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Este domingo se clausura la Octava del Corpus en la Catedral de Guadix

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Este domingo se clausura la Octava del Corpus en la Catedral de Guadix

 

Con una Misa a las 7 de la tarde y una procesión claustral con la custodia, la Catedral de Guadix acoge, este domingo 14 de junio, la clausura de la Octava del Corpus. Será una celebración muy especial la de este año, pues estará presidida por el obispo accitano y contará con el baile de los Seises, algo que no ocurrió ni el jueves 4 de junio, cuando se celebró el Corpus en Guadix este año, ni el domingo 7 de junio, cuando se celebraba el Corpus en toda la Iglesia.

La visita del papa a España ha trastocado el calendario de celebraciones en torno al Corpus este año. En la diócesis de Guadix, como en las demás diócesis, el obispo adelantó la celebración el Corpus en la Catedral al jueves anterior, para facilitar su asistencia a la Misa con el papa Léon XIV en la plaza de Cibeles, de Madrid, el domingo 7 de junio. Allí celebró el Corpus junto al papa y los demás obispos españoles, en una misa con un millón y medio de fieles.

El jueves 4 de junio, en Guadix, la procesión fue algo más corta y en un día laboral, aunque igual de solemne. Por eso, esta pequeña procesión claustral del Corpus al finalizar la Octava, tendrá un significado especial, pues será el obispo quien la presida y los seises quienes la adornen con su danza.

Como es la Octava del Corpus, este domingo no hay Misa de 12 en la catedral, pues será a las 7 de la tarde, con baile de Seises y procesión claustral.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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XI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio de 2026

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XI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio de 2026

El evangelista Mateo es un autor que recoge la realidad de la comunidad cristiana de su tiempo, haciendo memoria de las palabras de Jesús y mostrándonos una Iglesia unida, misionera y centrada en el Reino de Dios como el mismo Jesús hacía.

Jesús hace una reflexión al ver a la multitud abandonada y sin que nadie les preste atención. Sin embargo, su misión, encomendada por el Padre, ha sido la de traernos la salvación siendo el pastor de todos, una tarea con muchas dificultades y riesgos a superar.

Esta misión de la evangelización requiere dedicación, esfuerzo y fidelidad. Por eso Jesús elige a doce hombres que representan a las doce tribus de Israel y a todos los hombres y mujeres de todos los lugares y épocas: llamados a ser sus testigos. Él no ha querido hacer el trabajo solo sino en comunidad. Cuando yo doy testimonio de mi fe es toda la Iglesia quien lo hace.

Jesús escoge a personas con nombres propios, con sus historias y con su pasado muchas veces lleno de heridas y fracasos. No ha buscado a los más perfectos, sino a aquellos que necesitábamos ser encontrados y mirados por un Dios que nos mira con ojos de misericordia.

Emilio J., sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

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La Parroquia de Santa María de Huéscar culminó las Solemnes Vísperas en honor al Santísimo Sacramento del Altar con una solemne procesión eucarística

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La Parroquia de Santa María de Huéscar culminó las Solemnes Vísperas en honor al Santísimo Sacramento del Altar con una solemne procesión eucarística

La Parroquia de Santa María de Huéscar concluyó el jueves 11 de junio las Solemnes Vísperas en honor al Santísimo Sacramento del Altar, celebradas desde el pasado domingo 7 de este mes y que han congregado cada tarde a numerosos fieles en torno a la adoración eucarística. La comunidad parroquial ha vivido así unos días de intensa oración y adoración, culminados con una manifestación pública de fe en torno al Santísimo Sacramento del Altar, centro de la vida cristiana.

