“Allí, donde no hay nada, encontré todo”

Matilde Sánchez Ruz ha encontrado la paz en África, último de sus destinos como optometrista de la Fundación La Arruzafa. Ha podido ratificar allí su idea sobre cómo el consumismo que nos rodea nos oculta “aquello que es lo realmente importante: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Este es el mayor reto que se plantea cada día.

¿Cómo es el trabajo que realiza en África la Fundación Arruzafa?

La Fundación La Arruzafa es una organización sin ánimo de lucro promovida y gestionada por profesionales del Hospital La Arruzafa. Entre sus objetivos, están la promoción de la salud oftalmológica, la investigación y la docencia. Fue creada en 2005 y hasta la fecha ha conseguido atender a 36.369 pacientes, si incluimos a las personas atendidas en los proyectos internacionales y nacionales. A día de hoy, se han llevado a cabo 36 expediciones a países tales como Benín, Madagascar, Guinea Ecuatorial, Tanzania o el Sahara. Nuestra fundación ha realizado 2.136 intervenciones quirúrgicas; se han entregado un total de 24.648 gafas; del total, 12.366 gafas graduadas, 11.418 de sol y 864 de graduaciones especiales. Asimismo, en el Hospital La Arruzafa se ha atendido en consulta a 4.735 personas con escasos recursos que presentaban patologías complicadas, interviniendo de manera quirúrgica a otras 94 personas. Del total de misiones llevadas a cabo, se ha evacuado a 31 pacientes procedentes de los países antes citados. En cuanto a las campañas preventivas, de carácter locales, se ha atendido a un total de 2.281 personas.


¿Cómo decidió involucrarse en esta misión para corregir los problemas de visión de la población?

A veces, simplemente hay que dejarse llevar, no tienes que buscar nada. Tengo la gran suerte, de no sólo ser socia de la fundación, si no de poder colaborar activamente en ella. En mi caso, la fundación es algo tangible, porque ocupa un importante lugar dentro de la empresa para la que trabajo. Puedo ver compañeros que trabajan en ella cada día, otros que marchan de viaje y otros que regresan. Unas veces eres tú la que dices adiós desde España y otras veces te toca a ti decir adiós a los tuyos.

Vengo completamente Enamorada de Nikki, parte de mi corazón se quedó allí. Me avisaron antes de ir: “allí no hay nada que ver”, y es cierto que no hay los espectaculares parques naturales de Tanzania, ni está la singular y extraordinaria selva de Madagascar, pero para mi sorpresa es donde yo más he encontrado. Después de semanas en España no consigo despegarme del recuerdo de sus gentes, tan amables y generosas, su paz, su olor. Es el África más pura que he conocido. No hay fotos, ni por más que intente, palabras que puedan explicar lo que mi corazón siente. Dios está mucho más cerca de allí que de aquí. ¿Paz?, ahora sé lo que significa… ¿Alguna vez has deseado que se pare el tiempo? Pienso que allí sucede.


¿A quiénes encuentra como colaboradores en aquel país?

Fundación La Arruzafa, dada su amplia experiencia en este tipo de misiones en África, tiene desarrollados una serie de convenios con entidades u organizaciones en los países donde ser lleva a cabo el voluntariado. En Benín es con la organización Fundebe, de inspiración cristiana y en colaboración con la Iglesia Católica, apuesta por la promoción de la educación en países africanos.


¿Qué experiencia le ha resultado más impactante?

Cuando leo experiencias de otras personas que visitan en estos países, la principal frase que más se repite es “que no valoramos lo que tenemos”. En este caso, a mí me ha ocurrido justo lo contrario, no me he dado cuenta de cuánto le falta a ellos, si no de cuanto nos sobra a nosotros. Me han faltado muchas cosas, pero no he echado de menos ninguna, salir de nuestra zona de confort a veces es necesario. Lo más impactante ha sido realmente lo más sencillo, cuestionarme realmente ¿qué da la felicidad?, ¿son ellos más felices que nosotros?, ¿qué tipo de carencias son más importantes? Allí, donde no hay nada, encontré todo. Al salir de allí, no podía parar de llorar. Sentí miedo por el hecho de pensar que tenía otra vez que enchufarme otra vez a mi vida de aquí.


¿Cómo recibe la población esta ayuda?

Me gustaría destacar, que son los socios la base donde se asienta todo. Hacen que estos proyectos salgan adelante, por eso, animo a toda aquella persona interesada a que forme parte, a que se haga socio de La Fundación la Arruzafa o a que apadrine a un niño de la Fundación Fundebe. Cinco, diez, quince euros al mes, lo que cada uno pueda. ¿Sabes cuánto vale la sensación de levantarte cada día sabiendo que un niño está caminando hacia colegio gracias a ti y además que puede ver perfectamente la pizarra gracias a las preciosas gafas que tú has ayudado a que tenga? Hazte Socio. Es sencillo.


En su opinión, ¿Cuál es el mayor impedimento que encuentran las personas en su desarrollo, más allá de la pobreza?

Dar las cosas hechas, al final no nos lleva a nada, por eso hay que trabajar en proyectos que den un paso más y ayuden también a enseñar. Por eso, el principal y más importante proyecto creo que es la formación, tanto oftalmológica por parte de la Fundación La Arruzafa a los médicos nativos y la formación educativa desde la niñez que realiza Fundebe.