La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.
Los miembros de FAAM o la Asociación ARGAR son solo algunos de los grupos que este viernes se acercaron a los pies del Cautivo de Medinaceli en la Catedral de Almería. Junto a ellos también acudieron representantes de la Junta de Andalucía, administraciones públicas, colegios, asociaciones y colectivos sociales. Pero fueron miles los almerienses que, a lo largo de toda la jornada, tuvieron que guardar una serena y disciplinada cola para poder besar los pies del Señor.
La Legión, centros educativos como Stella Maris, Divina Infantita o Luis Columna, la Asociación de Alzheimer, colectivos sociales como FAAM, hermandades como la Virgen del Mar o los Estudiantes, así como representantes institucionales de la Diputación de Almería, del Ayuntamiento de la capital y el portavoz de Vox en el Parlamento andaluz y la Diputación provincial estuvieron presentes en este tradicional acto de devoción que cada primer viernes de marzo reúne a miles de fieles.
Eran las 7:30 horas cuando se abrían las puertas de la Catedral de la Encarnación para comenzar una intensa jornada que se prolongó durante más de catorce horas. Desde ese momento comenzaron a entrar los primeros devotos para situarse ante la imagen de Jesús Cautivo de Medinaceli, el Señor de Almería, protagonista de uno de los actos religiosos más multitudinarios que vive la ciudad.
A lo largo del día, según datos de la propia Hermandad del Prendimiento, unas 12.000 personas pasaron por la Catedral para participar en este besapiés. Durante toda la jornada hubo sacerdotes confesando a los fieles que deseaban acercarse al sacramento de la reconciliación, mientras se celebraban diversas misas en el altar mayor.
El consiliario de la hermandad y vicario general de la diócesis, D. Ignacio López Román y la junta de gobierno fueron los encargados de acoger a los distintos grupos y peregrinos que se acercaban hasta el templo catedralicio para participar en esta jornada de veneración.
Uno de los momentos más esperados del día fue la llegada de los caballeros legionarios del Grupo de Artillería de Campaña II de La Legión, hermanos honorarios de la hermandad, que custodiaron la imagen durante parte de la jornada, despertando una gran expectación entre los numerosos fieles congregados.
«Siempre decimos que es un día que se escapa a la Hermandad del Prendimiento y a sus mil hermanos. Es un día en el que la hermandad pone a disposición de la ciudad al Señor y, el resto, lo hace la propia ciudad, con estas colas de personas que desde primera hora de la mañana vienen a besar el pie del Señor», señalaba el hermano mayor, Carlos Mullor.
La jornada también tuvo un momento especial por la tarde con el concierto ofrecido en la Plaza de la Catedral por la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Carmen de Almería, con motivo de su décimo aniversario, que se sumó a la programación de este día tan significativo para la ciudad.
Una imagen que atrae a toda Almería
La actual imagen de Jesús Cautivo de Medinaceli es obra del imaginero Antonio Joaquín Dubé de Luque, realizada en 1997 tras perderse la anterior imagen en el incendio de la Catedral ocurrido en 1996. Tallada en madera de cedro y de 181 centímetros de altura, fue bendecida el 1 de marzo de 1997 por el obispo Rosendo Álvarez Gastón, actuando como madrina la propia ciudad de Almería.
Un año más, el besapiés del Cautivo volvió a demostrar que esta devoción traspasa los límites de la vida cofrade para convertirse en una auténtica tradición profundamente arraigada en la sociedad almeriense. Miles de personas, de todas las edades y procedencias, acudieron a lo largo del día para encontrarse con el Señor de Medinacelli.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el próximo domingo 8 de marzo de 2026 se celebrará una Eucaristía especial a las 12:00 horas en la Parroquia Jesucristo Redentor de Almería.
Esta celebración se enmarca en la campaña “Defendemos el trabajo decente”, impulsada por diversas entidades de Iglesia bajo el lema #8MIgualdadyDignidad, que invita a reflexionar y orar por la igualdad, la dignidad y los derechos de las mujeres en el mundo del trabajo.