Durante cinco días consecutivos, a las siete de la tarde, la comunidad parroquial se reunió para participar en estos cultos solemnes, desarrollados ante el Santísimo Sacramento expuesto. La oración, el canto litúrgico en latín, la adoración y la procesión claustral han marcado unos días caracterizados por la devoción y el recogimiento de los asistentes.
El colofón de las celebraciones tuvo lugar en la tarde del jueves 11 de junio, cuando, al finalizar el rezo de vísperas, Jesús Sacramentado, en la Torrecilla, procesionaba alrededor de la parroquia.
Las calles del recorrido fueron preparadas con hierbas aromáticas. El perfume del romero, el tomillo y otras plantas perfumó el itinerario procesional, contribuyendo a crear un ambiente de especial solemnidad. Durante el recorrido se volvieron a escuchar los villancicos compuestos por Juan María Guerrero de la Plaza, unas piezas profundamente arraigadas en la tradición religiosa oscense y que forman parte del patrimonio devocional de la parroquia.
Uno de los momentos más significativos se produjo en el interior del templo, cuando desde una de las bóvedas descendía una lluvia de pétalos sobre el paso de la custodia, un gesto cargado de simbolismo que quiso representar las oraciones y alabanzas dirigidas a Jesucristo Sacramentado.
Con esta solemne procesión concluyen unas jornadas que han vuelto a poner de manifiesto la profunda devoción eucarística de la comunidad de Santa María de Huéscar, fortaleciendo una tradición que sigue viva y que constituye una de las expresiones más significativas de la fe de los oscenses.
Parroquia de Santa María de Huéscar

 

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Huéneja acogió la jornada de convivencia de voluntarios con la misión en Honduras

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Huéneja acogió la jornada de convivencia de voluntarios con la misión en Honduras

El 13 de junio se celebró, un año más, una jornada de convivencia de voluntarios y colaboradores con Honduras en el área recreativa “Los Castaños”, de Huéneja, en la que estuvo presente el padre Patricio Larrosa, misionero en Honduras.

Patricio es parte del alma de ACOES, la ONG que articula esa colaboración, y de la misión que realiza en aquel país centroamericano, donde miles de niños encuentran acceso a la educación, alimentos y promoción sanitaria gracias a la labor de los colaboradores con ACOES. Así, puede salir de la pobreza y afrontar un futuro mejor.
Este año, el encuentro ha venido marcado, sin duda, por el nombramiento de Patricio como obispo de Danlí, en Honduras, el pasado 15 de mayo. Será consagrado como tal el 25 de julio, festividad del apóstol Santiago. Es una gran noticia para la Iglesia hondureña, para la misión en aquel país y, por supuesto, para el pueblo de Huéneja, que ha visto como, cuatro siglos después, un hijo del pueblo vuelve a ser nombrado obispo. El primero fue san Francisco Serrano, que también fue misionero, aunque en Asia.
En el encuentro de voluntarios y colaboradores con Honduras, se celebró la Santa Misa, que estuvo presidida por el padre Patricio Larrosa. Posteriormente, los asistentes compartieron una paella ofrecida por gentileza del Ayuntamiento de Huéneja.
El encuentro sirvió para fortalecer los lazos de amistad en un ambiente de convivencia y fraternidad, y para felicitar al padre Patricio por su nombramiento episcopal.

José Antonio Sánchez
Párroco de Orce y Galera

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La Delegación de Migraciones de Asidonia-Jerez destaca el testimonio de Blessing y las palabras del Papa León XIV en Canarias

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La Delegación de Migraciones de Asidonia-Jerez destaca el testimonio de Blessing y las palabras del Papa León XIV en Canarias

La última etapa de la Visita Apostólica del Papa León XIV a España ha estado marcada por una realidad que interpela profundamente a la Iglesia y a toda la sociedad: la inmigración. Desde las Islas Canarias, puerta de entrada para miles de personas que buscan una vida mejor en Europa, el Santo Padre ha querido poner rostro y voz al sufrimiento de quienes se ven obligados a abandonar su tierra, sus familias y, en muchas ocasiones, arriesgar su propia vida en el mar.

Desde la Delegación Diocesana de Migraciones de Asidonia-Jerez, encabezada por Mariló Martínez, se ha destacado especialmente el mensaje lanzado por el Papa durante su visita al Muelle de Arguineguín, uno de los lugares más significativos de la realidad migratoria que vive el archipiélago.

La delegada ha destacado de manera especial el testimonio de Blessing, una mujer nigeriana cuya historia estaba previsto que fuera presentada personalmente al Santo Padre, aunque finalmente no pudo hacerlo por razones de seguridad. Su relato, sin embargo, fue compartido durante el encuentro y dejó una profunda huella entre los asistentes.

