“Estamos llamados a cuidar la vida con amor, sobre todo la de los más necesitados por tener una vida más vulnerable, débil o marginada”

José Antonio García Morales, delegado diocesano para la Familia.

¿Cuál es el sentido de la campaña de este año?

El amor cuida la vida es el lema con el que se celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Jornada por la Vida. Es como una forma de decir que debemos ser conscientes de que el amor se manifiesta, se expresa, más con las obras que con las palabras. Es también como una llamada a la coherencia: que las palabras se traduzcan en obras. Coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. En esta jornada por la vida, estamos llamados a cuidar la vida con amor pero, sobre todo, la vida de los más pequeños, es decir, de los más necesitados por tener una vida más vulnerable, débil o marginada… la vida de los que están por nacer, la vida de los ancianos, la vida de los enfermos.


Estamos llamados a amar con obras, tal y como hizo Jesucristo…

Si decimos que somos cristianos y lo somos, no puede ser de otra manera. Jesús pasó por el mundo haciendo el bien. Nosotros tenemos que hacer lo mismo. Pero es que, además, también debemos hacerlo en cumplimiento del mandamiento que nos dio en la noche en que iba a ser entregado: que nos amemos como Él nos amó. El Mensaje de Cuaresma del Obispo conecta con la sugerencia realizada a principios de curso del encuentro de las familias en la Eucaristía.


¿Cómo se está trabajando este reto en la delegación?

Pues sí. Es una idea latente desde el inicio de curso: la Parroquia, familia de familias. Así rezaba en la Carta Pastoral de nuestro Obispo para este Curso y es el principal objetivo de la Delegación también para este año: Integración de las familias en la Parroquia. Entendemos que los distintos acontecimientos que jalonan la vida familiar propician la creación de espacios de encuentro y participación de las familias en la Parroquia. Muy especialmente, estamos convencidos de que la Catequesis de Iniciación Cristiana es espacio ideal para el acompañamiento. Acoger, proponer y acompañar y, a partir de ahí, que las familias se impliquen y se integren en la Parroquia. Después, esta experiencia nos llevará a descubrir que, ciertamente, los cristianos sin el domingo no podemos vivir. “No sin el domingo”


¿Cómo traduce ese amor la Delegación para la Familia?

La mayor expresión del amor es el servicio. Entonces es fácil descubrir dónde y cómo desarrollamos este aspecto de nuestra acción pastoral: en el Servicio de Orientación Familiar, donde prestamos atención, orientación, asesoramiento y asistencia… a cuantas familias lo solicitan para resolver cualquier situación de ruptura, de crisis o dificultad.


Justo después de Semana Santa se celebrará la Pascua de la Familia. ¿Qué significa esta celebración?

Sin lugar a dudas, se trata de un día especialmente entrañable dentro de la programación de la Delegación para la Familia. Siempre el Domingo III de Pascua, pero este año, por cuestión de agenda del Obispo, será el sábado, 27 de abril, dentro de la Octava de Pascua.Lo que hacemos es muy sencillo, pero muy grande. Nada más y nada menos que lo mismo que hicieron los apóstoles y los primeros discípulos: celebramos todos unidos, junto a María, la alegría de la Resurrección. Este año, será en la Ermita de Nª Sª de los Remedios de Aljaraque.

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