La Fuensanta lleva agua a Honduras Destacado

Mons. Novatus Rugambwa narró, durante la homilía del día de la Romería, el milagro que, por intercesión de la patrona de Murcia, se realizó en Honduras.

La Virgen de la Fuensanta regresó ayer a su santuario en Algezares. Antes del amanecer, la Catedral ya estaba llena de fieles que venían a despedir a la patrona de Murcia en su vuelta al monte. A las 7:00 horas daba comienzo la misa presidida por el nuncio de Su Santidad el Papa Francisco en Honduras, Mons. Novatus Rugambwa; junto al Obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes; y el Arzobispo Emérito de Burgos y administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo, Mons. Francisco Gil.

En su homilía, Mons. Rugambwa confesó haber cumplido un sueño al presentarse “ante el hermoso rostro de la Virgen de la Fuensanta para darle gracias con emoción por los abundantes dones que ha sembrado en la vida de la Iglesia murciana, cuyos frutos se han extendido al mundo entero”. Y es que, hace unos meses y a través de misioneros murcianos, el nuncio presenció “un milagro que por intercesión de la Virgen de la Fuensanta se manifestó en Honduras”. En el mes de mayo, tras un fuerte periodo de sequía, decidieron construir un pozo. Tras varios intentos fallidos, un sacerdote murciano llevó una pequeña imagen de la patrona de Murcia al área de la excavación. “Allí le rezamos con fervor invocando que nos concediera el don del agua para saciar nuestra sed. ¿Y qué diréis que pasó? Que al perforar el lugar surgió un inmenso manantial de agua pura y cristalina con un caudal de más de 70 litros por minuto. Todos quedamos sobrecogidos dando gracias a la Santísima Virgen de la Fuensanta, que una vez más, no defraudó a sus hijos más pobres”. El pozo se ha bautizado como ‘Pozo de la Virgen de la Fuensanta’.

Mons. Rugambwa aprovechó para agradecer al Obispo de Cartagena el testimonio de fe de los misioneros murcianos “cuya contribución a la evangelización y acción caritativa en Honduras sigue siendo un referente privilegiado para toda la Nación”. Concluyó su homilía invitando a gritar a los presentes “¡Viva la Virgen de la Fuensanta!”.

Tras la Eucaristía, a las 8:10 horas y sonando el himno de España, ‘La Morenica’ atravesaba la puerta de la Catedral a hombros de sus caballeros y rodeada por miles de devotos que llenaban la plaza del Cardenal Belluga. En un día nublado, la lluvia respetó en el recorrido hacia el monte, durante el que se hicieron varias paradas de despedida, como ante la Virgen de los Peligros y la iglesia del Carmen, entre otras, y también en los altares y balcones desde los que le tiraron pétalos de flores a lo largo del trayecto.

El Obispo de Cartagena expresaba su emoción al ver “la cantidad de gente que viene con una expectativa, cada uno la suya, con sus necesidades, sus problemas, sus dificultades, pero todos con una alegría impresionante”. Por su parte, ante la multitud de fieles que acompañaron a la Madre de Murcia, el nuncio de Honduras se mostraba “feliz, impresionado y lleno de emoción porque es la primera vez que veo una manifestación de este tipo”. Según cálculos de la Policía Local, alrededor de 800.000 peregrinos acompañaron a la Fuensanta en su trayecto hasta su Santuario, que en esta ocasión lució un manto rojo brocado en oro, regalo en los años noventa de Manuel Ramón García-Garre, presidente de la Real Hermandad de Caballeros de María Santísima de la Fuensanta.