Blessing narró cómo abandonó Nigeria buscando un futuro mejor para sus hijas, escapando de la pobreza extrema. En su camino fue víctima de las mafias de trata de personas, sometida a amenazas, explotación y prostitución forzada. Tras una dura travesía por el continente africano y una peligrosa travesía marítima hacia España, sufrió la separación de su hijo y vivió durante meses bajo el control de quienes la explotaban.

Su historia, marcada por el sufrimiento, encontró un punto de inflexión gracias a la intervención de las fuerzas de seguridad y al acompañamiento recibido posteriormente a través de la Iglesia. «Desde entonces, con la ayuda de la Iglesia a través de las trabajadoras sociales, la vida ha empezado a cambiar», relató con emoción.

Para la Delegación de Migraciones, este testimonio pone rostro a una realidad que con frecuencia queda reducida a cifras o titulares, recordando que detrás de cada embarcación que llega a nuestras costas existen personas concretas, familias, heridas, sueños y esperanzas.

Junto a este relato, Mariló Martínez ha querido subrayar especialmente unas palabras pronunciadas por el Papa León XIV durante su intervención en Arguineguín:

«La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios. Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego pasar de largo ante los cayucos y las pateras, pues de la oración brota todo servicio y a ella vuelve todo compromiso».

Según la Delegación Diocesana de Migraciones, estas palabras constituyen una llamada clara a toda la Iglesia para seguir construyendo una cultura del encuentro y de la acogida, entendiendo que la fe y la caridad son inseparables.

Asimismo, destacan que uno de los grandes frutos de esta etapa canaria de la visita ha sido hacer visible ante el mundo una realidad que muchas veces permanece oculta. El Papa ha querido situar en el centro de la atención pública el drama humano que viven miles de migrantes que llegan a las costas españolas buscando una oportunidad para rehacer sus vidas.

Finalmente, Mariló Martínez recuerda que el mensaje cristiano no termina en el sufrimiento ni en la denuncia de las injusticias. «El Papa ha mostrado una vez más que la tristeza no tiene la última palabra. La esperanza de Cristo es capaz de atravesar los corazones y abrir caminos nuevos para quienes han tenido que dejarlo todo. La Iglesia está llamada a acompañar, acoger y caminar junto a quienes llegan a una tierra que no es la suya, ayudándoles a descubrir que siempre existe la posibilidad de un futuro mejor».

De este modo, la Delegación de Migraciones de Asidonia-Jerez se une al mensaje del Santo Padre y renueva su compromiso de seguir trabajando por una sociedad más fraterna, donde la dignidad de toda persona sea reconocida y respetada.

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Monseñor Saiz Meneses ordena cinco nuevos presbíteros para la Archidiócesis de Sevilla

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Monseñor Saiz Meneses ordena cinco nuevos presbíteros para la Archidiócesis de Sevilla

El arzobispo de Sevilla pidió a los nuevos sacerdotes mirar al pueblo “con los ojos de Cristo” y situó el ministerio en la compasión del Buen Pastor

La Catedral de Sevilla acogió este sábado, 13 de junio, la ordenación presbiteral de Pablo Bernal, Pablo Noguera, Cristian Rodríguez, José Manuel Ruiz y José Alberto Torres, en el curso de una Eucaristía presidida por monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, a quien acompañaron el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León; monseñor José Rodríguez Carballo OFM, arzobispo de Mérida-Badajoz, y monseñor Roberto Octavio González Nieves OFM, arzobispo de San Juan de Puerto Rico. Junto a ellos concelebraron numerosos sacerdotes, ante una numerosa asamblea de familiares, amigos y fieles.

“Pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista”.

Tras la proclamación del Evangelio, los candidatos fueron llamados por su nombre y presentados al arzobispo, quien, atestiguada su idoneidad por el rector del Seminario metropolitano hispalense, Andrés Ybarra, los eligió para el orden de los presbíteros con el asentimiento de la asamblea. En la homilía, Monseñor Saiz Meneses subrayó que el sacerdocio nace en el corazón de Dios y no de un proyecto humano: “Es Dios quien llama, es Él quien consagra y envía”. Recordó a los ordenandos que la vida sacerdotal no se fundamenta en las propias fuerzas ni en las cualidades personales, sino en la fidelidad del Señor. Por eso —insistió— el sacerdote no se pertenece: ha sido configurado con Cristo y enviado por la Iglesia para servir, para “gastarse y desgastarse” y “vivir una entrega total” allí donde sea enviado.