La Eucaristía tendrá lugar en la parroquia situada en C/ Fray Juan de Portocarrero, 1 (04009 Almería) y está abierta a todas las personas que deseen participar en esta jornada de oración y compromiso con la dignidad del trabajo.
La iniciativa cuenta con la colaboración de distintas organizaciones eclesiales comprometidas con la justicia social y el trabajo digno, entre ellas Cáritas, CONFER, HOAC, Manos Unidas, el Secretariado para la Pastoral del Trabajo, ACG y SEDIM.
A partir de 1977, cada 8 de marzo, por acuerdo de la ONU, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Detrás de esa iniciativa están las luchas de mujeres trabajadoras a principios del siglo XX por mejores condiciones laborales y el derecho al voto. El Papa Francisco, en diversas ocasiones, destacó que las mujeres son un pilar fundamental en la agricultura familiar y el mundo rural. En concreto, en los países en desarrollo ellas no son solo beneficiarias, sino las verdaderas protagonistas del progreso social y económico como brújulas seguras para sus familias y un apoyo firme para las economías domésticas y comunitarias. Por su parte, al visitar la FAO el pasado 16 de octubre, el Papa León XIV no dudó en señalar que “las mujeres son las primeras en velar por el pan que falta, en sembrar esperanza en los surcos de la tierra, en amasar el futuro con las manos encallecidas por el esfuerzo. En cada rincón del mundo, la mujer es silenciosa arquitecta de la supervivencia, custodia metódica de la creación. Reconocer y valorar su papel no es solo cuestión de justicia, es garantía de una alimentación más humana y más duradera”.
Cultivar la tierra y custodiar la vida: en esa doble tarea, tan antigua como el relato del Génesis, se cifra hoy una de las claves más decisivas en la lucha contra el hambre. Allí donde la inseguridad alimentaria golpea con mayor dureza, allí donde el cambio climático erosiona suelos y cosechas, allí donde la pobreza amenaza la mesa cotidiana, millones de mujeres rurales sostienen con su trabajo silencioso el equilibrio frágil entre escasez y esperanza.
Cultivar la tierra no es solo una actividad económica. Es un acto de confianza en el futuro. Cada siembra entraña una promesa: que la semilla germinará, que la lluvia llegará a tiempo, que el esfuerzo dará fruto. En amplias regiones de África, Asia o América Latina, son las mujeres quienes preparan el terreno, seleccionan las semillas, diversifican cultivos y aseguran la transformación básica de los alimentos. Su conocimiento práctico —transmitido de generación en generación— constituye un patrimonio agronómico de enorme valor, especialmente en contextos de vulnerabilidad climática.
Pero custodiar la vida va más allá del campo cultivado. Significa velar por la nutrición de los hijos, administrar recursos escasos, priorizar la alimentación familiar incluso en situaciones de carestía. Numerosos estudios internacionales confirman que cuando las mujeres disponen de mayor acceso a ingresos y recursos productivos, mejora la calidad de la dieta familiar y disminuye la malnutrición infantil. No se trata de un dato accesorio: es una evidencia estructural. Donde la mujer rural es fortalecida, el hambre retrocede.
Cultivar la tierra, custodiar la vida: el binomio expresa también una responsabilidad ecológica. En muchas comunidades campesinas, las mujeres desempeñan un papel decisivo en la conservación de semillas autóctonas, en la rotación de cultivos y en el uso sostenible del agua. Recuerdo cómo, en un pequeño proyecto cooperativo del Sahel, un grupo de agricultoras introdujo técnicas sencillas de captación de agua de lluvia y recuperación de suelos degradados. En pocos años no solo aumentó la productividad agrícola, sino que la comunidad logró estabilizar su abastecimiento alimentario. El cuidado del ecosistema y la seguridad alimentaria se revelaron inseparables.
Desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, esta realidad interpela directamente al principio del desarrollo humano integral. No basta con incrementar la producción global de alimentos si no se garantiza el acceso equitativo a los recursos productivos. En demasiados lugares las mujeres rurales carecen de títulos de propiedad sobre la tierra que trabajan, tienen dificultades para acceder a créditos, formación técnica o mercados justos. Esta desigualdad no es únicamente una injusticia; es también una ineficiencia. Limitar el protagonismo femenino debilita la capacidad colectiva para erradicar el hambre.
El Santo Padre, en un Mensaje dirigido a la 30ª Sesión de la Conferencia de los Estados Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que tuvo lugar en Belém (Brasil), en noviembre de 2025, subrayó la necesidad de articular justicia social y sostenibilidad ambiental en los sistemas alimentarios. No habrá paz duradera si persisten estructuras que generan exclusión y degradación de la casa común. Aplicada al ámbito rural, esta afirmación adquiere una concreción inmediata: promover el acceso de las mujeres a la tierra, a la formación y a la participación en la toma de decisiones no es una concesión, sino una condición para la estabilidad social y alimentaria.
Cultivar la tierra implica, asimismo, innovación. Muchas mujeres campesinas están adoptando prácticas agroecológicas, técnicas de agricultura regenerativa o formas cooperativas de comercialización que reducen intermediarios y fortalecen economías locales. Custodiar la vida significa entonces construir redes: asociaciones, cooperativas, espacios de formación donde el saber tradicional dialogue con conocimientos técnicos actuales. Allí se teje una resiliencia comunitaria que protege frente a crisis climáticas o económicas.
Ahora bien, junto a las políticas públicas necesarias, se requiere un cambio cultural profundo. El trabajo agrícola femenino no ha sido siempre suficientemente apreciado; por el contrario, con frecuencia ha sido invisibilizado o considerado secundario. Reconocer su centralidad supone revisar patrones sociales, promover la corresponsabilidad y valorar la cultura del cuidado como auténtica contribución al bien común. No es posible hablar de sistemas alimentarios justos sin integrar plenamente la dignidad y el liderazgo de la mujer rural.
Cultivar la tierra, custodiar la vida: la expresión resume una vocación que sostiene cotidianamente a millones de personas. En parcelas pequeñas, en mercados locales, en hogares humildes, la mujer rural articula producción y cuidado, economía y solidaridad, técnica y sabiduría ancestral. Allí donde ella dispone de medios adecuados y reconocimiento efectivo, florece no solo la cosecha, sino la comunidad entera.
Si la erradicación del hambre constituye una exigencia moral inaplazable, fortalecer el protagonismo de la mujer rural se revela como uno de sus caminos más fecundos. En sus manos, la tierra se convierte en promesa y el alimento en derecho compartido. Apoyar, acompañar y promover esa misión no es una opción secundaria: es apostar por un mundo en el que cultivar la tierra sea siempre custodiar la vida. Que este 8 de marzo nos recuerde este reto.
Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA
Este proyecto impulsado por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, cuenta con la subvención de IMDEEC, del Ayuntamiento de Córdoba y de IPRODECO
La III Feria Cofrade de España e Iberoamérica nace como resultado natural de dos iniciativas que marcaron un antes y un después en la ciudad de Córdoba: el Encuentro Empresarial Cofrade subvencionado por la Diputación de Córdoba y el Encuentro Empresarial Cofrade apoyado por IMDEEC. Ambos eventos se desarrollaron simultáneamente, demostrando el enorme potencial económico, cultural y social del sector cofrade. La excelente respuesta obtenida y la sintonía entre instituciones propiciaron que, con visión de futuro, el pasado año comenzáramos a detectar la necesidad de trabajar conjuntamente en una propuesta de mayor dimensión: la Feria Cofrade de España e Iberoamérica.
