadera nunca puede separarse del bien común. ¿De qué servirían grandes conocimientos si olvidáramos la dignidad del ser humano? ¿De qué servirían excelentes profesionales si carecieran de conciencia, sentido de justicia o responsabilidad hacia los más débiles? La excelencia cristiana no se mide solo por lo que somos capaces de lograr, sino también por el bien que somos capaces de hacer. Al comenzar este nuevo curso, pidamos al Espíritu Santo sabiduría para enseñar y aprender, pasión por la verdad, humildad para reconocer nuestros límites y generosidad para servir. Que nuestras escuelas y universidades sean lugares de encuentro entre saberes, culturas y personas; espacios donde la verdad sea buscada con libertad y donde cada uno pueda descubrir su vocación. Y que Jesucristo, “camino, verdad y vida” (Jn 14,6), sea el horizonte último de nuestra búsqueda. En Él descubrimos que la verdad no es solo algo que se alcanza, sino Alguien que nos sale al encuentro y transforma el corazón.

 

+José Ángel Saiz Meneses,

Arzobispo de Sevilla

Homilía en la dedicación de la parroquia de Santa María de Nazaret

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Querida Comunidad de esta nueva parroquia.

Autoridades civiles, militares y judiciales. Asociación Nazaret. Vida consagrada. Vicario General, sacerdotes, querido hermano José, que has llevado el peso de estas tareas para adecuar aquí una iglesia y que serás su primer párroco. Hermanas y hermanos todos.

Hoy es un día de profunda alegría para toda la comunidad cristiana. También para la Vega de Acá. Nos hemos reunido para dedicar esta iglesia al Señor: este lugar que, desde hoy de manera especial, queda consagrado para honrar a Dios, para la celebración de los sacramentos, para la escucha de su Palabra y para el encuentro de su Pueblo Santo.

En un principio, entre los siglos I y IV, las comunidades cristianas, se organizaban principalmente en las ciudades, presididas por un obispo y sus diáconos. No existía todavía la parroquia tal como la conocemos hoy. Las parroquias nacieron cuando la evangelización salió de las murallas de nuestras ciudades. Cuando los bautizados dieron testimonio de su fe adentrándose en las zonas rurales, los pagos, de ahí la palabra: paganos. Muchos eran soldados, otros comerciantes, otros monjes, o familias que buscaban un terreno para vivir o un nuevo lugar para desempeñar su oficio, todos fueron misioneros de una Buena Nueva.

Cuando surgieron las comunidades en el campo, hacia el siglo VI, fue necesario crear parroquias y el obispo, en su nombre, envió presbíteros que las presidieran. Cuando las comunidades crecían y no podían reunirse en las casas, fueron construyendo las iglesias, como lugar de encuentro. Primero era la comunidad y luego la iglesia. Y tomaron este nombre evitando llamarlas templos, para que no hubiera ninguna relación con las religiones politeístas de entonces.

Pero la liturgia de hoy nos invita a mirar más allá de las paredes y la decoración de este espacio. Porque una iglesia no es solamente unos muros construidos y decorados por manos humanas. La verdadera Iglesia somos nosotros, el pueblo que Dios ha convocado y que Cristo ha reunido como su Cuerpo. Por eso san Pablo nos dice: «Vosotros sois edificio de Dios». Cada uno de nosotros es una piedra viva de ese templo espiritual que Dios está construyendo. Hoy, por tanto, dedicamos este templo, pero también renovamos nuestra propia llamada a ser templos vivos de Dios.

Cada iglesia está llamada a ser, ante todo, casa de oración, es la petición y el deseo de Jesús. Aquí vendrán niños y adultos para recibir el Bautismo y la Comunión; aquí los jóvenes recibirán la Confirmación; aquí los esposos celebrarán su Alianza de bodas; aquí encontraremos el perdón de nuestros pecados; aquí se proclamará la Palabra de Dios; aquí se celebrará la Eucaristía; aquí adoraremos al Señor; aquí acompañaremos a nuestros enfermos y aquí despediremos con esperanza cristiana a nuestros seres queridos.