Apoyándose en la primera carta de san Pedro (1 Pe 5, 2-3), el prelado hispalense trazó un retrato luminoso del sacerdote según el corazón de Cristo: “Pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista”. Y, siguiendo el ejemplo de Jesús, que “no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por la multitud” (Mc 10, 45), exhortó a los nuevos presbíteros a hacer del servicio a Dios y a los hermanos el eje central de su existencia, ofreciendo su vida en totalidad.

Partiendo del Evangelio, el arzobispo situó la fuente del sacerdocio ministerial en la compasión del Corazón de Cristo: “El sacerdote nace del amor compasivo de Jesús hacia su pueblo. No nace de una estrategia organizativa ni de una necesidad meramente funcional. Nace del amor del Buen Pastor, que no quiere dejar a su pueblo sin guía, sin alimento, sin perdón, sin verdad y sin Eucaristía”. Solo así —añadió— el sacerdote tiene “entrañas de padre, paciencia de pastor y disponibilidad de siervo”.

En esa línea, pidió a los ordenandos mirar con los ojos de Cristo “a los pobres, a los enfermos, a los ancianos, a los jóvenes, a las familias heridas, a los alejados, a los inmigrantes, a quienes llaman a la puerta de la Iglesia”, sin permitir que se endurezca el corazón. Esa mirada compasiva, marcada por el latido del Corazón de Cristo Buen Pastor, enlaza con las recientes palabras del Papa León en Las Palmas de Gran Canaria, quien, dirigiéndose a obispos, sacerdotes, diáconos y miembros de la vida consagrada, propuso como “pauta de navegación” abrazar la cruz de Cristo acompañando a “tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida” y cultivar una espiritualidad eucarística, “una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor”, que se manifiesta en la solidaridad, la acogida, la escucha, la cercanía y el cuidado de los más frágiles.

Tras la homilía, los elegidos manifestaron públicamente su disponibilidad para el ministerio —predicar el Evangelio, celebrar los sacramentos y vivir unidos a Cristo Sacerdote— y prometieron respeto y obediencia al arzobispo y a sus sucesores, poniendo sus manos entre las del prelado.

Postrados en tierra durante el canto de las letanías de los santos, los ordenandos imploraron la intercesión de toda la Iglesia. Llegó después el momento esencial del sacramento: la imposición de manos del arzobispo, en silencio, seguida por la de todos los presbíteros presentes, y la plegaria de ordenación, oración consagratoria que constituye a los elegidos en el orden sacerdotal.

Los ritos explicativos completaron la celebración: la imposición de la estola, al modo presbiteral, y la casulla, signos del nuevo ministerio; la unción de las manos con el santo crisma; la entrega del pan y del vino para la celebración eucarística; y el abrazo de paz del arzobispo, obispos y del presbiterio, que acogió fraternalmente a los nuevos sacerdotes.

La Eucaristía prosiguió con la primera concelebración de los recién ordenados junto al arzobispo y a todo el presbiterio hispalense. Encomendándolos a la intercesión de la Santísima Virgen de los Reyes, de los santos pastores hispalenses san Leandro y san Isidoro, y de san Juan de Ávila, patrono del clero secular español, Mons. Saiz Meneses los despidió con un triple deseo: “Sed santos. Sed fieles. Sed sacerdotes según el corazón de Cristo”. La comunidad diocesana da gracias a Dios por el don de estas cinco nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia que peregrina en Sevilla.

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Homilía íntegra de Monseñor Saiz Meneses en las Ordenaciones Sacerdotales

 

Primeras misas de los nuevos presbíteros

 Los cinco nuevos sacerdotes, celebrarán sus primeras misas a partir de mañana domingo, en sus templos y parroquias de referencia. A continuación se detalla el calendario de las Eucaristías que presidirán los recién ordenados.

