Tenerife Oficina de Información de los Obispos del Sur de España https://www.odisur.es Wed, 12 May 2021 11:35:27 +0000 Joomla! 1.5 - Open Source Content Management es-es “Dejémonos agarrar por Cristo, para resucitar con Él” https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62782-“dejémonos-agarrar-por-cristo-para-resucitar-con-él”.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62782-“dejémonos-agarrar-por-cristo-para-resucitar-con-él”.html “Dejémonos agarrar por Cristo, para resucitar con Él”

Carta del obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez

Hermanos y amigos:


Cristo ha resucitado y vive para siempre. ¡Feliz Pascua para todos!
En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Por eso, los cristianos podemos vivir con la firme esperanza de que también venceremos el mal y el pecado, todo lo que nos hace sufrir y, hasta el poder de la misma muerte.
En esta Pascua de 2021, aun bajo los condicionantes de la Pandemia de Covid-19, todos estamos invitados a brindar por la vida y la esperanza, porque nada ni nadie está definitivamente perdido para el Señor, pues, para Dios no hay nada imposible.
Por muy difícil y oscura que sea nuestra realidad, por muy lamentable que sea la situación -personal y social- que nos toca vivir, tenemos razones para apuntar a la esperanza. Ante todo, en relación con nosotros mismos, que somos los constructores de historia, los que estamos llamados a hacer un mundo nuevo. Como los árboles que, en primavera, vuelven a brotar, florecen y fructifican, así, todos podemos renacer para dar de esa vida que Jesús conquistó para Él y para todos nosotros cuando resucitó.
Fiel a su promesa Cristo está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo para que, por Él, con Él y en Él podamos ser esos hombres y mujeres que dan buenos y abundantes frutos.
A nosotros nos toca dejarle actuar en nuestra vida con esa energía que Él tiene para sometérselo todo. En nuestras manos está agarrarnos a Cristo o, mejor dicho, dejarnos agarrar por Él para resucitar con Él.
No olvidemos que la acción de Dios en nosotros no funciona de forma automática o por imposición, sino que es una oferta de gracia a nuestra libertad. Sólo nuestra libre y coherente voluntad de estar agarrados a Cristo puede hacer operativos y fecundos en nuestra vida los efectos salvadores de su muerte y resurrección.
Por tanto, si queremos andar en una vida nueva, plena y feliz, reavivemos nuestra fe en Cristo Resucitado y dejémonos agarrar por Él. Así será realidad en nuestra vida el triunfo de la esperanza y el amor, necesarios para vivir en plenitud.
Vale la pena seguir a Jesucristo viviendo y actuando como Él lo vivió. Verdaderamente Él es el Camino, la Verdad y la Vida y quien lo sigue no andará en tinieblas y encontrará la Luz de la Vida. Así, iluminados y fortalecidos por el poder de su resurrección, será posible, no solo renacer a una vida nueva sino, también, convertirnos en constructores de la civilización del amor, de la libertad, de la justicia y de la paz.
Feliz Pascua a todos y que sintamos el consuelo y cercanía de Cristo vivo, que camina con nosotros en todas las dificultades de nuestra existencia. Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Si lo escuchamos y acogemos con fe, “revivirá nuestro corazón” y nos llenaremos de alegría. Es lo que deseo para todos. ¡Feliz Pascua!


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Mon, 05 Apr 2021 09:07:10 +0000
«En el mundo tendréis tribulación; pero tened buen ánimo: yo he vencido al mundo» https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62533-en-el-mundo-tendréis-tribulación-pero-tened-buen-ánimo-yo-he-vencido-al-mundo.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62533-en-el-mundo-tendréis-tribulación-pero-tened-buen-ánimo-yo-he-vencido-al-mundo.html «En el mundo tendréis tribulación; pero tened buen ánimo: yo he vencido al mundo»

Carta del obispo nivarense, Mons. Bernardo Álvarez

Queridos diocesanos:

En este año 2021, pese a las limitaciones ocasionadas por la pandemia del Covid-19, tenemos la oportunidad de celebrar la SEMANA SANTA con intensa vivencia interior. El hecho de no poder manifestar nuestra fe en las calles, con las procesiones, vía crucis, etc., debe ser un incentivo para dedicar más tiempo a la contemplación y meditación de los últimos días de la permanencia física de Jesucristo en este mundo: Su pasión, muerte y resurrección.

Especialmente, estamos llamados comprender su sentido más profundo: Todo lo que ha vivido Jesucristo ha sido “por nosotros y por nuestra salvación”. Como nos dice San Pedro: “Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta la cruz, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Con sus heridas fuimos curados” (1Pe. 2,24). En consecuencia, con gratitud y de todo corazón, estamos llamados a proclamar: “Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, pues por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. También, “Bendita sea la pasión de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz”.
Todo esto, sin olvidarnos de lo más importante: Aprovechar personalmente los dones que Dios nos ofrece por medio de su Hijo Jesucristo y que podemos recibir en las celebraciones litúrgicas, ya que, en ellas se realizan eficazmente las palabras de Jesús: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn. 3,16-17). Celebrar la SEMANA SANTA es un acontecimiento de salvación para todos los que, en espíritu y en verdad, se involucran personalmente.
Asimismo, dada la situación que estamos viviendo, no exenta de sufrimiento (problemas en la salud, en las relaciones humanas, en la economía y el trabajo, etc.), la SEMANA SANTA es una ocasión privilegiada para que, fijándonos en Jesucristo, aprendamos de Él cómo afrontar las situaciones adversas. El mismo nos invita a ello: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré… aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11,28-29).
En efecto, los últimos días de Jesús de Nazaret en la tierra estuvieron rodeados de grandes pruebas y dificultades, la mayoría más fuertes de lo que cualquier persona creería ser capaz de soportar. Sin embargo, mediante su ejemplo, demostró la grandeza que puede alcanzar un ser humano cuando, apoyándose en Dios, se fortalece en su interior y esta fortaleza comienza a manifestarse en el comportamiento exterior. El mismo Jesús, en la última cena con los apóstoles les dijo: “Está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis tribulación; pero tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn. 16,32-33).
Jesús, frente a la tribulación, nos dice: «tened valor, yo he vencido al mundo». Esto se ha cumplido en su resurrección. Su victoria sobre el mundo es en realidad la victoria sobre el poder de la muerte. Solo cuando se vence la muerte, está realmente vencido el mundo con su miedo y su tribulación. Nosotros, por la fe, ya entramos a participar de ese triunfo de Jesús. Así la fe en Jesucristo se convierte en la fuerza liberadora para vida del hombre que está en medio de las tribulaciones de la vida.
Ciertamente, todos nosotros a lo largo de la vida, por unas causas o por otras, tenemos que afrontar diversas tribulaciones; lo importante es saber afrontarlas. Es ahí -en los momentos dolorosos- donde estamos llamados a poner nuestros ojos en Jesucristo y, pese a nuestro sufrimiento, encontrar paz en él. Como dice la Carta a los Hebreos, “corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, sin hacer caso de la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Heb. 12, 1-12).
Entre los ejemplos que dio Jesús de Nazaret durante los días de su pasión, muerte y resurrección, podemos citar el de mantener la dignidad al enfrentar las mayores tribulaciones, el perdonar la traición comprendiendo la debilidad de los discípulos, el mantener la serenidad ante los mayores retos, el comportarse compasivamente hasta con sus mayores enemigos, el permanecer fiel a sus ideales ante las tentaciones, así como otros muchos testimonios de mansedumbre y paciencia, incluso después de resucitado.
Pero, tal vez, el mayor ejemplo que nos dejó Jesús fue el de mantener la confianza en Dios aun a costa de la propia vida y así, mediante esta confianza, mostrar una vida dedicada a cumplir la voluntad de Dios hasta las últimas consecuencias. Orando en Getsemaní, lleno de angustia, clamó al Padre: “Si es posible que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Luc. 22,42). Con la celebración de la SEMANA SANTA manifestamos nuestra fe en que “Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca. Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente” (1Pe. 2,21-23).
“Dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas”. Toda la vida de Jesús, particularmente su pasión, muerte y resurrección, nos invita a la reflexión sobre nuestro comportamiento para con nuestros semejantes, sobre nuestra actitud ante las situaciones cotidianas más difíciles y la manera como debemos afrontarlas si nos lo proponemos. El mismo Jesús nos dijo: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mt. 10,38). Si procuramos imitar el ejemplo de Jesucristo, estaremos dando grandes pasos para mejorar nuestra vida y la de los demás. Y, con ello, contribuimos a que se cumpla la razón por la que Cristo entregó su vida: Reunir en una sola familia a los hijos de Dios dispersos (cf. Jn. 11,51); es decir, hacer de la humanidad una sola familia, donde todos seamos hermanos, nos miremos como iguales y cuidemos los unos a los otros.
Estos días de SEMANA SANTA son ideales para revivir en la mente y el corazón la vida y las enseñanzas de Jesús y, aprendiendo de Él, reafirmarnos en nuestra voluntad de vivir como cristianos, especialmente poniendo en práctica lo que nos pidió a todos en la Última Cena: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn. 15,12), pues, como nos dice el propio Jesús: “En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros” (Jn. 13,35).
Queridos diocesanos: Estos tiempos de tribulación son propicios para fortalecer nuestra relación con Dios y con los demás. No lo dudemos, Dios está de nuestra parte y lo que celebramos en SEMANA SANTA es la prueba de ello. También son para nosotros las palabras que dijo a los israelitas cuando estaban desterrados en Babilonia: «Sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza» (Jer. 29,11). Es un buen momento para reconocer la cercanía de Dios y comprobar que en Él está nuestra fortaleza, pues, “cuando el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de sus angustias” (Salmo 107,6).
Que, por la celebración de la SEMANA SANTA, el poder de Cristo Resucitado se despliegue en cada uno de nosotros, para que la esperanza brote en medio de la tribulación que nos toca vivir, para que se robustezca nuestra fe en medio de las pruebas y se acreciente la caridad para con todos. Es lo que les deseo de todo corazón.


† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Wed, 24 Mar 2021 14:01:01 +0000
Comunicado sobre la bajada de la Virgen de las Nieves https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62244-comunicado-sobre-la-bajada-de-la-virgen-de-las-nieves.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/62244-comunicado-sobre-la-bajada-de-la-virgen-de-las-nieves.html Comunicado sobre la bajada de la Virgen de las Nieves

Comunicado del obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez

El 22 de abril del pasado año, con tristeza, comunicaba que la lustral Bajada de la Virgen de las Nieves 2020 no iba a realizarse debido a la pandemia en la que nos encontrábamos. Posteriormente, el 5 de agosto, con esperanza, anuncié a los pies de la imagen de la patrona palmera, la celebración en julio-agosto de 2021 de una Bajada Extraordinaria de la Virgen de las Nieves, si la evolución de la crisis sanitaria lo permitiera.
Desde entonces han transcurrido siete meses y, a estas alturas del año 2021, afortunadamente vemos señales que nos permiten vislumbrar un mejor mañana, posibilitado por la difusión de la vacuna contra la Covid-19, unido al esfuerzo colectivo que nos está haciendo experimentar que todos vamos en la misma barca y que debemos seguir remando juntos.
Sin embargo, consideramos que llevar adelante -en estos momentos- una BAJADA DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES con lo que supone de preparación, movilización de personas y colectivos, la implicación de las comunidades parroquiales, de las instituciones públicas, etc., requiere un tiempo y un contexto que, en las actuales circunstancias, no está garantizado, debido a que todavía perduran algunas incertidumbres sobre la situación sanitaria en el futuro inmediato.
Así pues, habiendo escuchado el amplio sentir de los sacerdotes con servicio pastoral en la isla de La Palma, así como al Sr. alcalde de su Capital y al Sr. presidente del Cabildo Insular, con hondo pesar, he de comunicar que la propuesta de celebrar una Bajada Extraordinaria de la Virgen de las Nieves en las anunciadas fechas de julio y agosto de 2021 no va a poder desarrollarse y, por tanto, queda cancelada.
Además, en orden a evitar especulaciones e incertidumbres, declaramos que la próxima cita de los palmeros con su patrona, para celebrar el ciclo lustral de la Bajada de la Virgen de las Nieves, tendrá lugar, Dios mediante, en 2025.
A la Regidora Mayor de la isla encomiendo a todos los habitantes de La Palma y a los devotos de Nuestra Señora de las Nieves, en cualquier lugar en el que se encuentren. De manera especial, pido al Señor Jesús por el descanso eterno de los fallecidos en esta pandemia, por la pronta recuperación de los enfermos y por los que cuidan de ellos. Que Dios dé fortaleza a cuantos cada día, desde sus respectivas responsabilidades, se esfuerzan para que esta crisis sanitaria y socio-económica sea superada y conceda sabiduría a los que en situaciones tan complejas han de tomar decisiones para el bien común.
En definitiva, que María de las Nieves, vida y esperanza nuestra, nos permita reencontrarnos felices, en torno a ella, en la venidera Bajada de 2025. Que Dios les bendiga y, con la protección de María, les colme con toda clase de bienes.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Fri, 12 Mar 2021 12:40:32 +0000
“Contagia solidaridad para acabar con el hambre” https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/61605-“contagia-solidaridad-para-acabar-con-el-hambre”.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/61605-“contagia-solidaridad-para-acabar-con-el-hambre”.html “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”

Carta pastoral del D. Bernardo Álvarez, obispo Nivariense.

