Un hogar a un paso para la libertad Destacado

Pastoral Penitenciaria y Cáritas Diocesana proponen el proyecto Hogar La Milagrosa a la cárcel de Campos del Río para los reclusos que, en periodo de permiso penitenciario, carezcan de familia o esta resida lejos.

«La esperanza es don de Dios. Debemos pedirla. Está ubicada en lo más profundo del corazón de cada persona para que pueda iluminar con su luz el presente, muchas veces turbado y ofuscado por tantas situaciones que conllevan tristeza y dolor». De esperanza hablaba el Papa Francisco, en noviembre de 2016, a los presos que participaban en el jubileo del Año de la Misericordia en la basílica de San Pedro de Roma. Y de esperanza hablan también las palabras y los gestos de los capellanes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria que, además de procurar momentos de crecimiento personal y en la fe para los reclusos, se preocupan por su reinserción en la sociedad una vez cumplida su condena.

Por eso se ha creado el Hogar La Milagrosa, un proyecto con el que Pastoral Penitenciaria y Cáritas Diocesana pretenden facilitar la reinserción de quienes cumplen condena en prisión. Un hogar para aquellos reclusos que, en periodo de permiso penitenciario, carezcan de familia o esta resida lejos.

Es precisamente cuando finalizó el Año de la Misericordia cuando el capellán del Centro Penitenciario Murcia II de Campos del Río, Antonio Sánchez, le propuso al obispo de Cartagena este proyecto ante una necesidad acuciante: los reclusos de segundo grado solo pueden optar a un permiso penitenciario si tienen una familia que los acoja, y gozar de este tipo de permisos es condicionante para optar al tercer grado. «Hay muchos reclusos que vienen de familias rotas, otros no tienen relación o, en el caso de los inmigrantes, la familia no está en España». Así comienza a gestarse este proyecto que se mira en otras realidades de diferentes diócesis españolas, en las que la Iglesia, desde un proyecto diocesano o de una comunidad religiosa, tutela este tipo de pisos.

Para llevar a cabo este propósito, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han cedido una casa en el municipio de Murcia. «Esta congregación ha escuchado la invitación del Papa Francisco, de poner todos los recursos a disposición de los más necesitados, ellas tienen esto muy claro y por eso no dudaron», explica el capellán. Cáritas ha adecuado y equipado esta casa, con cinco plazas, para albergar este proyecto. Un equipo mixto compuesto por voluntarios y técnicos psicosociales de Cáritas y Pastoral Penitencia ofrecerá un acompañamiento presencial 24 horas al día, de martes a viernes, a los residentes durante toda su estancia.

Pastoral Penitenciaria y Cáritas Diócesis de Cartagena presentaron ayer este proyecto a la directiva del Centro Penitenciario Murcia II de Campos del Río. En la reunión participaron el director y la subdirectora del centro, Jesús Fernández y Belén López; el equipo de capellanes en este centro, Antonio Sánchez, Jerónimo Hernández y Pascual Saorín; y el secretario general y la responsable del programa de vivienda de Cáritas Diocesana, Juan Antonio Illán y Marta López-Tortosa. Un proyecto que, según Antonio Sánchez, la directiva del centro ha acogido con gratitud: «Ellos trabajan para la reinserción en la sociedad de los presos, por eso les ha gustado mucho, porque es una necesidad que nadie hacía frente».

El consejo de dirección del Centro Penitenciario Murcia II trasladará esta propuesta a la Junta de Tratamiento, que después lo tramitará a la Dirección General de Penitenciaría para que dé su aprobación. La derivación a esta vivienda de los reclusos con permisos temporales de salida se propondrá desde la dirección de la prisión y a través de los recursos que se presenten a la jueza de Vigilancia Penitenciaria. También se valorará por el equipo de Pastoral Penitenciaria, que, junto a Cáritas, establecerá un plan de acompañamiento individualizado.

La casa y el personal del Hogar La Milagrosa están preparados y se espera que, finalizado el trámite administrativo, pueda acoger los primeros residentes en unos meses.

Un servicio que nace desde la capellanía de Campos del Río del que también es partícipe el equipo de capellanía y voluntarios del Centro Penitenciario Murcia I de Sangonera la Verde y toda la Delegación de Pastoral Penitenciaria, ya que es un proyecto diocesano. Por eso dará servicio a todos los centros penitenciarios de la Región de Murcia.

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