  • José Manuel Ruiz: Parroquia Ntra. Sra. de la Granada (la Puebla del Río), domingo 14 de junio, 20:00 h.
  • Alberto Torres: parroquia Sta. Mª la Mayor (Pilas), miércoles 17 de junio, 20:30 h.
  • Pablo Noguera: Parroquia del Sagrario, jueves 18 de junio, 20:30 h.
  • Cristian Rodríguez: Casa Madre de la Compañía de la Cruz, viernes 19 de junio, 19:30 h.
  • Pablo Bernal: Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción (Albaida del Aljarafe), domingo 21 de junio, 20:00 h

 

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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses. Ordenaciones sacerdotales Sábado 13 de Junio de 2026

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Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses. Ordenaciones sacerdotales Sábado 13 de Junio de 2026

Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla,  

en la ordenación presbiteral de Pablo Bernal, Pablo Noguera, Cristian Rodríguez, José Manuel Ruiz y José Alberto Torres.

Santa Iglesia Catedral de Sevilla, 13 de junio de 2026.

  1. Hoy es un día grande para la Iglesia que peregrina en Sevilla. Es un día de acción de gracias, y de profunda esperanza. El Señor nos concede el don de cinco nuevos presbíteros. Hoy resuena en esta Catedral una palabra que atraviesa los siglos y llega hasta vosotros con una fuerza totalmente personal: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jr 1, 5). Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Hermanos en el episcopado, Consejo Episcopal, Cabildo de la Catedral, Rectores y formadores de nuestros Seminarios, presbíteros, diáconos, seminaristas; Franciscanos de Cruz Blanca y miembros de la vida consagrada, miembros del laicado, hermanos todos en el Señor. Queridos Pablo Bernal, Pablo Noguera, Cristian, José Manuel y José Alberto, que recibiréis la ordenación presbiteral. Saludo a vuestras familias, que os acompañan en un día tan señalado, las aquí presentes y las que siguen la celebración a través de los medios de comunicación.
  1. La primera lectura, tomada del profeta Jeremías, nos sitúa en el centro mismo del misterio de la vocación. No es el hombre quien toma la iniciativa. No somos nosotros quienes nos conferimos esta misión. No se trata de un proyecto profesional, ni una promoción humana, ni una elección nacida de la inclinación religiosa. El sacerdocio nace en el corazón de Dios. Es Dios quien llama, es Él quien consagra y envía. San Juan Pablo II, al comienzo de la exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, recoge precisamente esa promesa bíblica: «Os daré pastores según mi corazón» (n. 1). La Iglesia vive de esa promesa, y hoy la vemos cumplirse de nuevo ante nuestros ojos.
  1. El profeta Jeremías no responde con suficiencia. Responde con temor: «¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho» (Jr 1, 6). Esa palabra es también profundamente sacerdotal. El que ha comprendido algo del sacerdocio no puede acercarse con ligereza, ni autosuficiencia, ni vanidad. Solo puede hacerlo con humildad, con santo temblor y con confianza. El Señor no llama a los más capaces y seguros de sí mismos, sino a quienes están dispuestos a dejarse sostener por Él. Por eso le responde: «No digas: “Soy un muchacho”… adonde yo te envíe irás… no les tengas miedo… yo estoy contigo» (cf. Jr 1, 7-8). La vida sacerdotal no se fundamenta en nuestra fuerza o en nuestras cualidades, sino en la fidelidad del Señor.
  1. Queridos ordenandos, grabad en el alma desde hoy y para siempre que el sacerdote no se pertenece. Ha sido alcanzado por Cristo, configurado con Él y enviado por la Iglesia. El Concilio Vaticano II enseña que los presbíteros, por la sagrada ordenación y la misión recibida de los obispos, «son promovidos para servir a Cristo Maestro, Sacerdote y Rey» y participan de su ministerio para la edificación del Pueblo de Dios (Presbyterorum ordinis, 1). No seréis ordenados para vosotros mismos, sino para Cristo y para los hermanos. No seréis ordenados para llevar una vida cómoda, sino para gastaros y desgastaros. No seréis ordenados para ocupar puestos más o menos relevantes en apariencia, sino para vivir una entrega total allá donde seáis enviados. Cristo llenará vuestro corazón. Él dará plenitud a vuestra vida y os llenará de la verdadera alegría.
  1. El salmo responsorial ha puesto en nuestros labios la respuesta más justa: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación». Ésta es la verdad más profunda del sacerdote: un hombre agradecido. Un sacerdote triste suele ser, en el fondo, un sacerdote que ha olvidado el don recibido. Un sacerdote agradecido, en cambio, aunque experimente la fatiga, la soledad y la cruz, permanece interiormente firme, porque sabe de quién se ha fiado. Hoy vuestra primera actitud ha de ser ésta: dar gracias. Gracias al Señor, que os llamó; gracias a la Iglesia, que os ha acompañado; gracias a vuestras familias, formadores, comunidades y amigos, que han sido instrumentos de la gracia en vuestro camino.