Queridos diocesanos:
Un año más, y van con este 62, MANOS UNIDAS, nos llama a participar en la lucha contra el hambre en el mundo. Esta Asociación de la Iglesia Católica en España, nos invita a tomar conciencia del grave problema de la pobreza y miseria en que viven millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, nos pide ayuda económica para realizar -en los países más empobrecidos- proyectos de promoción humana en orden al desarrollo integral de los más necesitados.
En esta ocasión, con el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, quieren poner en evidencia las consecuencias que la “PANDEMIA DEL CORONAVIRUS” está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta, al igual que promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir “LA PANDEMIA DE LA DESIGUALDAD”, agravada, como sabemos, por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo.
Aunque la palabra “contagio” normalmente hace referencia a cosas negativas y a realidades de las que debemos huir, MANOS UNIDAS -dándole el sentido de “transmitir” o de “pegar”- quiere que este año “se nos pegue la solidaridad” y no los contagios que llevan a la enfermedad y a la muerte. Contagios que nos amenazan como la indiferencia ante los necesitados, el egoísmo, la avaricia, el derroche en cosas superfluas…
MANOS UNIDAS nos habla de fortalecer a las comunidades más empobrecidas, ofreciendo a las personas más y mejores recursos –no sólo económicos- que les permitan acceder a una alimentación sana, al agua potable y a el saneamiento, a la educación, a la sanidad... Para ello, nada mejor que la solidaridad y la búsqueda el bien común, que hacen posible que las comuni¬dades afronten por sí mismas los problemas y dificultades que sufren.
La solidaridad es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección. Tiene su origen en una actitud interior por la que sentimos preocupados por los problemas de los demás y, en consecuencia, nos sentimos impulsados a “echar una mano” cooperando en su solución. La solidaridad es un valor que se caracteriza por la colaboración entre los seres humanos, lo que -sin duda- permite superar la terrible calamidad que supone la miseria de millones de personas. Solo, desde la solidaridad y el bien común -entendido como vida digna para todos–, se podrá sacar a las personas de la pobreza, la exclusión, la violencia o la explotación.
El Papa Juan Pablo II decía que: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno; es la expresión de que todos somos realmente responsables de todos”. Y el papa Francisco, en su oración con motivo de la pandemia del Covid-19 pide a la Virgen María: “Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia; ayúdanos a tomar conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria que afectan a millones de personas”.
Ojalá “se nos pegue” (se nos contagie), a todos, el espíritu de solidaridad, pues la persona solidaria no duda en colaborar y apoyar a todos aquellos que –cerca o lejos de nosotros- se encuentran en situaciones desfavorecidas y, cuando lo hacen, ciertamente contribuyen a cambiar el mundo haciéndolo mejor, más habitable y más digno.
Este es el empeño de MANOS UNIDAS que, con la solidaridad de millones de españoles lleva más de sesenta años mejorando las condiciones de vida de muchas personas en los países más pobres del mundo. Y quiere seguir haciéndolo, especialmente en estos tiempos de la pandemia del coronavirus. Si, entre nosotros, estamos experimentando sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas, ¿cuáles hubieran sido las consecuencias si en España no hubiera habido un sistema sanitario organizado y eficaz, una red de solidaridad y compromiso ciudadano para ayudar a quienes les faltaba el alimento, un sistema educativo que sigue funcionando o unos subsidios que, mejores o peores, alivian la difícil situación de precariedad?
De casi todo eso carecen los países y comunidades en las que trabaja MANOS UNIDAS. Por ello, en la actual situación quiere dirigir sus esfuerzos a dotar a esas personas de medios para afrontar esta crisis. Esto, solo será posible con la colaboración de todos. Son tiempos difíciles, pero, en la medida de nuestras posibilidades y con un corazón sincero, debemos socorrer las miserias de nuestro tiempo, aunque para ello tengamos que llevar una vida más austera y renunciando a las comodidades a las que estamos acostumbrados.
Hoy, más que nunca, MANOS UNIDAS necesita nuestro apoyo. Construir la fraternidad universal, que es el proyecto de Dios para el mundo, exige que vivamos la justicia y la solidaridad como acciones que se han de repetir todos los días. Por eso, entre otros medios, los próximos días 13 y 14 de febrero, estamos llamados a ser especialmente generosos en la colecta anual de la Iglesia “contra el hambre en el mundo”. También podemos entregar nuestro donativo en la parroquia en cualquier otro momento o bien ingresarlo directamente en las cuentas de MANOS UNIDAS en las entidades bancarias.
También se nos invita a que el viernes día 12, o cualquier otro que elijamos, pongamos en práctica el “Día de ayuno voluntario”. Una expresión mediante la cual se nos invita a llevar una vida más austera, a no gastar en cosas superfluas, y a destinar lo que ahorramos para ayudar a quienes carecen de lo necesario para vivir.
Como enseña San Pablo: “Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama al que da con alegría. Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, no les falte para toda clase de obras buenas» (2Cor. 9,7-8).
Que Dios nos infunda el espíritu de solidaridad. Que no tengamos miedo a contagiarnos de solidaridad, ni de “pegarla” a los demás. Es lo que les deseo de todo corazón,

† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Delegado Odisur) Tenerife Tue, 09 Feb 2021 12:54:09 +0000
Dios está con nosotros, Feliz Navidad 2020 https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/60782-dios-está-con-nosotros-feliz-navidad-2020.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/60782-dios-está-con-nosotros-feliz-navidad-2020.html Dios está con nosotros, Feliz Navidad 2020

Carta del obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez

Vayan por delante mis mejores deseos de paz y bien para todos, en cualquier circunstancia en la que se encuentren. Sí. A pesar las dificultades por las que estamos pasando, es posible vivir una feliz Navidad, y es lo que les deseo de todo corazón.
Estos días me he acordado mucho de aquellas palabras del profeta Habacuc con las que he encabezado este mensaje. Aún en medio de la carencia de los bienes habituales, el profeta exclama: “Yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi salvador. El Señor soberano es mi fuerza”.
No dejemos que los problemas y dificultades que está ocasionando esta pandemia que nos azota, nos impida celebrar con alegría el Nacimiento de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
Lo principal de la Navidad es celebrar que Dios se hizo hombre naciendo de la Virgen María y que, gracias a ello, en la persona de Cristo, Dios vive con nosotros y, por eso, podemos decir con certeza “aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú vas conmigo”.
Ciertamente, la Pandemia del Covid-19 con sus medidas sanitarias y el peligro que tenemos de contagiarnos, hacen que este año, la celebración de la Navidad -en sus manifestaciones más visibles- se vea muy limitada y tenga que ser bastante diferente a lo que estamos acostumbrados.
Será una Navidad atípica: menos bulliciosa, menos comercial, con más dificultades para las fiestas y reuniones familiares o de amigos. Sin embargo, pese a este clima de temores y miedos, de limitaciones y de lógica frustración humana, podemos y debemos vivir el verdadero y auténtico espíritu de la Navidad.
Quizá, si nos paramos a pensarlo, esta pandemia con todos los problemas derivados de ella, puede ser una oportunidad magnífica para centrarnos en lo esencial de la Navidad y experimentar que no necesitamos tantas cosas para estar alegres y sentirnos bien.
La Navidad nos habla de amor, de vida, de esperanza, de la presencia de Dios en nuestro mundo y en nuestra vida. La Navidad nos habla de la importancia de la sencillez y la humildad. La Navidad nos habla amor para con los más pobres y vulnerables. La Navidad nos habla de cercanía y generosidad para con todos.
Si. La Navidad nos recuerda que Dios no se desentiende de nosotros, ni nos abandona a nuestra suerte, sino que, compadecido de nuestras miserias, se presenta en el mundo para decirnos que Él está de nuestra parte y quiere darnos vida en plenitud.
En la tarjeta de Navidad que he preparado para este año he tomado un párrafo de la liturgia [Plegaria Eucarística IV] que expresa la fe de la Iglesia en el misterio de Dios hecho hombre:
“Tanto amaste al mundo, Padre santo,
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María, la Virgen, y así compartió en todo
nuestra condición humana menos en el pecado.
Anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo».
La Navidad nos hace revivir que Dios se ha hecho uno de nosotros para arrancarnos de la frustración y hacernos ver que, junto a Él, una vida y un mundo mejor son posibles. La Navidad nos hace ver que Dios es fiel y cumple sus promesas.
Una hermosa canción navideña dice: “El niño Dios ha nacido en Belén, quiere nacer en nosotros también”. Esto es lo más importante: Por la fe, acoger a Cristo en nuestro interior. Esto es lo que hace verdadera y feliz la Navidad, como nos deseamos en las tarjetas de felicitación.
Precisamente, en la atípica Navidad que nos toca vivir este año, llena de incertidumbres y miedos, el Hijo que Dios que nació en Belén quiere nacer en el corazón de cada uno de nosotros y hacer suyas nuestras dolencias, tristezas y temores. Quiere nacer en nuestros corazones para iluminarnos con su presencia. No lo dudemos, como dice un salmo, con su poder salvador “él sana los corazones destrozados, venda sus heridas” (Sal. 147,3).
Las circunstancias en las que la Virgen María dio a luz a Jesús no podían ser más difíciles y precarias: lejos de su propia casa, teniendo que refugiarse en un establo y acabar recostando al niño en el pesebre donde comían los animales. Pero, pese a todo, quien nace es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. La grandeza de este Nacimiento hace que todo lo rodea se convierta en algo importante: un pesebre, un establo, unos animales, unos sencillos pastores…
En medio de nuestras limitaciones, tristezas y sufrimientos, como a los pastores en la noche de Navidad, el Ángel del Señor, también, nos dice a nosotros: “No temáis, les anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lucas 2,10-11).
Si, hermanos y amigos, con toda confianza podemos proclamar estos días lo que dice una hermosa canción litúrgica:
Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor,
me acompaña siempre en mi vida hasta el fin.
Ya no temo, Señor, la tristeza;
ya no temo, Señor, la Soledad,
porque eres, Señor, mi alegría;
tengo siempre tu amistad.
Ya no temo, Señor, a la noche;
ya no temo, Señor, la oscuridad,
porque brilla tu luz en las sombras,
ya no hay noche, Tú eres luz.

