La Pastoral Penitenciaria peregrina, junto a la Cofradía de Virgen de la Cabeza de Marmolejo, al Cerro del Cabezo

Habíamos llamado a las puertas de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Marmolejo para que entrara un grupo de internos y con ellos hiciéramos la peregrinación al Santuario de la Virgen y la Cofradía nos abrió sus puertas y corazones de par en par.


Por fin llegó la fecha de la peregrinación, como estaba anunciado, el 8 y 9 de marzo, viernes y sábado. La mañana del viernes, a las 9’00 salíamos hacia Marmolejo, donde nos estaba esperando la Cofradía para desayunar los churros con chocolate, café, tostadas, zumos… todo lo que queríamos; de aquí pasamos a visitar la ermita de la Virgen en el pueblo.
En autobús subimos hasta la encrucijada de La Aliseda, antes de iniciar el camino el Delegado Diocesano de Peregrinaciones, don Miguel Ángel Solas, nos impuso la Cruz de la Misión en Jaén; seguimos el camino de Collado del Espinarejo, Fuente la Nava, Cerro Pedernales, Casilla Flores. Por el camino paramos para el bautizo de todos con nombre romero por parte de la Presidenta, Juani; otra parada fue para tomar unos bocadillos.
El cansancio de la subida fue premiado con la visión del arco de La Calzada, arriba nos esperaba el P. Pascual, Rector del Santuario, para introducirnos hasta el camarín de la Virgen. Hasta aquí la dureza del camino se había hecho suave por el cariño con que nos habían tratado todas las personas que nos iban recibiendo. ¡Cuánto amor fluía del corazón de la Virgen de la Cabeza! Nosotros habíamos bebido ese amor de las manos de tantos cristianos que estaban haciendo posible nuestro caminar.
Después de saludar a la Virgen bajamos a la casa de la Cofradía, todo estaba preparado para que nos instaláramos, mientras nos duchamos con agua caliente, ellos nos preparaban la cena calentita y abundante.
Al terminar de la cena, volvimos por La Calzada al Santuario, allí, entre el camarín y la reja, nosotros solos envueltos por la fe y la emoción fuimos rezando por las intenciones que cada uno presentaba. Fue un momento intenso de fraternidad, cada uno rezando por las personas que los otros presentaban.
De regreso a la casa de la Cofradía, en torno a la lumbre, tuvimos la tertulia compartiendo las impresiones que llevábamos dentro; y después ¡A LA CAMA! Unos durmieron más, otros menos y otros casi nada o nada.
El sábado, después del desayuno superabundante, estuvo ocupado por la misa, a las once de la mañana presidida por el Capellán del Centro Penitenciario, José González. Terminada la misa seguimos con la visita al museo y lugares sagrados
La peregrinación no terminó con la comida del domingo, sino que continuamos con una simpática puesta en común de lo vivido por cada uno
“Cansados, pero contentos” a las cinco de la tarde volvíamos a nuestras casas y a la prisión.

¡VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA!
Pastoral Penitenciaria