  1. La segunda lectura, de la primera carta de san Pedro, pone delante de nosotros el estilo del ministerio. No basta con ser sacerdote; hay que vivir sacerdotalmente. San Pedro exhorta a los presbíteros a apacentar la grey de Dios «no a la fuerza, sino de buena gana; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño» (1 Pe 5, 2-3). Aquí aparece un retrato luminoso del sacerdote según el corazón de Cristo: pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista.
  1. Esta palabra apostólica tiene hoy una actualidad inmensa. La Iglesia no necesita sacerdotes instalados o mundanizados. Necesita sacerdotes que hagan de su existencia una ofrenda agradable al Padre, un don total de sí mismos a Dios y a los hermanos, siguiendo el ejemplo de Jesús, que «no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por la multitud» (Mc 10, 45). Los sacerdotes viven en medio de la sociedad haciendo del servicio a Dios y a los demás el eje central de su existencia, viven la actitud de servicio aceptando la voluntad de Dios, ofreciendo su vida en totalidad, gastándose y desgastándose por los hermanos, especialmente por los más pobres y pequeños.
  1. El Evangelio corona la liturgia de la Palabra con una imagen conmovedora de Jesús: «Recorría todas las ciudades y aldeas… viendo a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9, 35-36). Aquí está la fuente del sacerdocio ministerial: la compasión del Corazón de Cristo. El sacerdote nace del amor compasivo de Jesús hacia su pueblo. No nace de una estrategia organizativa ni de una necesidad meramente funcional. Nace del amor del Buen Pastor, que no quiere dejar a su pueblo sin guía, sin alimento, sin perdón, sin verdad y sin Eucaristía.
  1. Por eso, queridos hijos, vuestro sacerdocio deberá tener siempre este mismo latido: mirar al pueblo con los ojos de Cristo. Mirar a los pobres con los ojos de Cristo. Mirar a los enfermos, a los ancianos, a los jóvenes, a las familias heridas, a los alejados, a los inmigrantes, a quienes llaman a la puerta de la Iglesia, con los ojos de Cristo. Si un día perdierais la compasión pastoral, comenzaríais a vaciar por dentro vuestro ministerio. El sacerdote no puede permitir que se endurezca su corazón. Debe tener entrañas de padre, paciencia de pastor y disponibilidad de siervo.
  1. El pasado jueves, en la Catedral de Santa Ana, de Las Palmas de Gran Canaria, dirigiéndose a obispos, sacerdotes, diáconos, y miembros de la vida consagrada, el Santo Padre León recomendó como “pauta de navegación” abrazar la cruz de Cristo acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida; también cultivar una espiritualidad eucarística, «una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor», que se manifiesta en la solidaridad cristiana, porque la unión con Cristo y con los hermanos es inseparable, y se manifiesta en la acogida, en la escucha, en la cercanía y en el cuidado de los más frágiles.
  1. Queridos Pablo, Cristian, Pablo, José Manuel y José Alberto: a partir de hoy seréis hombres de la Palabra, del altar y del perdón sacramental. Predicad con fidelidad, celebrad con unción, confesad con misericordia. No rebajéis nunca el Evangelio, no os canséis nunca de administrar la gracia de Dios. Sed sacerdotes enamorados de la Eucaristía, que ha de ser el centro de vuestra jornada, la fuente de vuestra caridad pastoral y la escuela cotidiana de vuestra entrega. Sed sacerdotes de oración, de comunión, profundamente unidos a vuestro obispo, al presbiterio diocesano y a la Iglesia entera. Ahí está vuestra fecundidad.
  1. Sed cercanos al pueblo santo de Dios. Id al encuentro, escuchad, acompañad, consolad. Corregid cuando sea necesario, pero hacedlo con caridad y con verdad. Que la gente perciba en vosotros no una autoridad fría, sino una paternidad espiritual limpia, serena y fuerte. Y cuando lleguen las pruebas —porque llegarán— no olvidéis que el Señor toca también hoy vuestros labios, como tocó los de Jeremías. Él pondrá en vuestra boca su palabra, sostendrá vuestra pobreza, suplirá vuestra insuficiencia, os llenará de fuerza y esperanza.
  1. Pidamos a la Santísima Virgen María, Virgen de los Reyes, Madre de la Iglesia y Madre de los sacerdotes, que os cubra con su manto. Que ella os enseñe la obediencia de la fe, la humildad del servicio y la perseverancia junto a la cruz. Y que san Leandro, san Isidoro, san Juan de Ávila y tantos santos pastores intercedan por vosotros. Queridos hijos: hoy la Iglesia de Sevilla os recibe con alegría. Cristo os llama amigos y os constituye pastores. Sed santos. Sed fieles. Sed sacerdotes según el corazón de Cristo. Así sea.