Ciertamente, celebramos esta Navidad de 2020 caminando por la “cañada oscura” de la Pandemia del Covid-19. Pero, como anunció el profeta Isaías y proclamamos en la primera lectura de la misa de Nochebuena:
«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaban tierras de sombras y una luz les brilló».
Que la luz de Cristo ilumine nuestras vidas y así tendremos una ¡Feliz Navidad! Es lo que les deseo de todo corazón.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Tue, 22 Dec 2020 15:32:01 +0000
«Pastores misioneros» https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/60451-pastores-misioneros.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/60451-pastores-misioneros.html «Pastores misioneros»

Carta a los obispo con motivo del "Día del Seminario 2020".

Queridos diocesanos:

Como cada año nos disponemos a celebrar el Día del Seminario Diocesano. En esta ocasión, a consecuencia de la Pandemia del COVID-19, se ha trasladado al 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Ese día, ponemos nuestro Seminario en manos de la Virgen María, pidiendo por los seminaristas y las vocaciones al sacerdocio, así como por todos los que, con su trabajo, hacen posible la vida y misión del Seminario. Como ya sabemos, la colecta se realizó en la Fiesta de Cristo Rey, lo que no impide que en cualquier momento contribuyamos con nuestras donaciones a la formación de los futuros sacerdotes.

Estamos celebrando los 200 Años de nuestra Iglesia Diocesana. En la Bula de Constitución de la Diócesis, firmada por el Papa Pío VII en 1819, podemos leer: “A honra y gloria de Dios Todopoderoso, y para el acrecentamiento de la Religión Católica […], y con la asignación de dichas cuatro Islas de Tenerife, de La Palma, de Gomera y de Ferro, para todo un territorio Diocesano, exigimos y construimos así mismo a perpetuidad la mencionada Ciudad por Capital del Obispado que ha de llamarse de San Cristóbal de La Laguna, con su Seminario Eclesiástico que deberá fundarse cuanto antes fuere posible”.

“Cuanto antes fuere posible”, decía Pío VII. Sólo fue posible 58 años después. Nuestro Seminario Diocesano de Tenerife inició su andadura en 1877. Han pasado 143 años y no podemos menos que dar gracias a Dios por todos los beneficios que ha concedido a nuestra Diócesis desde su fundación hasta hoy. En su gran mayoría, los sacerdotes que hemos tenido, y los que hoy tenemos, se han formado en el Seminario. Yo mismo me siento orgulloso de haber sido uno de sus alumnos. Estoy muy agradecido a los formadores, profesores y compañeros que me ayudaron a prepararme y llegar al sacerdocio. En nuestro Seminario aprendí que -por Cristo, con Él y Él- el sacerdocio consiste en entregar la vida para que todos conozcan y experimenten la salvación que Dios le ofrece.
Nunca debemos olvidar los beneficios que, para la Iglesia y la sociedad, se derivan del Seminario y, en consecuencia, trabajar para que esta institución diocesana pueda realizar eficazmente su misión formativa. El Seminario es un “bien común”, pues, de allí salen aquellos que han servir al Pueblo de Dios en las parroquias, la Iglesia Catedral y otros ámbitos de la misión de la Iglesia, como son los hospitales, centros de mayores, servicios de Cáritas, centros educativos, tanatorios, los centros penitenciarios, etc.
Asimismo, debemos reavivar nuestra conciencia sobre la importancia y necesidad de la vocación sacerdotal en la vida de la Iglesia. No existe crecimiento verdadero y fecundo en la Iglesia, sin la presencia de sacerdotes que sostengan y alimenten la vida de los fieles. También en el mundo actual son muy necesarios los sacerdotes. Por eso, es preciso resaltar su identidad específica y el valor de su ministerio: Ellos son ministros de Cristo. Él mismo los ha elegido y consagrado para que, en su nombre, prediquen el Evangelio, celebren los sacramentos y guíen a los fieles hacia la madurez cristiana. Como decía San Juan Pablo II: “Los sacerdotes existen y actúan para el anuncio del Evangelio al mundo y para la edificación de la Iglesia, personificando a Cristo, Cabeza y Pastor, y en su nombre” (PDV 15).

Este “personificar a Cristo” y “actuar en su nombre”, exige al sacerdote vivir conforme a su vocación para no crear una contradicción entre lo que es su vida real y lo que representa. Es fundamental que lleve una vida coherente con su identidad de “sacerdote de Cristo”. Así, su vida y ministerio producirá fruto abundante y será un instrumento fecundo para la salvación del mundo. Como dijo Jesús a los apóstoles en la Última Cena: «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca» (Jn. 15,16).
Es tarea de todos los cristianos trabajar para tener un buen Seminario, en el que los candidatos al sacerdocio puedan crecer y madurar en su vocación de servicio a la Iglesia y a la sociedad, asemejándose lo más posible a Cristo, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas (cf. Jn. 10,11). Esta es la perspectiva bajo la que vamos a celebrar este año el Día del Seminario. Por eso, se ha elegido como lema: «Pastores misioneros». Se quiere resaltar que los sacerdotes que la Iglesia hoy necesita, y que el Seminario debe formar, han de ser “pastores” (como lo han sido siempre) con un marcado acento “misionero” (ante la coyuntura actual de la Iglesia y de la Sociedad). Como sabemos, siguiendo las indicaciones del Papa Francisco en Evangelii Gaudium, queremos ser “Una Diócesis en salida misionera” y, como hicieron los primeros cristianos, salir a predicar el Evangelio por todas partes. En este sentido, necesitamos formar sacerdotes que no sólo sean ellos mismos misioneros, sino que, también, eduquen y acompañen al Pueblo de Dios para que todos los fieles sean “discípulos misioneros” de Cristo.

