“Como cristianos debemos discernir entre los partidos que ponen a la persona en el centro de sus políticas”

Un año más, seguimos hablando de trabajo digno y decente. ¿Cómo se emplea la HOAC en hacer esos conceptos visibles y concretos?


La Hoac (Hermandad Obrera de Acción Católica) enmarcada en la Pastoral Obrera, cuya misión es la evangelización del Mundo Obrero, llevando la voz del Mundo Obrero a la Iglesia y la voz de la Iglesia al Mundo Obrero. Por lo cual, el compromiso de nuestros militantes lo desarrollamos en las distintas organizaciones del Mundo Obrero que luchan por la dignidad del trabajo. Para la HOAC es muy importante trabajar este compromiso desde 4 claves: Denuncia, Acompañamiento, Testimonio y Compromiso. Desde 2015, pertenecemos a la Plataforma “Iglesia por el Trabajo Decente” junto a Confer, Cáritas y Delegación de Apostolado Seglar, cuya misión es unir voces y fuerzas creando un espacio de coordinación, favoreciendo dinámicas de sensibilización, visibilización y denuncia sobre una cuestión central en la sociedad y esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y anunciar el concepto de trabajo decente «hacia el interior de nuestras organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad». Todos los años, junto a otras organizaciones del mundo Obrero y Eclesiales, organizamos actividades alrededor de fechas concretas como el 7 de Octubre (Día del Trabajo Decente) 8 de Marzo (Día de la Mujer Trabajadora), 1 de Mayo (Día del trabajo) y en torno al Día de la HOAC, abordamos aspectos concretos de la realidad del mundo obrero, participando en concentraciones, manifestaciones, centros de interés, difundiendo a través de las redes sociales.

La brecha que presenta Huelva respecto a otras ciudades españolas en diversos aspectos, como las infraestructuras, ¿existe también en lo que se refiere a condiciones laborales?
Sí. Las condiciones de trabajo que afectan a las personas en nuestra provincia son sustancialmente peores que las del resto del país. El 3,64% de los parados de nuestra provincia vive en paro cronificado (más de 4 años inscritas como demandantes) y el 29% de las personas demandantes de empleo no percibe ninguna ayuda, subsidio o prestación. El 55 % de trabajadores en Huelva, estaba por debajo del SMI cuando era de 742€ y un dato muy sangrante es que el 98% de la contratación es temporal, afectando especialmente a las personas jóvenes. Huelva tiene el segundo salario medio más bajo de España (solo nos gana Jaén) con un salario de 12.700€ anuales. La mujer onubense es la peor pagada de España con 10.200€, la brecha se sitúa en un 33%, es decir, 5.000€, menos de diferencia. Con respecto a las jornadas parciales el 25% recae sobre las mujeres y de ese porcentaje el 70% lo hace en contra de su voluntad. Huelva es la segunda provincia andaluza con peores datos de siniestralidad laboral, con un total de 12 trabajadores fallecidos y 71 accidentes laborales muy graves. Así es imposible que se puedan llevar a cabo proyectos de vida, y con ello, que las familias y las personas vivan con dignidad. Sin hablar de las dificultades de vivienda, educación, salud, cultura, que conllevan estas condiciones de vida a las que el mundo obrero de Huelva se enfrenta y vive por la falta de ese trabajo digno.

¿Por qué la Iglesia debe abogar por un trabajo digno?
Como dice el Papa Francisco “…El trabajo es principio y fin de toda actividad humana…” e igualmente como señaló Juan Pablo II en Laborem Exercens, 6.” El trabajo está en función de la persona y no la persona en función del trabajo”. Afirmamos que el trabajo es esencial en la vida de las personas, porque ayuda a construir nuestra humanidad y entendemos que a través de él potenciamos, desarrollamos y expandimos nuestras capacidades y cualidades. Es necesario repensar el sentido del trabajo, de la economía y de la empresa, devaluadas en nuestra sociedad.

A las puertas de las elecciones, ¿cuáles son las políticas de empleo que debemos reclamar con más urgencia los cristianos?
Como cristianos debemos exigir a las personas que desempeñan cargos políticos, gobernantes y poderes económicos, unos derechos para la construcción de una sociedad cuyo sentido y función sirvan al bien común, reivindicando una economía al servicio de las personas y no al revés. Por un trabajo estable y con derechos; por un trabajo que nos saque de la pobreza; por un trabajo que haga que permita la conciliación de la vida familiar y su tarea educadora; por un trabajo que iguale las condiciones de hombres y mujeres; por un trabajo que posibilite la integración de los inmigrantes. Por lo tanto, y desde estas claves, como cristianos debemos hacer una lectura a la luz de la doctrina social de la iglesia, de todos los programas que cada partido político que se presenta a estas elecciones generales viendo cuales son los que ponen a las personas, especialmente a los más empobrecidos en el centro de su actividad política.

Mujeres, personas migrantes, flexibilidad, conciliación, familia… son conceptos del argumentario de la HOAC, ¿Sería una utopía pensar que algún día dejáramos de hablar de esto?
Los cristianos/as no podemos ni debemos renunciar a la construcción del Reino de Dios. Tenemos la responsabilidad de dar testimonio y de comprometernos en la búsqueda de un mundo más justo, más solidario, buscando la dignidad de las personas como hijas de Dios. Donde se dé una realidad de injusticia de opresión, de explotación, de falta de acogida, racismo y xenofobia, los/as cristianos debemos alzar nuestra voz denunciando los hechos, acompañando a las personas, dando testimonio y comprometiéndonos con esas causas, que son las causas de los más empobrecidos porque humanizando nos humanizamos y porque creemos firmemente que otro mundo es posible.

Manifiesto Día Internacional del Trabajo