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‘Razones para la esperanza’, carta dominical del arzobispo de Sevilla (14-06-2026)

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‘Razones para la esperanza’, carta dominical del arzobispo de Sevilla (14-06-2026)

Una semana más, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, publica su carta dominical dirigida a todos los diocesanos.

En esta ocasión se centra en el acontecimiento que vivirá esta mañana la Iglesia de Sevilla: la ordenación sacerdotal de cinco hombres que han dicho sí a la llamada de Dios. «Su ordenación es una razón poderosa para la esperanza. En tiempos en los que no faltan cansancios, incertidumbres y dificultades pastorales, Dios continúa llamando a jóvenes que entregan su vida entera a Cristo, al Evangelio y al Pueblo santo de Dios», asegura el arzobispo.

En relación a la Pastoral Vocacional, monseñor Saiz insiste en que «las vocaciones sacerdotales nacen ordinariamente en familias cristianas, parroquias vivas, comunidades orantes, colegios católicos, movimientos y hermandades donde se habla de Dios con naturalidad y se vive la fe con coherencia», por eso insta a rezar por los sacerdotes, acompañarlas con afecto, ayudarlos «con lealtad» y no posponer «proponer a los jóvenes la belleza de una vida entregada al Señor».

Puede leer la carta completa aquí

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León XIV preside la última Misa de su viaje en el puerto de Santa Cruz de Tenerife: “Gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo”

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León XIV preside la última Misa de su viaje en el puerto de Santa Cruz de Tenerife: “Gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo”

 

Tenerife, 12 de junio de 2026.- El papa León XIV celebró al mediodía la Santa Misa en la dársena del puerto de Santa Cruz de Tenerife, último gran acto de su visita a España. La liturgia se desarrolló con el Atlántico como telón de fondo y la ciudad al frente, en un escenario cargado de simbolismo pensado para recordar la belleza del océano y la dureza de la ruta migratoria atlántica.

Durante la homilía, León XIV ha resaltado: “gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas. (…) Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia.”

El Santo Padre llegó a Santa Cruz procedente de Gran Canaria a primera hora de la mañana y, tras visitar el centro de acogida de Las Raíces y participar en un encuentro sobre integración en la Plaza del Cristo de La Laguna, se trasladó al puerto para la celebración.  

Antes de la Misa recorrió en papamóvil parte del recinto portuario y saludó a los miles de fieles congregados. El altar estaba presidido por el Cristo de La Laguna y la patrona de las Islas Canarias, la Virgen de Candelaria, devociones que rara vez se exhiben juntas. Uno de los elementos más significativos del escenario fueron tres cayucos situados junto al área litúrgica, como recuerdo de las miles de personas que han llegado a Canarias atravesando una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Su presencia silenciosa acompañó toda la celebración.

Valorar a cada persona

León XIV ha recordado unas palabras de su antecesor el Papa Francisco: «Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor (…)  Quienes disfrutan más son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, saben gozar con lo más simple»

“Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo. ¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio”, ha destacado el Papa.

