
La actual Hermandad fue refundada en 1981 por un grupo de devotos que decidieron reorganizar la corporación para volver a recorrer las calles de Rute cada Miércoles Santo
Hablar de la Seráfica Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Rosa y María Santísima del Mayor Dolor es adentrarse en una historia de fe que hunde sus raíces a finales del XVI, en el antiguo convento franciscano de Santa María de Jesús, situado en el valle del río La Hoz, a las afueras de Rute.
La tradición sitúa el origen devocional de Nuestro Padre Jesús de la Rosa en un episodio que ha pasado a formar parte de la identidad espiritual del pueblo. Un joven campesino, que atravesaba con frecuencia el camino hacia Rute, solía detenerse en la ermita anexa al convento y, en tono burlesco, arrojaba una rosa a los pies de la imagen de Jesús Nazareno. Según la leyenda, un día escuchó de la sagrada imagen un profundo “¿Hasta cuándo?”, interpelación que transformó su vida y encendió una devoción que pronto se extendió entre los vecinos. Desde entonces, la imagen adoptó una iconografía única: Jesús Nazareno portando una rosa roja en su mano izquierda mientras sostiene la cruz, signo distintivo que lo hace inconfundible.
Posteriormente, la comunidad franciscana se trasladó a la primitiva ermita de la Virgen de la Cabeza, fundando el convento de San Francisco de Asís y actual parroquia homónima. Con ellos llegaron las imágenes de Jesús de la Rosa y de la entonces venerada como Nuestra Señora de los Dolores, hoy María Santísima del Mayor Dolor. Desde el siglo XVIII existió una cofradía encargada de fomentar su culto, manteniendo viva la devoción hasta su extinción a mediados del siglo XX.
La actual Hermandad fue refundada en 1981 por un grupo de devotos que decidieron reorganizar la corporación para volver a recorrer las calles de Rute cada Miércoles Santo. Aquellos años fueron de esfuerzo y sacrificio, pero el amor a nuestros Sagrados Titulares expandió su presencia en los hogares ruteños e impulsó el afianzamiento de la propia Cofradía.
En la actualidad, la Hermandad vive una etapa de esplendor y madurez. Fiel a su carácter seráfico, heredado de su origen franciscano, se define por un estilo humilde, fraterno y acogedor. La hospitalidad, la sencillez y el cuidado del capital humano constituyen nuestro mayor activo. La corporación trabaja no solo en el esplendor externo de sus cultos y procesión, sino también en la formación cristiana, la caridad y la vida parroquial, conscientes de que la belleza externa debe estar siempre sostenida por una fe interior sincera y consolidada.
Todo ello matizado por una enorme alegría que se contagia entre cofrades y vecinos, siguiendo el carisma franciscano que nos empeñamos en recuperar para que sea nuestro referente y timón como Hermandad.
Cada Miércoles Santo, el Barrio Alto y todo el pueblo de Rute se echan a la calle para acompañar al Señor y a la Virgen en una estación de penitencia que combina recogimiento y fervor popular. Jesús de la Rosa, con su singular advocación, y María Santísima del Mayor Dolor, Madre serena y refugio de sus hijos, siguen siendo hoy el centro espiritual de una Hermandad que se siente familia y casa abierta para todos.
En esta Cuaresma, como Hermandad popular debemos seguir siendo instrumento evangelizador en medio del pueblo, custodiando una devoción centenaria y transmitiéndola a las nuevas generaciones con fidelidad a la Iglesia y a la tradición franciscana que le dio origen.
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