Gracias a Dios, por Francisco Castro

Concluimos la sección "Iglesia en Salida", en la que hemos presentado, durante más de un año, los movimientos y asociaciones de laicos presentes en la diócesis de Málaga, con un artículo del delegado de Apostolado Seglar, Francisco Castro.

El pasado Congreso “Pueblo de Dios en salida”, organizado por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, ha sido un momento de gracia para toda la Iglesia en España. Primero, en la reflexión llevada a cabo en más de 4.000 grupos, recogida en el documento preparatorio y en la ponencia inicial. Después, en un clima festivo y de alabanza, donde tuvimos la experiencia concreta de sabernos convocados y enviados por el mismo Señor. El Congreso ha sido de este modo un espejo donde el Pueblo de Dios se ha mirado con valentía y con humildad, conscientes de los grandes retos de la evangelización y de la necesidad de reemprender el camino más unidos y con mayor confianza en el Espíritu.

En esta nueva etapa, la Iglesia cuenta con una conciencia y una experiencia mayor del protagonismo de los fieles laicos. El Señor, en este momento de la historia, les pide una respuesta más decidida para “trabajar en su viña”. Este impulso a la misión reclama, como su matriz y su meta, un compromiso más claro por parte de todos en favor de la comunión. La comunidad cristiana y, en concreto, la parroquia como “comunidad eucarística y orgánica”, “lugar de la comunión” que reúne a todos los bautizados (Juan Pablo II), debe resplandecer cada vez más como el desde-dónde y el hacia-dónde de toda acción evangelizadora.

Siendo así toda verdadera manifestación de la Iglesia un ejercicio de comunión que engendra comunión, tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios. Son muchos los dones que ha derramado, en personas entregadas a la evangelización y en asociaciones eclesiales de todo tipo, que son llamadas a menudo “carismas”. Es preciso agradecer estos dones, reconociendo la naturaleza y el alcance diversos de cada una de estas iniciativas providenciales que, lejos de tener sentido en ellas mismas, nos han sido dadas para renovar y hacer crecer a la comunidad cristiana. El servicio que en cada Diócesis presta la Delegación de Apostolado Seglar ayuda, precisamente, a dar los pasos posibles en esta dirección, para que las fuerzas de todos puedan conjugarse en la misión única de “ir y hacer discípulos”, recibida del Señor y llevada adelante en la comunión entre fieles y pastores.

Tal como se planteó desde el principio, el Congreso no ha terminado aún. Es responsabilidad de todos acoger sus reflexiones y hacer converger nuestros esfuerzos para que la Iglesia en Málaga crezca en su tarea de suscitar discípulos de Cristo: primer anuncio, acompañamiento, itinerarios formativos, presencia pública. ¡Sigamos adelante, en salida hacia los hermanos que aguardan la alegría del Evangelio!


Francisco Castro
delegado de Apostolado Seglar

Panel de Noticias

Videoteca

 

Noticias relacionadas