La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos llama a entregarnos a Dios

El próximo 25 de abril, IV domingo de Pascua y domingo del Buen Pastor, se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas, este año bajo el lema el lema «¿Para quién soy yo?».

A través de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Obras Misionales Pontificias Pontificias (OMP) y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS), los obispos quieren visibilizar la llamada vocacional y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de colaborar con la oración y la aportación económica con todas las vocaciones del mundo.

Según datos ofrecidos por la Conferencia Episcopal Española sobre las vocaciones en España y en el mundo, actualmente hay 1.066 seminaristas mayores en todas las diócesis de nuestro país (62 menos que el año anterior) y 126 (2 más) han sido ordenados sacerdotes. En los seminarios menores españoles, en cambio, hay 827 seminaristas (el año pasado fueron 890), de los cuales 25 (3 más) han pasado al seminario mayor. En cuanto a los institutos religiosos y sociedades de vida apostólica, según las estadísticas de octubre de 2020, hay 37.286 miembros: 28.323 religiosas de 302 congregaciones; y 8.963 religiosos de 109 congregaciones. Eso supone un descenso de 1.402 a partir de 2019.

Así, el lema de esta edición, «¿Para quién soy yo?», es una pregunta que lanza el papa Francisco en su reciente exhortación “Christus Vivit”. Una pregunta interesante, porque un cristiano está llamado a ser para mucho más que “para una cosa”, un trabajo, una ocupación… Está llamado a ser “para Alguien”, para quien es capaz de llenar el corazón y la vida: para Dios. Y como el ser humano ha sido creado por amor y para amar, también está llamado a ser para los demás, a entregarse, en una forma de vida cristiana en la que desarrollar esa entrega. Quedarnos en algo intermedio es fuente de tristeza y de angustia. Es por eso que esta jornada se quiere dedicar a dos cosas: motivar a los más jóvenes a hacerse la pregunta por su vocación, con sinceridad, ante Dios – ¿qué hacer con mi vida? / Señor, ¿qué quieres de mí?; e invitar a toda la comunidad cristiana –jóvenes y adultos- a orar y acompañar las vocaciones que la Iglesia necesita en nuestro mundo, incluyendo el apoyo a las vocaciones de especial consagración que surgen en las “Iglesias jóvenes y en formación”, para que tengan los recursos necesarios para desarrollarse.


Materiales para la Jornada

Panel de Noticias

Videoteca

 

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