Sí, todos podemos poner nuestro grano de arena para tener un Seminario capaz de preparar «Pastores misioneros». Preparar sacerdotes que sean transparencia del Buen Pastor, es decir, sacerdotes que se entregan a sí mismos para cuidar y fortalecer la fe de los fieles que tienen a su cargo, como hizo Cristo «que amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (Ef 5, 25). También, preparar sacerdotes que sean capaces de ir en busca de “la oveja perdida”, de salir a buscar aquellos que se han alejado de la vida de la Iglesia y que, aunque están bautizados, son poco o nada creyentes.
Y, particularmente en estos tiempos, hay que preparar «Pastores misioneros» que, acogiendo el amor de Dios derramado en sus corazones por el Espíritu Santo que se le ha dado (cf. Rom. 5,5), conviertan su vida en un oficio de amor sin límites a todas las gentes; pastores que marcados por la misma fuerza apostólica y misionera de Cristo, el buen Pastor, hacen suyas las palabras del Señor: «También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor» (Jn 10,16). En fin, «Pastores misioneros» que, como Dios hace con nosotros, “aman primero”, pues sólo el amor es el motivo para anunciar el Evangelio a los demás. No se puede evangelizar a quien no se ama.

Qué bueno es poder contar con sacerdotes que sean «Pastores misioneros». Para la consecución de este ideal, sabemos que la gracia de Dios nunca falta, pero también es necesario que haya personas que quieran de verdad identificarse con Cristo sacerdote. Desde hace años venimos padeciendo, con honda preocupación, un notable descenso en los candidatos al sacerdocio. Por eso, es fundamental la cooperación -material y espiritual- de la comunidad cristiana para que no nos falten vocaciones. Junto con la oración, una vida cristiana auténtica, la educación en la fe de los niños y los jóvenes, así como el testimonio de los propios sacerdotes, son medios indispensables para que surjan las vocaciones.

Las vocaciones sacerdotales deben ser una preocupación de toda la comunidad, pues, una comunidad cristiana sin vocaciones es una comunidad deficitaria, una comunidad en la que está faltando algo fundamental. En el Concilio Vaticano II, podemos leer: «El pueblo cristiano tiene obligación de cooperar de diversas maneras, por la oración perseverante y por otros medios que estén a su alcance, para que la Iglesia tenga siempre los sacerdotes necesarios en el cumplimiento de su misión divina» (PO 11). Las comunidades cristianas, con el aprecio y la valoración de la tarea sacerdotal, deben ser algo que anime a jóvenes a ponerse al servicio de Dios y de su Iglesia.

El Papa Francisco lo expresa así: «En muchos lugares escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Frecuentemente esto se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas […] Es la vida fraterna y fervorosa de la comunidad la que despierta el deseo de consagrarse enteramente a Dios y a la evangelización, sobre todo si esa comunidad viva ora insistentemente por las vocaciones y se atreve a proponer a sus jóvenes un camino de especial consagración» (EG 107). No lo dudemos, Dios sigue llamando a muchos a trabajar en su viña y nos necesita a nosotros para hacer oír su voz. Rezar por las vocaciones y hacer la propuesta de seguir al Señor por el camino del sacerdocio, es algo que no puede faltar en la acción pastoral de la Iglesia y, como decía el Papa Benedicto XVI, “este tema está estrechamente unido a la vida y a la misión de los sacerdotes”.

Necesitamos sacerdotes. Es un don de Dios que tengamos muchos y santos sacerdotes, pero sólo será realidad con nuestra colaboración, pues, “Dios actúa por medio de todos y está en todos” (Ef. 4,6). Dios quiere que haya sacerdotes y la Iglesia los necesita, hay que ayudarla a tenerlos. Pongamos nuestra vida, lo que somos, tenemos y podemos, a disposición de Dios para que Él -como ocurre con la Virgen María- pueda hacer cosas grandes por medio de nosotros.

Doy gracias a Dios por quienes, a lo largo de la historia de nuestra Diócesis Nivariense, han hecho posible que nuestro Seminario haya podido preparar y ofrecer al Pueblo de Dios tantos y tan buenos sacerdotes. Y animo a todos a seguir colaborando generosamente para que, también, en la actualidad siga produciendo fruto abundante.

De todo corazón, les bendice,

 

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Thu, 03 Dec 2020 13:42:09 +0000
Bajada de la Virgen extraordinaria en 2021 https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/58440-bajada-de-la-virgen-extraordinaria-en-2021.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/58440-bajada-de-la-virgen-extraordinaria-en-2021.html Bajada de la Virgen extraordinaria en 2021

Comunicado del obispo nivariense, D. Bernardo Álvarez, sobre la bajada extraordinaria de la Virgen de las Nieves en 2021

Habiendo quedado suspendida, por la emergencia sanitaria la celebración, en los meses previstos del presente año 2020, de la LXIX Bajada de la Virgen de las Nieves, al tiempo que anunciábamos entonces la intención de poder realizar una Bajada -con sus componentes habituales- en una fecha extraordinaria que oportunamente se señalaría, es por lo que en este singular día y a los pies de la imagen de la patrona palmera, quiero con esperanza anunciar:

- La disposición de la diócesis para celebrar una Bajada de la Virgen extraordinaria en 2021 fuera, por tanto, del ciclo lustral.
- Concretamente, el domingo 4 de julio de 2021 será la Bajada del Trono hasta la Parroquia de El Salvador.
- El sábado 17 de julio se realizaría la procesión de la Virgen desde el Real Santuario Insular hasta la Parroquia de la Encarnación.
- El domingo 18 de julio será la procesión de entrada triunfal de la imagen de la Virgen de las Nieves en la ciudad de Santa Cruz de La Palma.
- Por último, el 5 de agosto de 2021 será el día de la Subida con el retorno de la patrona a su Santuario.

Todo ello está supeditado a la evolución de la actual pandemia y a las disposiciones de las autoridades sanitarias para este tipo de actos.

Pedimos a Jesucristo por intercesión de María de las Nieves por esta intención pastoral que hoy hacemos pública, así como por el fin de esta pandemia, por los difuntos, los enfermos y por cuantos se ven especialmente golpeados por esta crisis social y económica. Todo ello en la esperanza de que pueda ser una acción de gracias a Dios y a la Virgen María por la superación de la Covid-19.

Santuario de las Nieves a 5 de agosto de 2020.

+ Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Delegado Odisur) Tenerife Fri, 07 Aug 2020 11:36:26 +0000
Soliciten libre y responsablemente la enseñanza religiosa para sus hijos https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/57226-soliciten-libre-y-responsablemente-la-enseñanza-religiosa-para-sus-hijos.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/57226-soliciten-libre-y-responsablemente-la-enseñanza-religiosa-para-sus-hijos.html Soliciten libre y responsablemente la enseñanza religiosa para sus hijos

Carta del obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez,

Queridos Padres y queridas Madres: Paz y bien, en el Señor.

