La Diócesis celebra el día de san Fulgencio sin boniatos, pero con esperanza

En la mañana del sábado, como cada 16 de enero, sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos se congregaron en torno a la mesa eucarística para celebrar el día del patrón de la Diócesis de Cartagena, san Fulgencio, en el templo catedralicio.

De manera excepcional, las reliquias del santo obispo permanecieron durante toda la jornada en el lateral del altar mayor, cerca del pueblo, permitiendo la veneración de los fieles. De esta forma, se compensó la imposibilidad de realizar la tradicional procesión de la urna que contiene los restos de san Fulgencio. De igual modo, el aforo fue limitado, tanto a nivel de clero como de fieles, lo que no impidió que la liturgia fuera enriquecida por la peculiaridad del rito hispano-mozárabe, tal y como se celebraba en la época del patrón cartagenero y como se realiza en cada aniversario.

En su homilía, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, encomendó a toda la Diócesis a su santo patrón, al tiempo que recordó la importancia de la «corresponsabilidad ciudadana» para luchar contra la pandemia, dando cumplimiento a las normas de seguridad sanitarias establecidas. Parte de sus palabras fueron dirigidas a los sacerdotes, a los que agradeció su labor, «atentos para servir en todas las formas de evangelización y caridad»; también les exhortó a fortalecer la vida interior, «por medio de la oración y los sacramentos, especialmente la Eucaristía». Mons. Lorca Planes concluía la celebración recordando el mensaje del Evangelio: «Nada podrá separarnos del amor de Dios».

La celebración contó con el canto gregoriano de los seminaristas del Seminario Mayor San Fulgencio, que acompañó toda la liturgia. En esta ocasión, debido a la situación actual, no se pudo concluir la fiesta del patrón de la Diócesis con la degustación del tradicional boniato dulce.

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