León XIV ha expresado: “frente a quien especula con la desesperación, como cristianos no sólo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos”.

La celebración transcurrió en un ambiente de oración, alegría y emoción compartida. Al finalizar la Eucaristía, León XIV impartió la bendición final y saludó por última vez a los asistentes antes de dirigirse al aeropuerto de Tenerife Norte, desde donde emprenderá su regreso a Roma.

www.conelpapa.es

 

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El Papa León XIV se encuentra con migrantes: “El amor de Dios no conoce fronteras”

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El Papa León XIV se encuentra con migrantes: “El amor de Dios no conoce fronteras”

 

TENERIFE, 12 de junio de 2026. El Papa León XIV visitó este viernes el Dispositivo de Acogida Humanitaria de Emergencia ‘Las Raíces’ para encontrarse con las personas migrantes. El Santo Padre ha podido conocer de primera mano la labor que desarrollan quienes trabajan diariamente en su atención. Este centro, de titularidad estatal gestionado por la asociación Accem, ha acogido desde su apertura en 2021 a más de 54.000 personas.

En sus palabras, el Santo Padre se ha dirigido a los presentes en francés, la lengua materna de muchos de los presentes. León XIV ha hecho referencia al Papa Francisco “que tanto anheló estar con ustedes”, a quien le gustaba utilizar la imagen de las raíces para “indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor. Porque el que confía en el Señor es como un árbol plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor, para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida”.

El acto presentado por Monseñor Eloy Santiago, quien destacó que las islas le reciben “con el corazón abierto y agradecido”, esperando sus “iluminantes y esperanzadoras palabras”. Por su parte, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha resaltado que “todos somos nuevos en algún lugar en un momento de la vida, todos hemos necesitado que alguien nos tendiera la mano” y ha hecho referencia a los “millones de españoles que tuvieron que marcharse fuera de nuestro país”.

Asimismo, intervino el director del centro quien explicó que ‘Las Raíces’ es “un espacio donde confluyen trayectorias vitales complejas y donde ofrecemos, desde lo institucional y lo humano, una primera oportunidad. Su visita hoy supone un reconocimiento a quienes llegan buscando un futuro mejor, al esfuerzo de las instituciones públicas y al compromiso de los profesionales que hacen posible este trabajo”.

El acto contó con la intervención de dos personas migrantes, de África subsahariana. Theodor dio las gracias al Papa por “recordar al mundo que todos somos personas. Hoy queremos decirle, con mucho respeto, que rezamos por usted y que agradecemos su corazón cercano”. Bousso, resaltó que los migrantes vienen “de países donde la pobreza, la violencia, la guerra, la persecución y la falta de oportunidades nos obligaron a partir. Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia” y agradeció al Santo Padre su visita: “su presencia hoy en Canarias representa una luz para quienes muchas veces no tenemos voz”.

Al terminar, León XIV saludó a muchos de los presentes, recorrió las instalaciones y visitó las carpas que forman parte del dispositivo.

Amor infinito de Dios por cada ser humano

El Papa León XIV ha subrayado que esta visita coincide con la celebración de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que es “para los cristianos el amor misericordioso e infinito de Dios por cada ser humano. “En este marco, es providencial que podamos encontrarnos, vernos y sobre todo saber que, más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad”.

“Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor”, ha subrayado el Santo Padre.

El Papa ha hecho referencia a dos santos canarios, el santo Hermano Pedro y san José de Anchieta, quienes “motivados por ese amor de Dios, partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros. Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad. En aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía”.

Todos somos migrantes

“Les invito también a ustedes a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas, y a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda. Este intercambio hemos de vivirlo también con responsabilidad, pensando en el futuro de las generaciones venideras, a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos”, ha resaltado León XIV.

El Papa ha recordado: “todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno. En este sentido, agradezco la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta, que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas”.

Por último, se ha despedido, de forma entrañable: “queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones. Que Dios les bendiga, que bendiga a sus familias y a todos los que les hacen el bien. Y que la Bienaventurada Virgen María, Consuelo de los migrantes, les acompañe y auxilie siempre con su protección maternal.”

www.conelpapa.es

Fotografía: Bernabé Villalba

 

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