Reciban un cordial saludo y el deseo de que se encuentren bien. En medio de la difícil situación que nos ha tocado vivir, pido a Dios les dé paciencia y fortaleza para afrontar los problemas, así como mucho ánimo para seguir adelante con esperanza.
Se acerca el final de este “peculiar” Curso Escolar de vuestros hijos y, como la vida sigue, ya les estamos matriculando para el próximo. A la hora de inscribir a vuestros hijos en los centros educativos, tendréis que decidir sobre la petición de la Enseñanza Religiosa Católica. Por ello, me permito recordarles la importancia de la Formación Religiosa, tanto en la familia y la parroquia, como en la escuela.
A nadie se le oculta que están surgiendo voces contra la presencia de la religión en el sistema educativo. Algunos están interesados en no darle cabida en el ámbito escolar. Ante esa situación no hay que dejarse avasallar. Los creyentes formamos parte de la sociedad y en ella tenemos unos derechos que estamos llamados a defender por nuestro bien y el de nuestros hijos.
1. La presencia de la religión en el sistema educativo es un derecho exclusivo de vosotros, padres y madres. En la educación de vuestros hijos sois vosotros los que tenéis ese derecho. Así lo reconocen la Constitución Española (art. 27,3), los Acuerdos Internacionales entre la Iglesia y el Estado español (art. 1,1), y todas las Leyes educativas que se han implantado en toda Europa.
2. La asignatura de religión en la escuela no es una concesión benévola de un Gobierno. Todo gobierno y las instituciones educativas, sociales y sindicales deben respetar el derecho de los padres a que sus hijos sean educados según sus convicciones religiosas y morales. Este derecho debe ser reconocido y aceptado, y se ha de garantizar su cumplimiento. En virtud de ello, el pasado curso, en nuestra Diócesis, el 70% de los padres eligieron la Clase de Religión para sus hijos.
3. La finalidad de la educación religiosa escolar es ayudar a vuestros hijos a desarrollar una formación integral dando sentido profundo a la vida; a proporcionarles criterios y valores cristianos que configuren su personalidad; a favorecer la relación entre fe y cultura en una visión cristiana de la vida; a sensibilizarles en el respeto a los demás y en la solidaridad para con los más desfavorecidos; a capacitarles para el diálogo respetuoso y constructivo con otras tradiciones religiosas; a ofrecerles en diálogo con las demás materias la respuesta cristiana a las grandes preguntas de la vida y dar a conocer a Jesucristo y a su Iglesia.
Consciente que es siempre una opción libre, y que les corresponde decidir a ustedes, como Obispo de todos y apelando a vuestra responsabilidad educativa, les exhorto a que soliciten, para vuestros hijos, la enseñanza de la Religión Católica en los centros educativos. Es una consecuencia del compromiso cristiano que hicieron al bautizar a sus hijos. Considero que la formación religiosa en la Escuela es una aportación necesaria para su mejor educación.
Con mi agradecimiento y apoyo a los sacerdotes, a los padres y profesores que están dando generosamente lo mejor de sí mismos en la educación de niños y jóvenes, les bendigo con afecto en el Señor y les encomiendo en mis oraciones.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Thu, 28 May 2020 12:18:20 +0000
Decreto con medidas de prevención https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/56760-decreto-con-medidas-de-prevención.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/56760-decreto-con-medidas-de-prevención.html Decreto con medidas de prevención

Nos, Don BERNARDO ÁLVAREZ AFONSO, por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife.

DECRETO DE MEDIDAS DE PREVENCIÓN PARA LA CELEBRACIÓN DEL CULTO PÚBLICO EN LOS TEMPLOS Y UTILIZACIÓN DE OTRAS DEPENDENCIAS PASTORALES DURANTE LA DESESCALADA DE LAS MEDIDAS RESTRICTIVAS EN TIEMPO DE PANDEMIA


Ante el inicio de una cierta recuperación de la normalidad de la vida eclesial y social, quiero en primer lugar dar gracias a Dios y a cuantos lo han hecho posible.

En la situación actual de pandemia, nuestras iglesias y otras dependencias tienen que ser lugares seguros. Para ello, es fundamental que, tanto los sacerdotes como los fieles, extremen las medidas de higiene y seguridad. Por eso, ante la grave responsabilidad que supone para todos prevenir el contagio de la enfermedad causada por el Covid-19, dispongo una serie de criterios y normas de prevención para la celebración del culto público en nuestra Diócesis Nivariense. Los mismos están en sintonía con la nota y las medidas propuestas por la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española, teniendo en cuenta también algunas singularidades diocesanas.
Además, será necesaria una evaluación continuada que permita valorar su puesta en práctica y su modificación en las situaciones en que sea necesario, teniendo en cuenta lo que las autoridades sanitarias dispongan en cada momento.


A) FASES DE APLICACIÓN

Fase 0: Se mantiene la situación actual. Culto sin pueblo. Atención religiosa personalizada acompañando de manera especial a las familias que han perdido a sus seres queridos. Preparamos en la Diócesis y en las parroquias la fase siguiente.
Fase 1ª: Se permite la asistencia grupal, pero no masiva, a los templos sin superar el tercio del aforo, con Eucaristías dominicales y diarias, respetando la distancia de seguridad. Habrá que dar preferencia al acompañamiento de las familias en el duelo.
Fase 2ª: Restablecimiento de los servicios ordinarios y grupales de la acción pastoral con los criterios sanitarios, organizativos -mitad del aforo, higiene, distancia de seguridad – y otras medidas que se refieren a continuación.
Fase 3ª: Vida pastoral, dentro de lo que se ha venido a denominar “nueva normalidad”, teniendo en cuenta las medidas necesarias hasta que se disponga de una vacuna para este coronavirus.
La fecha del paso de una fase a otra será determinada por las autoridades sanitarias.

B.- DISPOCISIONES DE CARÁCTER GENERAL

1ª) Recomendamos vivamente a los sacerdotes que instruyan a los fieles sobre la necesidad de observar estas recomendaciones de higiene, para que nuestros templos sean espacios seguros contra el contagio por coronavirus. Para ello, deben hacer visibles en los mismos algunos carteles explicativos para este fin.
2ª) Ante esta circunstancia, recordar que sigue en vigor en la Diócesis la dispensa del precepto dominical, invitando a la lectura de la Palabra de Dios y a la oración en las casas, convirtiendo a la familia en “iglesia doméstica”. Pueden beneficiarse de la retransmisión de la misa, a través de los medios de comunicación, quienes no pueden acudir al templo. Recomendamos a las personas mayores, enfermas, o en situación de riego que valoren la conveniencia de no salir de sus domicilios.
3ª) Se establece el aforo máximo de los templos (1/3 en la primera fase y 1/2 en la segunda fase), respetando siempre la distancia de seguridad.
4ª) En las Eucaristías dominicales, allí donde sea necesario y posible, evalúese aumentar el número de celebraciones con el fin de cumplir el aforo permitido en los templos.
5ª) Se exhorta a los fieles que hagan uso de la mascarilla con carácter general.
6ª) Las pilas de agua bendita continuarán vacías.
7ª) Se recuerda que en las muestras de devoción y veneración hacia las imágenes se debe evitar el contacto físico y hacerlo con una inclinación o reverencia.
8ª) En los despachos se atenderá a las personas con mascarilla, como mínimo durante la fase de desescalada; también se pedirá que quien venga la traiga.
9ª) Para el uso del aire acondicionado en el templo o en las dependencias parroquiales, por la posible propagación del virus, habrá que atenerse a lo que aconsejen las autoridades sanitarias.
10ª) En la preparación de los vasos sagrados, deben evitar el contagio por contacto y por gotitas provenientes de la boca o de la nariz. Para ello, deben lavarse las manos y utilizar mascarilla durante la preparación, con especial atención a las formas que serán consagradas para ser distribuidas a los fieles.
11ª) Conviene que los sacerdotes se laven las manos antes y después de la celebración.
12ª) Las personas que acompañan al sacerdote en el presbiterio deben reducirse al mínimo indispensable, velando siempre para que se mantengan las distancias de seguridad.
13ª) Con relación a las personas que han de estar en la sacristía o en el despacho parroquial, recomendamos que sean las estrictamente necesarias, organizando su paso por turnos y siempre utilizando mascarilla.
14ª) Si han de bendecir a personas u objetos, recomendamos a los sacerdotes evitar el contacto físico con los fieles o con el objeto que se ha de bendecir.
15ª) En caso de celebrar varios sacerdotes en la misma parroquia, recomendamos no compartir los mismos ornamentos ni vasos sagrados, así como evitar el beso del altar en las celebraciones.
16ª) En caso de que el sacerdote (o bien, el sacristán, acólito, ministro extraordinario de la comunión u otras personas que colaboran en la celebración) presenten síntomas respiratorios, tos, mucosidad, u otros síntomas catarrales o fiebre, deben evitar exponerse ante los fieles.