Esta iglesia debe ser una casa donde cada persona pueda entrar y sentir que Dios la está esperando. Uno de los significados etimológicos de la palabra “parroquia” es: “la casa de todos”. El Señor quiere construir con nosotros una comunidad donde haya lugar para el niño y para el anciano, para quien tiene una fe fuerte y para quien apenas comienza a buscar a Dios, para quien está lleno de alegría y para quien llega cargado de sufrimiento. Una verdadera iglesia no puede ser un lugar cerrado sobre sí mismo. Tiene que tener las puertas abiertas, no solamente las de la calle, sino también las del corazón, que siempre sangra por donde ama,

Al final, la belleza más grande de una iglesia no está en sus paredes, sino en la vida de la comunidad que la habita. La Iglesia de Cristo está formada por personas. Cada bautizado es una piedra viva. Algunos son piedras grandes y visibles; otros permanecen casi ocultos. Algunos tienen responsabilidades; otros sirven silenciosamente. Pero todos son necesarios. Nadie sobra en la Iglesia.

En todas las iglesias que visitéis el centro es el altar. Sobre este altar, ya ungido y con muchos años convocando a su alrededor a la comunidad de las Siervas de la Iglesia, sobre él, se hará presente el mismo Cristo. Aquí escucharemos sus palabras: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros». El altar nos recuerda que la vida cristiana consiste en aprender de Jesús a entregarnos, a partirnos y repartirnos como alimento, a cumplir la voluntad del Padre.

Una iglesia dedicada no adquiere su verdadero sentido por la solemnidad de sus ceremonias, sino porque en ella se celebra el misterio de Cristo muerto y resucitado. Cada Eucaristía será una invitación a salir de aquí transformados. No tendría sentido venir a Misa y continuar viviendo en la indiferencia, en la división, en el resentimiento o en la falta de amor. Venimos a recibir el Cuerpo de Cristo para convertirnos nosotros también en cuerpo entregado, en comunidad que sirve, perdona y ama.

Al dedicar este templo, ponemos nuestra comunidad bajo la protección de Santa María de Nazaret. Nazaret, era un pueblo muy pequeño asentado en las cuevas de una colina y, según las deducciones arqueológicas, tendría poco más de trescientos habitantes. Su nombre significa “lo que brota”. Nazaret, es el lugar de la Encarnación, Santa María de Nazaret con un SI, en medio de este pueblo, acogió al Hijo de Dios en su seno: por nosotros y por nuestra salvación.

Nazaret es la espiritualidad de la vida cotidiana. La simplicidad de una vida entregada a Dios: es hogar, es familia, es pueblo para convivir, para comenzar a mar a todos. Este es nuestro modelo de familia en la vida cotidiana, nacido de la vocación a la santidad: “por encima de todo está el amor, que forja la unidad en la perfección”.

Jesús volvió a Nazaret, donde se había criado, hemos proclamado en el Evangelio. Volvamos también nosotros a Nazaret, busquemos el sentido de nuestra vida, de nuestra vocación, del verdadero Amor, que es entrega callada. Jesús allí, en Nazaret, entre los suyos, proclamó su vocación. Y lo hizo en un espacio litúrgico, de celebración comunitaria, como tenía costumbre cada sábado, nos dice el evangelista.

Pidamos para que nosotros seamos una Iglesia viva. Y que cada vez que atravesemos las puertas de esta iglesia recordemos nuestros compromisos adquiridos en el Bautismo. No venimos simplemente a cumplir una obligación: venimos a encontrarnos con Jesucristo en su Cuerpo, hecho alimento y comunidad.

Que Santa María de Nazaret nos enseñe a decir SI al Señor. Que nos enseñe a guardar su Palabra, a meditarla, a confiar en Él en los momentos difíciles y a permanecer junto a Cristo hasta la cruz y hasta la alegría de la Resurrección. Que el Señor bendiga esta iglesia. Que bendiga a quienes han hecho posible esta realidad y a quienes la cuidarán. Que bendiga a esta comunidad cristiana y a todas las generaciones que aquí celebrarán su fe. Y que, por encima de este templo visible, haga de cada uno de nosotros una piedra viva donde Dios quiere habitar para siempre. Amén.

Almería, 8 de septiembre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

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