«El desempleo es un drama para casi 4 millones de personas» Destacado

Ante la fiesta del 1 de mayo, San José Obrero, patrono de los trabajadores, y Día Internacional del Trabajo, la Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente y la HOAC Málaga (Hermandad Obrera de Acción Católica) invitan a reflexionar sobre la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de su familia.

La fiesta de san José Obrero es una muestra más de la preocupación de la Iglesia por el mundo del trabajo y de los trabajadores y trabajadoras.
En el manifiesto que han hecho público destacan la necesidad de impulsar la incorporación de la juventud al mercado laboral en una sociedad golpeada por una crisis sanitaria social y económica. En palabras del presidente diocesano de la HOAC Málaga, Francisco Guzmán, «en 2020 perdieron su trabajo más de seiscientas mil personas. El desempleo es un drama que afecta hoy día a casi cuatro millones de personas. Una realidad con mayor intensidad entre las mujeres y los jóvenes. El desempleo juvenil en menores de 25 años en España ya es del 39,6%, mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en torno al 15,7% (EPA 2020). Con estos datos, por supuesto que la falta de trabajo entre los jóvenes es uno de los grandes problemas que tenemos, no solo ellos, tenemos el problema toda la sociedad. Las experiencias de incertidumbre, de precariedad, de desafección que actualmente, en el presente, viven nuestros jóvenes está definiendo el modelo de sociedad que tendremos en el futuro. Y esto además de un problema, es una responsabilidad ante la que tenemos que actuar ya, incluso vamos tarde, no podemos perder ni un minuto más: ¡No hay proyectos de vida que se sostengan sin un empleo, sin un trabajo remunerado!».

Casi un 40% de paro entre los más jóvenes, ¿cómo transmitirles esperanza? Para Francisco Guzmán, «necesitamos personas e instituciones que defiendan la dignidad de los trabajadores, la dignidad del trabajo, resaltando la importancia del trabajo bueno, inclusivo y decente. Un modelo de trabajo imprescindible para nuestro desarrollo humano y para el futuro del planeta. Frente a una “economía que mata”, que genera víctimas y destruye el planeta, como dice el papa Francisco, es necesario fortalecer las organizaciones sociales y sindicales, y comprometernos decididamente con el desarrollo de políticas de protección social que no solo garanticen los derechos de las personas, sino que muestren que “otro mundo es posible”. Los hechos tienen más posibilidades de transmitir esperanza que las palabras. Tenemos que apostar por políticas concretas de inclusión, como por ejemplo rentas mínimas, reforma fiscal, reparto del trabajo, que promuevan la fraternidad y permita la amistad social al servicio del bien común. De este modo no dejaremos a tantos jóvenes en los márgenes».

En este 1 de mayo azotado aún por las consecuencias de la pandemia, la Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente, recuerda que «la fiesta de san José Obrero es una muestra más de la preocupación de la Iglesia por el mundo del trabajo y de los trabajadores y trabajadoras. San José Obrero es para el cristiano no sólo la persona justa y buena, sino ejemplo de trabajo y sencillez. Y es por ello, que todas nosotras y nosotros, por el hecho de ser cristianos, debemos sentirnos comprometidos con la justicia social y con el mundo laboral en el que estemos integrados», explica Francisco Guzmán, y añade que «esta crisis ha puesto de relieve la necesidad de un cambio de sistema productivo, basado en trabajos que aporten valor, desde condiciones laborales dignas, y donde las personas estén en el centro. Ahora más nunca: “¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin Trabajo Decente!”».

 

Encarni Llamas Fortes

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