C.- DISPOSICIONES EN RELACIÓN CON EL TEMPLO

A la entrada de la celebración.

1ª) Es muy importante determinar bien el aforo permitido, que será de 1/3 en la primera fase del plan de desescalada y del 50% en la segunda fase. El aforo permitido debe contabilizarse en función de la dimensión del templo y la disposición de los bancos. Debe garantizarse una distancia 1,5 metros alrededor de cada uno de los fieles, excepto en el caso de las personas que convivan juntas, que podrán estar más próximos.
2ª) A la hora de disponer los bancos para respetar la distancia de seguridad, recomendamos separarlos, juntarlos a pares para evitar que sean ocupados o usar señalizaciones para que los fieles sepan dónde pueden sentarse. Puede ser muy útil que un voluntario asuma la responsabilidad de ir colocando a los fieles en los lugares permitidos.
3ª) Con respecto al tráfico de personas dentro del templo, recomendamos señalizar rutas en el suelo, para la entrada y para la salida, y sobre todo para organizar la fila a la hora de recibir la comunión. Conforme vayan llegando los fieles, el voluntario de orden les debe indicar que han de ocupar los bancos delanteros.
4ª) Para la entrada y salida de las personas, se ha de mantener las puertas del templo abiertas y fijas, de modo que no se tengan que tocar. Además, donde sea posible, colóquese un felpudo o paño con lejía diluida para limpiarse los zapatos, que se ubicará fuera del templo si el suelo es de mármol, así como ofrecer gel hidroalcohólico para las manos.
Durante la celebración.
1ª) Evitar los coros musicales en las parroquias: se recomienda mantener un solo cantor o algunas voces individuales y algún instrumento. No habrá hoja de cantos ni se distribuirán pliegos con lecturas o cualquier otro objeto o papel.
2ª) El cestillo de la colecta no se pasará durante el ofertorio de la Eucaristía, sino que algunas personas responsables lo ofrecerán a la salida de la misma, siguiendo los criterios de seguridad señalados, o se arbitrará algún medio con las medidas correspondientes, para que quien quiera pueda depositar su ofrenda (por ejemplo una mesa con una cesta o alcancía). Ante la situación de emergencia por el Covid-19 y de las muchas necesidades de las parroquias se recomienda que los fieles hagan también sus aportaciones económicas por otros medios nuevos (portal www.donoamiiglesia.es, recibos domiciliados, transferencias bancarias, cepillos electrónicos o bizum).
3ª) El cáliz, la patena y los copones estarán cubiertos con la “palia” durante la plegaria eucarística.
4ª) El sacerdote celebrante desinfectará sus manos al empezar la plegaria eucarística (canon) y, junto con los demás ministros de la comunión, antes de distribuirla.
5ª) El saludo de la paz debe sustituirse por un gesto evitando el contacto directo.
6ª) El diálogo individual de la Comunión (“El Cuerpo de Cristo”. “Amén”), se pronunciará de forma colectiva después de la respuesta: “Señor, no soy digno…”, distribuyéndose la Comunión en silencio.
7ª) En cada templo establézcase, de acuerdo con sus singularidades y partiendo del criterio de la mayor seguridad sanitaria, el modo de distribuir la Sagrada Comunión y guardar las distancias requeridas. Han de darse las orientaciones oportunas a los fieles sobre la importancia del momento. La Comunión se recibirá en la mano, excepto que las personas tengan algún impedimento, en cuyo caso comulgarán en último lugar.
8ª) En el caso de que el sacerdote fuera mayor, han de establecerse ministros extraordinarios de la Eucaristía para distribuir la Comunión, solicitándolo al Obispado o instituyéndolos “ad casum” según las normas litúrgicas.
9 ª) Los sacerdotes mayores que tengan dificultades para celebrar la Eucaristía en sus parroquias serán sustituidos por otros sacerdotes, de acuerdo con el Vicario Episcopal correspondiente.
A la salida de la celebración.
Establecer la salida ordenada del templo con la ayuda de personas o voluntarios responsables, evitando agrupaciones de personas en la puerta y hacer corrillos tanto dentro como a la salida del templo.


D.- DISPOSICIONES EN RELACIÓN A LA LIMPIEZA DEL TEMPLO

1ª) En relación con la limpieza del templo, las personas encargadas deben utilizar guantes y mascarillas. Se han de tener en cuenta las indicaciones dadas por la Delegación Diocesana de Patrimonio respecto a los productos a utilizar y la forma de hacerlo.
2ª) Ha de ponerse especial atención en la limpieza de los bancos, sobre todo los que han sido ocupados en la celebración. Es muy útil usar un pulverizador.
3ª) Si se ha utilizado papel de protección de micrófonos, hay que cambiarlo a diario.


E.- DISPOSICINES PARA OTRAS CELEBRACIONES

1ª) Sacramento de la Reconciliación y los momentos de escucha de los fieles: además de las medidas generales, se ha de escoger un espacio amplio, mantener la distancia de seguridad asegurando la confidencialidad. Tanto el confesor como el fiel deberán llevar mascarilla. Al acabar, se aconseja reiterar la higiene de manos y la limpieza de las superficies, a menos que se celebre el sacramento de pie.
2ª) Bautismo: Rito breve. En la administración del agua bautismal, hágase desde un recipiente al que no retorne el agua utilizada, evitando cualquier tipo de contacto entre los bautizados. En las unciones del óleo de los catecúmenos y del crisma, se puede utilizar un algodón o bastoncillo de un solo uso, incinerándose al terminar la celebración. Durante el tiempo de la pandemia se recomiendan los bautismos individuales.
3ª) Confirmación: Se ha de aplazar su celebración al comienzo del curso pastoral a partir del mes de septiembre. En caso de urgencia o necesidad, en la crismación se puede utilizar un algodón o bastoncillo, como se ha indicado en el caso del bautismo. Obsérvese la higiene de las manos.
4ª) Matrimonio: Los anillos, arras, etc., deberán ser manipulados exclusivamente por los novios. Manténgase la debida prudencia en la firma de los novios y los testigos, así como en la entrega de la documentación correspondiente.
5ª) Unción de enfermos: Rito breve. En la administración del óleo de los enfermos puede utilizarse un algodón o bastoncillo como se ha indicado anteriormente. Los sacerdotes muy mayores o enfermos no deberían administrar este sacramento a personas que están infectadas por coronavirus. En todo caso, obsérvense las indicaciones de protección indicadas por las autoridades sanitarias correspondientes.
6ª) Las exequias “de cuerpo presente” se realizarán siguiendo las disposiciones de las autoridades sanitarias vigentes en el momento de realizarlas. En cuanto a las otras misas de difuntos se seguirán los mismos criterios de las eucaristías en general. Aunque sea difícil en estos momentos de dolor, hay que insistir en evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y la importancia de mantener la distancia de seguridad.


