El Obispo preside la Eucaristía en la Jornada de Manos Unidas

El pasado domingo, 10 de febrero, se celebraba la Jornada Nacional de Manos Unidas. En concreto este año se celebra la 60ª Campaña contra el Hambre, bajo el lema “La mujer del siglo XXI, ni independiente, ni segura, ni con voz”.


Precisamente, con una Eucaristía, en la S. I. Catedral de Jaén, daba comienzo esta campaña que se prolongará a lo largo de todo el año. Se pretende que, gracias a la generosidad de los jiennenses, Manos Unidas aporte más de 361.000 euros con los que se desarrollen diversos proyectos en países como Camboya, Mauritania, Sierra Leona, Haití o Benín.
La Santa Misa, que comenzaba a las 12 horas, estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, y concelebrada por el Vicario General y Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas; y el Canónigo D. Emilio Samaniego.
En su homilía Don Amadeo quiso hacer referencia a la Misión diocesana y recordó que todos podemos anunciar a Jesucristo. “Estamos en una Iglesia diocesana en Misión y muchos de vosotros habréis sido llamados a anunciar a Jesucristo en este mundo, en este tiempo y en este momento, tan necesarios”. “Todos podemos anunciar, en su nombre, el Evangelio. Todos podemos y debemos hacerlo”.
Asimismo, el Prelado continuó recordando que ese día se celebraba la Jornada Nacional de Manos Unida. “Hoy estamos celebrando una jornada muy especial, abierta a toda la sociedad española. Una jornada que promueve una asociación de la Iglesia Católica, Manos Unidas”. E insistió en que “hay una labor muy importante que hacer en el mundo: la promoción y el desarrollo de la persona, con una mirada, muy especial, a las zonas con menor desarrollo en el mundo. Y esto también es misión”. “Y poner el corazón en los proyectos que nos están ofreciendo estos días, desde Manos Unidas, también es misión. Una misión muy importante”.
Además, Don Amadeo hizo hincapié en la generosidad de los fieles diocesanos que, cada año, colaboran con Manos Unidas. “Nuestra Diócesis es extraordinariamente generosa. Se trabaja muy bien en las parroquias, en los colegios, participan muchos particulares… y se reciben, afortunadamente, muchas donaciones. La colecta de Manos Unidas suele ser muy generosa”. “Pues seamos este año muy generosos también, pero, sobre todo, seamos muy sensibles”, puntualizaba.
Finalmente, hacía alusión a la carta pastoral que escribía con motivo de la campaña: “en el 60 aniversario de la misión de Manos Unidas, hacen una profunda confesión y nos piden a todos que nos adhiramos: CREEMOS EN LA IGUALDAD Y DIGNIDAD DE LAS PERSONAS. Lo hacen con un tono femenino, como corresponde a la necesidad y a la novedad del momento. En su cartel, aparece una mujer india, por algo será, pero que muy bien podría representar a la mujer en cualquier lugar del mundo, que ilustra un gran lema: LA MUJER DEL SIGLO XXI ni independiente, ni segura, ni con voz. Son tres negaciones que provocan. Las cosas van cambiando, pero este siglo que pretende ser el definitivo para tantas lacras sociales, también las está poniendo de relieve con más claridad que nunca. Es un lema para pensar, es un lema para cambiar, es un lema para respetar el plan de Dios sobre los humanos, a los que creó hombre y mujer, iguales en derecho y dignidad. La Biblia presenta al hombre y a la mujer como compañeros iguales ante Dios (cf. Gn 5,2)”.
Y concluyó: “Sirvamos cada uno de nosotros a esta sensibilidad nueva, promoviendo - desde nuestra conciencia, nuestra acción, nuestra mentalidad y nuestra vida- un cambio social profundo, en favor de los más débiles”.

Las voluntarias de Manos Unidas fueron las encargadas de las lecturas, de la oración de los fieles, de las ofrendas y de la colecta. Igualmente, en todas las parroquias de la Diócesis la colecta, fue destinada, también, a esta ONG de la Iglesia.
Ya en la Sacristía, tras la celebración, las miembros de la Delegación de Manos Unidas pudieron departir con el Obispo y posar junto a él.

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