Bendición de la nueva Casa Hermandad de las Cofradías Fusionadas (Málaga)

Himilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la bendición de la nueva Casa Hermandad de las Cofradías Fusionadas, celebrada en Málaga el 20 de marzo de 2021.

BENDICIÓN DE LA NUEVA CASA HERMANDAD

DE LAS COFRADÍAS FUSIONADAS

(Málaga, 20 marzo 2021)


Lectura: Mt 7, 21.24-29.


1.- En este texto evangélico hay tres elementos de la naturaleza: primero, la construcción de una casa; un segundo elemento, los cimientos; y, el tercer elemento, externo a la casa, los fenómenos atmosféricos (lluvias, vendavales, riadas).

Nos centramos primero en la casa. Se construye una casa para habitarla, convivir fraternalmente, compartir, crecer humana y espiritualmente. Hoy queremos dar gracias a Dios por la bendición de la Casa-Hermandad de las Cofradías Fusionadas de Málaga.

Los elementos de una casa no son todos iguales. El Hermano Mayor nos ha contado el proceso, nada fácil, de la construcción de esta Casa.

Los elementos que forman la construcción no se pueden confundir, sino que cada uno tiene su propia identidad. Un pilar no se debe confundir con el tejado, ni con el suelo, ni con la pared. Cada uno tiene su misión y cada piedra tiene su lugar adecuado.

Aunque seáis miembros de las Cofradías Fusionadas tampoco debéis “confundiros” o perder la propia identidad. Cada uno debe ocupar su lugar; si no lo ocupa, nadie lo hará por él. Cada hermano tiene una misión concreta, que debe ser asumida para realizarla; si no se realiza, queda por hacer.

Una Casa-Hermandad tiene la finalidad de ayudar a sus miembros a crecer en humanidad, en fe, en amor y en esperanza cristiana. Debe ser un hogar y un lugar de formación. Habéis dicho que esta Casa tiene mucho espacio y puede admitir múltiples actividades, incluida la formación de los cofrades, tan importante hoy en día.

Lleváis quinientos años largos como cofrades y eso es motivo para dar gracias a Dios. Bendecir es alabar, dar gracias, “decir bien”, honrar a Dios. La bendición es una acción de gracias a Dios.

Hoy “ben-decimos” a Dios; lo alabamos y le damos gracias por haber culminado este proceso de la construcción de esta casa.

Me uno también a la acción de gracias a todos los que han colaborado, durante más de veinte años, para realizar esta hermosa obra. Gracias a cada uno por el granito de arena que ha aportado.


2.- En segundo lugar, nos fijamos en los fundamentos. Si se construye la casa sobre arena, se derrumba. Hay que construirla terreno firme. Y el único fundamento solo puede ser Cristo; no debe de haber otro fundamento. Si ponemos como fundamento de las cofradías el honor, el poder, el sobre-salir, los intereses subrepticios, se hundirá la cofradía.

La casa debe estar fundamentada sobre Cristo, que es la roca, la Verdad y la Vida. De hecho, los nombres de los Sagrados Titulares se refieren todos a Cristo y la Virgen Santísima, su Madre, aunque bajo advocaciones diversas. Todos los titulares corresponden a distintos momentos de la vida del Señor y de la Virgen María. No debe haber, por tanto, otro fundamento en una cofradía que Cristo, muerto y resucitado, que es el núcleo de la celebración de la Semana Santa y de todo el misterio cristiano.

¡Atención, pues, a qué cimientos ponemos en nuestras cofradías!


3.- Y, en tercer lugar, están los vendavales externos. Desde fuera embisten contra la casa muchos vendavales; y los estamos viviendo, sobre todo, en este cambio de época, como dice el papa Francisco.

El cambio de época está arrinconando al cristiano y al católico, y lo está colocando cada vez más fuera de la sociedad. Hay ataques fuertes sobre los fundamentos de la fe. Se está queriendo erigir al ser humano en el lugar de Dios, como dueño de la vida y de todo. Ese es el transhumanismo, que quita a Dios de su lugar y coloca al hombre; y se hacen unas leyes para conseguirlo.

No podemos estar de acuerdo con ciertas leyes, que quitan a Dios de su sitio y erigen al hombre como dueño absoluto de la vida humana y de los bienes creados, que son de todos los hombres. No podemos tolerarlo. La identidad católica debe estar muy presente en todas las cofradías. Los vendavales, a veces, se cuelan dentro de las mismas y parece que todo vale. Se oye decir: «Soy cofrade, pero admito las modas sociales…»; «soy católico, pero acepto todas las ideologías, que no tienen nada que ver con la fe».

Pedimos al Señor en esta celebración que nos ayude a todos los cofrades; y, de modo especial, a Cofradías Fusionadas a vivir con mayor identidad cada vez en esta sociedad confusa, donde parece que todo vale. Pero todo no vale.

La Iglesia es maestra en humanidad; y los cofrades sois bastiones de humanidad. La Iglesia es, a veces, la única que levanta la voz a favor de la vida humana, de la familia, del matrimonio, de la verdad, de la justicia; es la única que se opone cuando hay modas o normas, que van contra el mismo ser del hombre. ¡Sed bastiones de verdad, de libertad, de autenticidad, de humanismo! ¡No os paséis al transhumanismo y a las ideologías que socaban la dignidad de la persona humana!

¡Muchas felicidades, queridas Cofradías Fusionadas! ¡Enhorabuena por este proyecto, hecho realidad! Los proyectos, aunque tarden mucho, al final se realizan y después tienen siempre su futuro. Lleváis quinientos años de existencia y más de veinte construyendo la Casa Hermandad. Os auguro otros quinientos años más para disfrutarla. Hay un futuro muy hermoso y hemos de hacerlo caminando juntos todos.

¡Enhorabuena! Hoy bendecimos al Señor, dándole gracias y pidiéndole que nos bendiga y que la Virgen nos acompañe. Que así sea.

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