F.- DISPOSICIONES EN RELACIÓN A LAS VISITAS AL TEMPLO PARA LA ORACIÓN O LA ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO.

1ª) Los templos podrán estar abiertos según el horario que establezca la parroquia. Ahora bien, en cualquier caso se han de garantizar las medidas sanitarias requeridas y las disposiciones dadas anteriormente para las celebraciones.
2ª) Seguir las pautas generales ofrecidas, evitando la concentración y señalando los lugares para la oración y la adoración.
3ª) No se permiten las visitas turísticas ni deambular por el templo en las fases 1ª y 2ª de la desescalada.


G.- DISPOSICIONES EN RELACIÓN A LA UTILIZACIÓN DE LAS DEPENDENCIAS PARROQUIALES PARA REUNIONES O SESIONES FORMATIVAS.

1ª) En la 2ª fase las reuniones en dependencias parroquiales seguirán las pautas utilizadas para las reuniones culturales previstas por el Ministerio de Sanidad, que permiten un máximo de 1/3 de aforo en lugares cuyo aforo habitual es de 50 personas, respetando la distancia de seguridad y la utilización de mascarillas.
2ª) En la 3ª fase el aforo pasa a ser de 1/2 en lugares de un aforo habitual de 50 personas y de 1/3 en lugares de un aforo habitual de 80 personas en las mismas condiciones y con la utilización de mascarillas.


H.- APLICACIÓN E INTERPRETACIÓN DE LAS DISPOSICIONES.
Para la aplicación e interpretación de estas disposiciones y medidas, o para las dudas que puedan surgir, los sacerdotes se pondrán en contacto con la Vicaría General.


I.- ENTRADA EN VIGOR DE ESTAS MEDIDAS.
Este decreto entrará en vigor en cada una de las islas en el momento que se inicie la llamada 1ª fase de la desescalada.

Dado en San Cristóbal de La Laguna, a 05 de mayo de dos mil veinte.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense


Por mandato de Su Excia. Rvdma.

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Wed, 06 May 2020 08:23:24 +0000
Comunicación de bienes https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/56602-comunicación-de-bienes.html https://www.odisur.es/diocesis/tenerife/documentos/item/56602-comunicación-de-bienes.html Comunicación de bienes

Carta del obispo de Tenerife, Mons. Bernardo Álvarez

Queridos diocesanos:

En este tiempo nuevo y complejo al que nos ha llevado el COVID-19, les tengo muy presentes a todos (enfermos, pobres, niños, adultos, ancianos, personal sanitario y seglares en su conjunto, religiosos/as, sacerdotes, autoridades civiles), especialmente en la celebración de la Eucaristía y en mi oración de cada día. Desearía poder hablar personalmente y animar en la esperanza a cada uno de ustedes en su concreta situación de dificultad.
Reconozco y agradezco inmensamente el trabajo que todo el Pueblo de Dios está haciendo en Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro; por un lado, orando para que Dios nos dé fortaleza en la situación que nos toca vivir y nos libre de todos los males; y, por otro, ayudando de modo efectivo, tanto de modo personal como a través de organismos e instituciones benéficas, a muchas personas que viven en dificultad.
Conscientes de que “es Dios quien activa en cada uno el querer y el obrar para realizar su designio de amor” (Filp. 2,13), reconocemos la fuerza de su gracia en muchísimas personas que –con gran generosidad- muestran su amor a los demás en innumerables gestos de entrega de tiempo, capacidades y recursos materiales. Cada día voy conociendo más y más datos que me conmueven y ponen de manifiesto una obra maravillosa, que visibiliza la grandeza de la fe y de la pertenencia a esta familia de Dios que es la Iglesia.
Les animo a seguir acompañando, especialmente a los más necesitados, a los enfermos, a las personas mayores y a cuantos a nuestro lado experimentan una quiebra en su esperanza o en su estado anímico. Les invito a que sigamos multiplicando esta corresponsabilidad, aportando fraternalmente cada uno lo que estime oportuno, teniendo en cuenta que estamos inmersos en una fuerte crisis económica y las necesidades de los hermanos nos van a acompañar con intensidad por un largo periodo de tiempo. Es hora de compartir, de practicar la “comunicación cristiana de bienes”.
Al respecto, ya me he dirigido a los sacerdotes de la Diócesis con indicaciones específicas, animándoles tanto a su compromiso personal, como a impulsar la colaboración de los fieles para que se realice entre nosotros uno de los ideales de la comunidad cristiana: “El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía” (Hech. 4,32), y esto, hasta el punto que entre ellos no había necesitados, pues compartían los bienes según la necesidad de cada uno (cf. Hech. 2,42-45 y 4,34-35). A todos les exhorto a estar atentos y a colaborar con las distintas iniciativas que se programen en cada lugar.
Ya saben que, además de multiplicarse las necesidades y el número de personas vulnerables -a cuyo servicio estamos en cada comunidad-, se ha limitado gravemente la principal fuente de ingresos de las parroquias que son las colectas de las misas. Por eso, a aquellos que buenamente puedan, les ruego que colaboren con sus bienes en el sostenimiento de las actividades, servicios y ayudas que, de diversos modos, la parroquia ofrece a todos. Lo podemos hacer llegar directamente a la parroquia y, también, mediante donativos entregados a través de la web: [www.donoamiiglesia.es]. Muchas pequeñas entregas y gestos de nuestro tiempo, talento y tesoro hacen posible en esta tierra multitud de milagros discretos y silenciosos. Siempre es verdad aquello de que “muchos pocos, hacen mucho”.
También, les recuerdo que estamos en los meses de la Declaración de la Renta y les animo a que -en nuestra Declaración- no olvidemos colocar expresamente la “X” en la casilla destinada a la Iglesia Católica y a la de Otros Fines Sociales. Así mismo, les invito a divulgar estas indicaciones entre nuestros conocidos y amigos, ya que la colaboración de muchos hace posible que este “hogar” pueda seguir acogiendo y sosteniendo a todo el que se acerca. Contamos con la generosa colaboración de cada uno, pues ya sabemos que “contigo hay presente, sin ti no hay futuro”.
Doy gracias a Dios por todos ustedes, Pueblo de Dios que vive y peregrina en estas canarias occidentales. Somos una gran familia contigo. Nuestra Madre, la Virgen María, nos acompaña en nuestro caminar. Pidamos a Dios que nos conceda tener, como ella, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en la caridad.

Que Dios bendiga a cada uno por su generosidad y le colme con toda clase de bienes.

† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

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no-autor@odisur.es (Gabinete Odisur) Tenerife Wed, 29 Apr 2020 11:55:09 +0000