“La primera edición ya evidenció la dimensión internacional que puede alcanzar Córdoba como punto de encuentro del mundo cofrade. El país invitado fue Guatemala, representado por el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), cuya participación generó una acogida extraordinaria en nuestra ciudad. Esta presencia no solo fortaleció los lazos culturales y religiosos entre ambos territorios, sino que abrió nuevas vías de colaboración, intercambio artesanal y promoción turística, creando sinergias reales entre instituciones, empresas y hermandades”, explica la Agrupación de Hermandades y Cofradías, que actualmente, además, está trabajando intensamente para que en esta segunda edición puedan participar varias localidades de México, un país con profundas raíces cofrades y una extraordinaria tradición cultural vinculada a la religiosidad popular.
La feria, que se celebrará del 16 al 18 de octubre, en el centro de Convenciones, Exposiciones, Ferias y Congresos de Córdoba, se consolida como un escaparate internacional donde artesanos, bordadores, imagineros, orfebres, floristas y empresas vinculadas al sector cofrade pueden mostrar su excelencia. La Semana Santa cordobesa, junto con su patrimonio, tradiciones y manifestaciones culturales, constituye uno de los grandes motores turísticos y económicos de la ciudad y la provincia.
Disponible el programa emitido hoy viernes 6 de marzo, cuyo espacio dedicamos al sacramento de la reconciliación, especialmente en este tiempo cuaresmal. Asimismo, hablamos de la película “El Rostro del Perdón”, que se ofrece esta tarde a las 17 horas en los Cines Megarama Neptuno, y posterior diálogo con la Delegación de Misiones.
Con motivo de la presentación en Córdoba del Informe de Libertad Religiosa 2025, entrevistamos a José María Gallardo Villares, director de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN España). ACN es una fundación pontificia católica dedicada a apoyar a los cristianos necesitados o perseguidos en todo el mundo. Este informe es el reflejo de dos años de estudio donde se condensa la persecución que muchas personas padecen en el mundo a causa de su fe. Es el retrato ante el que no cabe la indiferencia aunque nos separen kilómetros de distancia. O quizás, no tantos.
Los días 5 y 6 de marzo se han celebrado en Madrid las XIV Jornadas Técnicas de Archiveros de la Iglesia en España, organizadas por la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española bajo el título “Gestión integral de los archivos de la Iglesia en el siglo XXI”.
Este encuentro anual ha reunido a profesionales de archivos eclesiásticos de todo el país con el objetivo de compartir experiencias, reflexionar sobre los desafíos actuales y profundizar en las herramientas necesarias para una adecuada conservación y gestión del patrimonio documental de la Iglesia.
La sesión inaugural contó con la presencia de Mons. Francisco José Prieto Fernández, arzobispo de Santiago de Compostela y presidente de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española; Pablo Delclaux de Muller, director de dicha Subcomisión; Ana María López Cuadrado, subdirectora de los Archivos Estatales del Ministerio de Cultura; y Francisco Juan Martínez Rojas, presidente en funciones de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España.
En representación de la Diócesis de Huelva participaron el Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural, Secretario-Canciller y Director del Archivo Histórico Diocesano, Juan Bautista Quintero Cartes, así como el archivero Juan Manuel Moreno Orta, quienes asistieron a las distintas sesiones de trabajo y espacios de intercambio profesional.
A lo largo de las jornadas se abordaron diversas cuestiones relacionadas con la gestión archivística en el contexto actual. Entre los temas tratados se incluyeron la planificación estratégica en los archivos —analizando riesgos y oportunidades—, la descripción archivística, la gestión integral de las fotografías, la conservación de la memoria institucional a través de los documentos o la importancia de garantizar el derecho de acceso a la documentación para todas las personas.
Asimismo, se reflexionó sobre los retos y posibilidades que ofrece la inteligencia artificial en el ámbito archivístico, así como sobre el papel de la digitalización como herramienta clave para la conservación y difusión de los fondos documentales, cuestión que se desarrolló también mediante un taller práctico.
En el marco de estas jornadas tuvo lugar igualmente la asamblea general de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, espacio de encuentro y coordinación entre los profesionales dedicados a esta importante labor de custodia de la memoria eclesial.
La participación de la Diócesis de Huelva en este encuentro formativo reafirmó el compromiso diocesano con la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio documental, un legado que forma parte esencial de la historia y de la vida de la Iglesia.
