Con la misa que ha presidido esta tarde el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, se cierra la novena en honor a la patrona de Sevilla, la Virgen de los Reyes, que se ha venido celebrando en la nave del Crucero de la Catedral desde el pasado día 6. Antes de comenzar tomó la palabra el presidente de la Asociación de Fieles de Ntra. Sra. de los Reyes y S. Fernando, Eutropio García, informó de la recaudación de la colecta extraordinaria realizada el pasado jueves, que ascendió a 6.253,86 euros, cantidad que ya ha sido entregada en la institución Regina Mundi.
El predicador de la novena ha comenzado su homilía de hoy haciendo resumen del camino recorrido en las ocho jornadas anteriores, y se ha quedado con una conclusión: “María ha hecho con nosotros lo que siempre hace una madre, que nos ha tomado de la mano y, con discreción, nos ha conducido hasta su Hijo”. Tras recordar los ejes de cada predicación, monseñor Ulloa se ha referido a la Virgen, que, “ahora, al concluir la novena, nos prepara para el último paso: Anunciar a Cristo”.
En un momento de su homilía, monseñor Ulloa ha reconocido que, “como arzobispo de Panamá, vivir esta novena en la Catedral de Sevilla tiene para mí un significado que supera las palabras”. Ha afirmado que no se siente aquí como como un extranjero ni como un visitante ocasional, sino como “un hijo que ha venido a dar gracias a la casa donde comenzaron a escribirse algunas de las primeras páginas de la historia de su familia en la fe”.
Recuerdo para quienes llevaron la fe a América
En este punto ha rendido homenaje a quienes, hace más de cinco siglos, partieron desde esta tierra “movidos por el deseo de anunciar a Jesucristo”: “Descendieron por el Guadalquivir, cruzaron el océano y llevaron hasta nuestras tierras el mayor tesoro que la Iglesia puede ofrecer: El Evangelio”, ha subrayado.
Ha subrayado que “no se puede mirar aquella historia con ingenuidad”, y que, “como toda obra realizada por seres humanos, conoció límites, contradicciones y sombras”. “Pero -a añadido- tampoco podemos dejar de reconocer, con gratitud, la entrega de tantos evangelizadores que lo dejaron todo para sembrar la fe en pueblos que ellos apenas comenzaban a conocer. Algunos nombres han quedado escritos en la historia; la inmensa mayoría permanece en el anonimato. Sin embargo, todos viven en la memoria agradecida de Dios”.
El arzobispo ha recordado que la fecha del 9 de septiembre de 1513 ha quedado sellada en la memoria de Panamá. Ese día fue erigida la diócesis de Santa María la Antigua del Darién, la primera diócesis en Tierra Firme del continente americano, y “aquella Iglesia naciente quedó confiada desde el principio a la protección de María”. Es una fecha que sella un vínculo entre Panamá y Sevilla: “Aquí, en Sevilla, un pueblo caminaba bajo la mirada de Nuestra Señora de los Reyes. Al otro lado del océano, una Iglesia comenzaba a invocar a Santa María la Antigua”. “Dos advocaciones distintas, pero una sola Madre. Dos Iglesias, pero una misma fe. Dos pueblos unidos por un mismo Evangelio”, ha añadido.
Por todo ello, el arzobispo de Panamá ha expresado su gratitud por la fe, y por el hecho de que “esta Iglesia de Sevilla no guardó para sí el tesoro recibido. Gracias -ha reiterado- por los evangelizadores de ayer y por los evangelizadores de hoy”. Sin embargo, ha aclarado que “la misión no pertenece únicamente al pasado”, ya que “sigue viva y ahora pasa por nuestras manos”.
El mejor homenaje a la Virgen de los Reyes
En la parte final de la homilía, el arzobispo de Panamá ha subrayado que el mejor homenaje que podemos rendir a la Virgen de los Reyes es seguir su recomendación cuando afirmó “hagan lo que Él les diga”, porque “Ella nunca buscó discípulos para sí, siempre condujo los corazones hacia su Hijo”.
De cara a la celebración de mañana sábado, el arzobispo panameño ha lanzado una última petición: “que ninguno de nosotros vuelva a casa exactamente igual que llegó”. Y lo ha resumido con una recomendación final: “Que nuestra fe no se quede encerrada en el templo, sino que se convierta en una presencia viva en medio del mundo”.
“Los tiempos cambian, las generaciones pasan y las culturas se transforman. Pero Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre. Y María continúa haciendo lo que ha hecho desde Nazaret: Escuchar la Palabra, acogerla en el corazón y ofrecer a Cristo al mundo”, ha concluido.
El Seminario con la patrona
Esta jornada final de la novena ha contado con una participación especial, la de los alumnos y formadores del Seminario. Como en anteriores ocasiones, la Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando ha querido agradecer esta presencia con un recuerdo de la novena, que el canónigo Manuel Soria ha entregado al rector del Seminario Metropolitano, Andrés Ybarra. Además, la Asociación entregó otro recuerdo de la novena al cónsul honorario de Panamá en Sevilla, Francisco José Gandullo.
El sábado, 15 de agosto, solemnidad de la Asunción, los sevillanos renovarán su cita anual con la patrona en la calle. Será a las ocho de la mañana cuando el paso de tumbilla de la Virgen de los Reyes se detenga en la puerta de Palos para comenzar su procesión al rededor de la Catedral. Tras la misa, el arzobispo de Panamá ha firmado en el libro de honor del Cabildo Catedral y ha recibido una reproducción de la patrona de Sevilla.
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