El 80% de los deportistas de élite tiene problemas para conciliar el sueño antes de una competición.

Los estudios demuestran que dormir menos de 6 horas por noche durante más de 4 noches seguidas, afecta significativamente el estado de ánimo y se incrementan la depresión, la tensión y la fatiga.

El insomnio es el problema más importante de los deportistas de élite, especialmente cuando llegan la competición. En un amplio estudio sobre el sueño realizado en más de 600 deportistas se reflejó que la mayoría duerme peor de lo normal antes de competiciones importantes: el 80% tenía problemas para iniciar el sueño, el 43% se despertaban demasiado pronto y el 32% tenían varios despertares por la noche.

La Unidad del Sueño del Hospital Universitario San Rafael, perteneciente a la Orden Hospitalaria San Juan de Dios en Granada, atiende cada año a deportistas de alto nivel que presentan diferentes problemas de rendimiento relacionados con el descanso.
Antonio Maldonado, médico especialista en neurofisiología clínica en el Hospital San Rafael en Granada y con una amplia experiencia en estudios de este tipo en deportistas de élite, asegura que el ritmo de vida y el estrés de las competiciones son clave: “El ejercicio prolongado sub máximo se ve afectado más por la falta de sueño, que esfuerzos máximos de corta duración. Los largos viajes y entrenamientos a primera o última hora del día pueden influir en el rendimiento de los deportistas. Desafortunadamente, el sueño es lo primero que sacrifican los atletas, bien para entrenar o especialmente cuando necesitan combinar el entrenamiento con otro trabajo o estudios”.
En este sentido, los estudios demuestran que la falta de horas de sueño afecta significativamente el estado físico, pero también anímico del deportista: “los deportistas de alta competición deben dormir lo máximo para estar plenamente descansados. Al igual que necesitan más calorías, también necesitan dormir más. Digamos que el sueño es el tiempo que dispone el cuerpo para poder recuperarse. Existe un estudio de la universidad de Stanford en deportistas de élite, en el que se aprecia que añadiendo 2 horas más de sueño se obtiene un mayor rendimiento, mejor estado de ánimo y mayor atención. Si para una persona “normal” el número de horas adecuado es 7-8 horas, para un atleta hay que añadir 1 o 2 horas más. Siempre teniendo en cuenta que no todo el mundo es igual y que además de la cantidad, importa la calidad”.
Según Antonio Maldonado, existen algunos aspectos que pueden ayudar al deportista en este sentido: “la higiene de sueño es lo fundamental. Que tengan un horario definido tanto para irse a la cama como para levantarse. Si tienen que viajar a una competición al extranjero, llegar algunos días antes para adaptarse a los nuevos horarios. No tomar productos que puedan distorsionar la calidad del sueño como: medicamentos, alcohol o café. Además, si tienen algún problema de sueño, un estudio neurofisiológico al respecto puede ser de gran utilidad para mejorar su rendimiento y lo más importante, su calidad de vida”.
En la Unidad del Sueño del Hospital San Rafael se abordan problemas del sueño de forma integral a través de estudios completos del paciente donde se estudian y se tratan las alteraciones en la estructura de sueño, y cómo éstas pueden provocar problemas no solo del rendimiento físico, sino también cognitivos e incluso psiquiátricos, en algunos casos, con presencia de irritabilidad o depresión en los pacientes. Otros de los síntomas que puede provocar la falta de descanso de cualitativo son somnolencia durante el día, falta de concentración y despistes inhabituales.

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