Desde la Archidiócesis de Granada se anima a su lectura.
La Comisión episcopal para la Doctrina de la Fe ha publicado una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe. La nota se titula “Cor ad cor loquitur” (“El corazón habla al corazón”), en referencia al lema cardenalicio de san Jorhn Henry Newman, declarado recientemente Doctor de la Iglesia. “En él se encierra el tema central de la nota doctrinal, que la vida espiritual y el encuentro con Dios ‘afecta a la persona en el conjunto de sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva’”, informó la Conferencia Episcopal.
Desde la Archidiócesis de Granada invitamos a su lectura, cuyo texto ofrecemos EN ESTE ENLACE.
En la motivación pastoral de esta reflexión, se señala que “en los últimos años se aprecian signos que indican un renacer de la fe cristiana, especialmente entre los jóvenes españoles de la llamada ‘generación Z’, aquellos nativos digitales nacidos entre mediados de los 90 y la primera década del año 2000”.
“La Iglesia valora la creatividad de las diversas iniciativas de primer anuncio que el Espíritu Santo ha suscitado en muchos movimientos y asociaciones eclesiales para facilitar a tantas personas el encuentro con Cristo o la revitalización de su fe. Estos nuevos métodos o herramientas de evangelización representan un soplo de aire fresco para la Iglesia, que, como Madre, vuelve una y otra vez a «ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”.
“En todos estos métodos, en mayor o menor grado, tienen un peso importante las emociones y los sentimientos, que provocan un primer ‘impacto’ en la persona y conducen a la conversión y a la adhesión a Cristo. A ello le ha de seguir la configuración de la vida de los cristianos con el Señor, el discipulado en la Iglesia y al apostolado como testigos de Cristo muerto y resucitado en medio del mundo. Sin embargo, no son pocos, incluso entre los promotores de estas experiencias, que han advertido del riesgo de un reduccionismo ‘emotivista’ de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidoras de experiencias de impacto y buscadoras insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual. El anuncio de Cristo no busca de modo directo provocar sentimientos, sino testimoniar un acontecimiento que ha transformado la historia y es capaz de transformar la existencia de todo ser humano ocupando el centro de su vida: que «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16). Este es el gran impacto que renueva la mente y el pensamiento, amplía el horizonte de la libertad, ofrece un nuevo sentido a la vida y, en función de ello, da una nueva consistencia al obrar de las personas”.
Este pasado jueves, 5 de marzo, el Seminario Diocesano de Huelva se convirtió en espacio de reflexión y actualización pastoral con la jornada titulada “El impacto de la pornografía y sus consecuencias. Respuestas pastorales”. La formación estuvo dirigida por D. Miguel Garrigós, Director de la Subcomisión de la Familia de la Conferencia Episcopal Española, quien compartió su experiencia y conocimientos sobre esta problemática creciente.
La sesión matinal estuvo destinada a los sacerdotes de la Diócesis, mientras que por la tarde participaron agentes de pastoral y laicos interesados. Durante la jornada, se abordaron los efectos destructivos del consumo de pornografía, especialmente entre menores y jóvenes, y se reflexionó sobre las consecuencias en la madurez afectiva y en la vivencia auténtica del amor, en línea con las advertencias del Papa Francisco sobre este fenómeno.
D. Miguel Garrigós subrayó la necesidad de una educación integral que descubra la belleza del amor humano y de la sexualidad según el designio de Dios, destacando el papel insustituible de la familia y la importancia del acompañamiento pastoral de la Iglesia. Asimismo, presentó herramientas concretas para atender a quienes sufren las consecuencias de esta problemática y fortalecer la labor educativa y evangelizadora en la comunidad cristiana.
Con esta iniciativa, la Diócesis de Huelva refuerza su compromiso de ofrecer espacios de formación que respondan a los retos contemporáneos desde la luz del Evangelio y el servicio a las personas, promoviendo una pastoral cercana y atenta a los jóvenes y a sus familias.